Mientras el Gobierno nacional encara las últimas negociaciones por la reforma laboral, el polo de resistencia contra la ley atraviesa sus propios dilemas y define su estrategia. Por un lado, el interbloque del PJ en el Senado maniobra una interna inoportuna. Por otro, la CGT definirá este viernes si convoca finalmente a un paro general con movilización para el miércoles 11, cuando se vote el proyecto en el Senado.
En medio de un debate crucial para el PJ, en la bancada denominada Popular, al mando de José Mayans, se desató una crisis por la reciente suspensión partidaria de una de sus integrantes, la jujeña Carolina Moisés, que integra el bloque Convicción Federal y comparte con el gobernador salteño Gustavo Sáenz cuestionamientos lapidarios hacia el liderazgo de Cristina Kirchner.
Moisés recibió una sanción disciplinaria por “inconducta” tras haber impulsado una lista electoral que compitió contra el sello oficial del PJ local, y por haber votado a favor del RIGI (Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones) y del Presupuesto de Javier Milei. Furiosa, la legisladora apunta de lleno contra la expresidenta de la Nación y La Cámpora.
La crisis puso en jaque la continuidad de Moisés y de sus compañeros de Convicción Federal en el interbloque Popular. Además de la jujeña, Convicción está integrado por los senadores Guillermo Andrada (Catamarca) y Sandra Mendoza (Tucumán), que reportan a los gobernadores Raúl Jalil y Osvaldo Jaldo, cercanos a Milei; Fernando Rejal (La Rioja) y Fernando Salino (San Luis).
Hasta el momento, los senadores no pegaron el portazo. Y, si deciden hacerlo, sería recién después de la votación de la reforma laboral. Sin embargo, en Convicción Federal anticipan que no tienen posición tomada sobre el proyecto de Milei, lo que pone en duda el rechazo unánime de los 28 integrantes del interbloque de Mayans.
En Convicción ni siquiera garantizan que sus cinco integrantes voten de manera conjunta. De hecho, ya se dividieron en el Presupuesto, que fue acompañado por Moisés, Andrada y Mendoza, y rechazado por Salino y Rejal. Por ahora, los senadores dialogan con todos los actores, incluida la CGT.

Mayans, quien no especula en su rechazo, mantiene contactos con algunos de los senadores dialoguistas con los que negocia Patricia Bullrich, y pone en duda que el oficialismo tenga los votos para aprobar la ley laboral. Pero al mismo tiempo Unión por la Patria ya trabaja para presentar un dictamen alternativo en la Cámara de Diputados, dando por descontado que el proyecto sorteará el Senado.
La propuesta propia que elaboran los diputados liderados por Germán Martínez unificará distintos proyectos ya presentados que proponen cambios opuestos a los de Milei, como la reducción de la jornada laboral (el proyecto del Gobierno habilita a ampliarla) o temas que directamente no están contemplados, como la ampliación de las licencias por paternidad y maternidad.
A diferencia del Senado, donde cruje la unanimidad, en Diputados salieron a proclamar este miércoles, tras una reunión de bloque liderada por Germán Martínez, que todos los integrantes están en contra de la reforma laboral. Lo dejaron plasmado en un comunicado donde también acompañaron “todas las acciones que realice el movimiento obrero” en contra del proyecto.
La CGT presiona contra el quórum
Por su parte, la CGT confirmará este viernes, en el marco de una reunión del Consejo Directivo, si lanza o no un paro general con movilización el miércoles 11, día de la votación en el Senado. Es la medida que reclaman las dos CTA y sindicatos como la UOM (Unión Obrera Metalúrgica), pero hay una discusión puertas adentro respecto de la conveniencia.
Uno de los triunviros de la CGT, Jorge Sola, afirmó en las últimas horas que la primera apuesta es que no haya quórum en la sesión. “El miércoles no se termina de sancionar la ley, todavía hay una instancia más en Diputados, que dicen que puede votarla el 25, así que tenemos que ver un plan de acción que vaya poniendo en la superficie el reclamo que ya hicimos en Plaza de Mayo”, aseguró al medio El Destape.
Y agregó: “Siempre una medida de fuerza de esas características se va construyendo, porque no sucede tan fácilmente. Y tiene que ser una medida contundente y efectiva, porque si no se puede volver en contra. Primero, hay que convencer a la gente que se tiene que sentar ahí (por los senadores) de que no se tiene que sentar ahí, porque si no, vamos a salir a pasear el perro muerto”.
La CGT viene de ver frustrada una gira por Córdoba, donde aseguran que el gobernador Martín Llaryora les canceló una reunión. También sufrieron el desplante del santafesino Maximiliano Pullaro. Solo lograron reunirse este miércoles, bajo estricto hermetismo, con gobernadores del ala dura del peronismo: Axel Kicillof (Buenos Aires), Sergio Ziliotto (La Pampa), Ricardo Quintela (La Rioja), Gildo Insfrán (Formosa) y Gustavo Melella (Tierra del Fuego).
Mientras el Gobierno nacional encara las últimas negociaciones por la reforma laboral, el polo de resistencia contra la ley atraviesa sus propios dilemas y define su estrategia. Por un lado, el interbloque del PJ en el Senado maniobra una interna inoportuna. Por otro, la CGT definirá este viernes si convoca finalmente a un paro general con movilización para el miércoles 11, cuando se vote el proyecto en el Senado. En medio de un debate crucial para el PJ, en la bancada denominada Popular, al mando de José Mayans, se desató una crisis por la reciente suspensión partidaria de una de sus integrantes, la jujeña Carolina Moisés, que integra el bloque Convicción Federal y comparte con el gobernador salteño Gustavo Sáenz cuestionamientos lapidarios hacia el liderazgo de Cristina Kirchner. Moisés recibió una sanción disciplinaria por “inconducta” tras haber impulsado una lista electoral que compitió contra el sello oficial del PJ local, y por haber votado a favor del RIGI (Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones) y del Presupuesto de Javier Milei. Furiosa, la legisladora apunta de lleno contra la expresidenta de la Nación y La Cámpora.La crisis puso en jaque la continuidad de Moisés y de sus compañeros de Convicción Federal en el interbloque Popular. Además de la jujeña, Convicción está integrado por los senadores Guillermo Andrada (Catamarca) y Sandra Mendoza (Tucumán), que reportan a los gobernadores Raúl Jalil y Osvaldo Jaldo, cercanos a Milei; Fernando Rejal (La Rioja) y Fernando Salino (San Luis).Hasta el momento, los senadores no pegaron el portazo. Y, si deciden hacerlo, sería recién después de la votación de la reforma laboral. Sin embargo, en Convicción Federal anticipan que no tienen posición tomada sobre el proyecto de Milei, lo que pone en duda el rechazo unánime de los 28 integrantes del interbloque de Mayans. En Convicción ni siquiera garantizan que sus cinco integrantes voten de manera conjunta. De hecho, ya se dividieron en el Presupuesto, que fue acompañado por Moisés, Andrada y Mendoza, y rechazado por Salino y Rejal. Por ahora, los senadores dialogan con todos los actores, incluida la CGT.Mayans, quien no especula en su rechazo, mantiene contactos con algunos de los senadores dialoguistas con los que negocia Patricia Bullrich, y pone en duda que el oficialismo tenga los votos para aprobar la ley laboral. Pero al mismo tiempo Unión por la Patria ya trabaja para presentar un dictamen alternativo en la Cámara de Diputados, dando por descontado que el proyecto sorteará el Senado. La propuesta propia que elaboran los diputados liderados por Germán Martínez unificará distintos proyectos ya presentados que proponen cambios opuestos a los de Milei, como la reducción de la jornada laboral (el proyecto del Gobierno habilita a ampliarla) o temas que directamente no están contemplados, como la ampliación de las licencias por paternidad y maternidad.A diferencia del Senado, donde cruje la unanimidad, en Diputados salieron a proclamar este miércoles, tras una reunión de bloque liderada por Germán Martínez, que todos los integrantes están en contra de la reforma laboral. Lo dejaron plasmado en un comunicado donde también acompañaron “todas las acciones que realice el movimiento obrero” en contra del proyecto. La CGT presiona contra el quórumPor su parte, la CGT confirmará este viernes, en el marco de una reunión del Consejo Directivo, si lanza o no un paro general con movilización el miércoles 11, día de la votación en el Senado. Es la medida que reclaman las dos CTA y sindicatos como la UOM (Unión Obrera Metalúrgica), pero hay una discusión puertas adentro respecto de la conveniencia.Uno de los triunviros de la CGT, Jorge Sola, afirmó en las últimas horas que la primera apuesta es que no haya quórum en la sesión. “El miércoles no se termina de sancionar la ley, todavía hay una instancia más en Diputados, que dicen que puede votarla el 25, así que tenemos que ver un plan de acción que vaya poniendo en la superficie el reclamo que ya hicimos en Plaza de Mayo”, aseguró al medio El Destape.Y agregó: “Siempre una medida de fuerza de esas características se va construyendo, porque no sucede tan fácilmente. Y tiene que ser una medida contundente y efectiva, porque si no se puede volver en contra. Primero, hay que convencer a la gente que se tiene que sentar ahí (por los senadores) de que no se tiene que sentar ahí, porque si no, vamos a salir a pasear el perro muerto”.La CGT viene de ver frustrada una gira por Córdoba, donde aseguran que el gobernador Martín Llaryora les canceló una reunión. También sufrieron el desplante del santafesino Maximiliano Pullaro. Solo lograron reunirse este miércoles, bajo estricto hermetismo, con gobernadores del ala dura del peronismo: Axel Kicillof (Buenos Aires), Sergio Ziliotto (La Pampa), Ricardo Quintela (La Rioja), Gildo Insfrán (Formosa) y Gustavo Melella (Tierra del Fuego).La Voz
