Belgrano atraviesa horas que invitan a soñar despiertos. De esas que no abundan, que se disfrutan sin culpa y que en Alberdi se viven con la sonrisa fácil y el pecho inflado. El Pirata arrancó el 2026 con un paso firme, convincente, y el triunfo del sábado ante Banfield por 1 a 0 en el Gigante fue una nueva confirmación de que algo distinto está pasando.
Los números ayudan a dimensionar el momento. Ocho puntos sobre 12 posibles, invicto, tercero en la Zona B y a apenas dos unidades del líder Tigre. Pero lo verdaderamente significativo está un poco más atrás en el tiempo: para encontrar un arranque igual o mejor en Primera hay que retroceder 25 años, hasta el Apertura 2001, cuando Belgrano sumó nueve puntos en las primeras cuatro fechas. Desde entonces, pasaron 22 torneos sin que el Celeste alcanzara esa cosecha inicial. Por eso este comienzo tiene aroma a histórico.
El equipo de Ricardo Zielinski volvió a ser reconocible. Ordenado, intenso, solidario. Un Belgrano que sabe a qué juega y que entiende cuándo acelerar y cuándo esperar. Y que además tiene jerarquía individual para resolver partidos cerrados.
En ese contexto, las figuras no sorprenden: Lucas Zelarayán y Franco Vázquez, dos hombres de la casa, dos ídolos que eligieron volver y hoy son el corazón futbolístico del equipo. El Chino y el Mudo manejan los tiempos, contagian y sostienen la ilusión de una tribuna que se permite volver a creer.
El ADN celeste atraviesa todo el plantel. No es casualidad. Hay identidad y un sentido de pertenencia que se nota dentro de la cancha y se multiplica afuera. El presidente Luis Fabián Artime lo reflejó en sus redes con un mensaje cargado de orgullo, celebrando la imagen de dos referentes con la camiseta que aman y destacando el trabajo colectivo que empuja el crecimiento del club.
“Una foto soñada!!!!! Hoy tenemos el orgullo de ver a dos grandes jugadores vistiendo nuestros colores. Como presidente, es una enorme satisfacción cumplir este sueño y trabajar junto a un gran plantel, cuerpo técnico y todos nuestros empleados, colaboradores y dirigentes que empujan al crecimiento del club día a día”, escribió “el Luifa”.
Ahora, el desafío será sostener. Belgrano visitará a Independiente Rivadavia el sábado a las 22, en un partido que marcará el inicio de una seguidilla exigente. Zielinski espera recuperar a Juan Velázquez, ausente en las últimas fechas, mientras sigue de cerca la evolución de Lucas Passerini, que llega con lo justo, y asume que Federico Ricca tendrá para algunos días más afuera.
Después vendrán Defensa y Justicia, Atlético Tucumán y Huracán. El calendario aprieta, pero el ánimo está alto. En Alberdi lo saben: no se ganó nada todavía, pero el arranque ilusiona. Y mucho. Porque Belgrano volvió a sentirse fuerte, volvió a mirarse al espejo con confianza y volvió a tener un equipo con alma de casa. En estas horas soñadas, el Pirata navega con viento a favor. Y nadie quiere bajarse.
Posiciones en el Apertura de la Liga Profesional
Belgrano atraviesa horas que invitan a soñar despiertos. De esas que no abundan, que se disfrutan sin culpa y que en Alberdi se viven con la sonrisa fácil y el pecho inflado. El Pirata arrancó el 2026 con un paso firme, convincente, y el triunfo del sábado ante Banfield por 1 a 0 en el Gigante fue una nueva confirmación de que algo distinto está pasando.Los números ayudan a dimensionar el momento. Ocho puntos sobre 12 posibles, invicto, tercero en la Zona B y a apenas dos unidades del líder Tigre. Pero lo verdaderamente significativo está un poco más atrás en el tiempo: para encontrar un arranque igual o mejor en Primera hay que retroceder 25 años, hasta el Apertura 2001, cuando Belgrano sumó nueve puntos en las primeras cuatro fechas. Desde entonces, pasaron 22 torneos sin que el Celeste alcanzara esa cosecha inicial. Por eso este comienzo tiene aroma a histórico.El equipo de Ricardo Zielinski volvió a ser reconocible. Ordenado, intenso, solidario. Un Belgrano que sabe a qué juega y que entiende cuándo acelerar y cuándo esperar. Y que además tiene jerarquía individual para resolver partidos cerrados. En ese contexto, las figuras no sorprenden: Lucas Zelarayán y Franco Vázquez, dos hombres de la casa, dos ídolos que eligieron volver y hoy son el corazón futbolístico del equipo. El Chino y el Mudo manejan los tiempos, contagian y sostienen la ilusión de una tribuna que se permite volver a creer.El ADN celeste atraviesa todo el plantel. No es casualidad. Hay identidad y un sentido de pertenencia que se nota dentro de la cancha y se multiplica afuera. El presidente Luis Fabián Artime lo reflejó en sus redes con un mensaje cargado de orgullo, celebrando la imagen de dos referentes con la camiseta que aman y destacando el trabajo colectivo que empuja el crecimiento del club.“Una foto soñada!!!!! Hoy tenemos el orgullo de ver a dos grandes jugadores vistiendo nuestros colores. Como presidente, es una enorme satisfacción cumplir este sueño y trabajar junto a un gran plantel, cuerpo técnico y todos nuestros empleados, colaboradores y dirigentes que empujan al crecimiento del club día a día”, escribió “el Luifa”. View this post on Instagram Ahora, el desafío será sostener. Belgrano visitará a Independiente Rivadavia el sábado a las 22, en un partido que marcará el inicio de una seguidilla exigente. Zielinski espera recuperar a Juan Velázquez, ausente en las últimas fechas, mientras sigue de cerca la evolución de Lucas Passerini, que llega con lo justo, y asume que Federico Ricca tendrá para algunos días más afuera.Después vendrán Defensa y Justicia, Atlético Tucumán y Huracán. El calendario aprieta, pero el ánimo está alto. En Alberdi lo saben: no se ganó nada todavía, pero el arranque ilusiona. Y mucho. Porque Belgrano volvió a sentirse fuerte, volvió a mirarse al espejo con confianza y volvió a tener un equipo con alma de casa. En estas horas soñadas, el Pirata navega con viento a favor. Y nadie quiere bajarse.Posiciones en el Apertura de la Liga ProfesionalLa Voz
