El conteo preliminar de votos en las elecciones presidenciales muestra una ventaja del senador de centro Rodrigo Paz Pereira con el 54%, respecto del exmandatario conservador Jorge “Tuto” Quiroga que registra un 45% de los votos, al computarse el 98% de las actas.
El presidente del Tribunal Supremo Electoral, Óscar Hassenteufel, dijo que el resultado “parece ser irreversible”.

Los excandidatos y líderes de las fuerzas de centroderecha, el empresario Samuel Doria Medina y el alcalde de la región central de Cochabamba, Manfred Reyes Villa, dijeron que darán su apoyo en el Congreso a quien resulte ganador del balotaje del domingo.
“Desde luego, el principio básico de la democracia es respetar al ganador. Vamos a apoyar en el Congreso al que gane”, declaró Doria Medina antes de votar en un barrio en el sur de La Paz. “Los que tenemos representación parlamentaria apoyaremos a quien vaya a ser presidente para los cambios estructurales, sobre todo en la Constitución Política del Estado”, señaló Reyes Villa, en la ciudad de Cochabamba. En la primera vuelta el 17 de agosto la alianza Unidad de Doria Medina se quedó con 32 escaños, mientras la fuerza Súmate de Reyes Villa consiguió seis legisladores de un total de 166.
Seguidores de los dos candidatos presidenciales se concentran en sus cuarteles electorales en La Paz a la espera de los resultados que serán divulgados a partir de las 20 horas locales (21 en la Argentina).
Los simpatizantes de “Tuto”, candidato de Alianza Libre, y Paz, que se postula por el Partido Demócrata Cristiano (PDC), se encuentran en sus respectivos hoteles situados en el centro de La Paz, esperando la información que proveerá el Tribunal Supremo Electoral.
Las calles del centro de La Paz quedaron prácticamente desiertas una vez cerradas las mesas de votación e iniciado el conteo en el histórico balotaje entre el candidato de centro Rodrigo Paz Pereira y el conservador Jorge “Tuto” Quiroga.
“Hago un formal pedido de que, si gana Paz o Quiroga, cualquiera de los dos, respete los resultados. Que no estén llorando como perdedores. Necesitamos un acercamiento entre los dos para atacar la crisis económica”, dijo Arturo Fonseca, un ingeniero civil de 38 años. Un pedido similar al de Paula Montaño, una profesora de 45 años: “Ya acabó la campaña, ahora el ganador debe atender las necesidades de los bolivianos”. En tanto, el ministro del Interior de Bolivia, Roberto Ríos Sanjinés, pidió a los bolivianos esperar los resultados de forma pacífica.
Gane quien gane, el ganador de la segunda vuelta estará obligado a intentar establecer alianzas en la Asamblea Legislativa de Bolivia. Rodrigo Paz Pereira y su agrupación política, el Partido Demócrata Cristiano (PDC), cuentan con la llave del Legislativo al controlar el 39% de los escaños, mientras que Quiroga y su alianza de derecha se ven más obligados a negociar, con un 30% de los asientos parlamentarios. El Movimiento Al Socialismo (MAS), en cambio, cuenta tan sólo con 10 de los 166 escaños .
Quiroga “deberá conformar mayormente una negociación en el terreno de la Asamblea porque tiene minoría y debe pactar para aplicar sus medidas de ajuste”, explicó la analista Verónica Rocha. Paz, en cambio, “tiene el camino allanado porque tiene la mayoría. Y con un acercamiento con Samuel Doria Medina [el empresario que logró el tercer lugar en primera vuelta] puede alcanzar una mayoría suficiente” para encarar su agenda de reformas, según Rocha.
La segunda vuelta entre dos candidatos promercado marca un cambio de época para Bolivia tras dos décadas de dominio del Movimiento al Socialismo (MAS), el partido fundado por Evo Morales. Ambos contendientes en el balotaje se han comprometido a fortalecer los lazos diplomáticos con Washington y a buscar apoyo financiero respaldado por Estados Unidos para estabilizar la frágil economía del país andino.
Para algunos votantes, los candidatos evocan a los gobiernos conservadores que supo tener Bolivia en la década de 1990, que promovían la privatización y estrechas relaciones con Washington. Quiroga ha prometido un “cambio radical”, que incluye fuertes recortes del gasto público y el cierre o la privatización de empresas estatales deficitarias, mientras que Paz favorece un enfoque más gradual, manteniendo los programas sociales mientras impulsa el crecimiento del sector privado.
Una de las tareas pendientes del nuevo gobierno boliviano, según los analistas, será restablecer las relaciones con Estados Unidos, interrumpidas desde la expulsión del embajador estadounidenses en 2008 por una supuesta injerencia interna durante el gobierno de Evo Morales.
El presidente norteamericano, Donal Trump, celebró el cambio de rumbo político al que se encamina Bolivia al señalar días atrás que “muchos países se están acercando a nuestro camino”.
El candidato presidencial Jorge “Tuto” Quiroga dijo que le “parte el alma” ver como muchos conductores tuvieron que hacer largas colas para cargar poder combustible en plena jornada electoral. “Aquellos que están en las filas por combustible, si pueden hacer un esfuerzo de turnarse para ir a votar… Sé que es un esfuerzo adicional, pero si lo pueden hacer, Bolivia se los va a agradecer”, pidió el expresidente a los electores.
En vez de ir a votar, muchos camioneros prefirieron abastecerse de diésel para poder cumplir con sus obligaciones laborales, sobre todo en Santa Cruz, región agroindustrial donde se siente más la escasez del combustible por la que atraviesa el país. El expresidente lamentó que en Bolivia haya que elegir “entre cuidar tu vehículo en la fila por combustible o ir a votar”.
Algunos bolivianos pasaron la jornada electoral haciendo cola para abastecerse de combustible —cuya escasez es una de las principales caras de la crisis por la que pasa el país— y no pudieron acudir a votar.
“Yo no pude llegar a mi ciudad para votar y preferí esperar en la fila para cagar diésel”, dijo Javier Medrano, chofer de un tráiler, a la agencia AP. En Bolivia el voto es obligatorio y las personas que no presentan el certificado de sufragio se ven impedidas de realizar ciertas operaciones, como pagar servicios en los bancos, y sufren una multa del 20% del salario mínimo nacional, es decir 550 pesos bolivianos (alrededor de 55 dólares).
Poco más de 369.000 bolivianos estaban habilitados para votar en 22 países en el balotaje presidencial del domingo. Por la diferencia horaria, Japón fue el primero en cerrar la votación cuando recién abrían las mesas en Bolivia, según las autoridades electorales.
Según el Tribunal Supremo Electoral, el 95% de los votos en el exterior están concentrados en cinco países: Argentina (162.531); España (82.273), Brasil (46.623); Chile (44.801), Estados Unidos (15.221).
El candidato centrista de 58 años, Rodrigo Paz Pereira, votó antes del mediodía en la región sureña de Tarija, acompañado de familiares, entre ellos su padre, el expresidente de Bolivia Jaime Paz Zamora.
“Sea mi persona o sea otro candidato el que gane, hay que ayudarnos entre todos los bolivianos”, afirmó a los medios. “Lo importante es que el país vote y se sienta tranquilo, que vote por el que deseé votar y que después de la jornada el presidente que salga electo gobierne y ayudemos a gobernar”, agregó el candidato. Paz fue alcalde de Tarija, en la frontera con la Argentina, y es senador por esa zona.
El expresidente de Bolivia Evo Morales participó en la segunda vuelta electoral pero calificó las elecciones como “una farsa electoral (…) manipulada para imponer candidaturas que no expresan la voluntad del pueblo”.
El exmandatario emitió su voto en Chapare, en el centro de Bolivia, donde se refugia para evitar una orden de detención por un caso de supuesto abuso sexual de una menor cuando se encontraba al mando del país. “Hoy nos hacen participar, pero no decidir”, dijo el mandatario cuando se acercó a votar. En la primera vuelta, Morales había abogado por el voto nulo.
El jefe de la misión de observadores de la Organización de los Estados Americanos (OEA), Juan Fernando Cristo, dijo que el organismo espera “que el presidente electo inicie un proceso de transición pacífica como ha sido la elección”.
El exministro colombiano agregó que “el pueblo boliviano demostró que confía en la democracia. Fue una jornada tranquila”.
Las mesas de votación comenzaron a cerrar el domingo a las 4 pm en Bolivia (5 pm en la Argentina) y se inició el cómputo para la elección del nuevo presidente en una jornada electoral que parece haberse desarrollado sin incidentes.
El Tribunal Supremo Electoral anticipó que los primeros resultados preliminares estarían disponibles a partir de las 20 pm hora local (9 pm en la Argentina). La elección se produce en el marco de una crisis caracterizada por la escasez de combustible, la escalada del precio de los alimentos y la falta de empleo. Según diversos sondeos, para el 80% de los bolivianos la principal preocupación es la economía.
En una inédito balotaje, Bolivia se dirige a las urnas para elegir a su próximo presidente entre el senador Rodrigo Paz Pereira y el expresidente Jorge “Tuto” Quiroga. Pase lo que pase, estas elecciones implicarán el fin de la dominancia política del partido de Evo Morales, el Movimiento Al Socialismo (MAS), y un cambio de dirección para un país marcado por 20 años de gobiernos de izquierda.
Las mesas de votación abrieron a las 8 am hora local (9 am en la Argentina), y cerraron a las 4 pm (5 pm en la Argentina), con los primeros resultados previstos alrededor de las 8 pm hora local (9 pm en la Argentina). El ganador asumirá el cargo el 8 de noviembre.
El conteo preliminar dio al candidato de centro Rodrigo Paz Pereira como el ganador de las elecciones presidenciales, con el 98% de las actas computadas; el país eligió por primera vez en 20 años un candidato que no pertenece al MASEl MundoLA NACION
