Una angosta casa entre medianeras renació de sus cenizas y hoy ofrece un recorrido verde y luminoso

Es difícil imaginar una construcción en pésimo estado tras un incendio viendo esta casa de Villa Urquiza, donde predomina el verde. “En los huecos del centro de la planta, en las terrazas del frente, en las del contrafrente. Cada vez que esta obra se perfora, la vegetación se vuelve protagónica”, dice Matías Mosquera, de AtelierM, quien estuvo a cargo del proyecto junto al arquitecto Gonzalo Bardach.

Como la construcción está entre medianeras, el patio de entrada, sombrío la mayor parte del día, se plantó con especies ad hoc, de hoja ancha y vibra tropical.

“Lo que quedaba en pie aparentaba no tener ningún valor pero, estudiándolo mejor, entendimos que podía conservarse la estructura de hormigón, lo que nos alegró porque cambiarla hubiera implicado mayores costos y producir una alta huella de carbono”, agrega Mosquera, fiel a un estilo que procura limitar el impacto ambiental de la construcción.

Desde la entrada, un recorrido ininterrumpido y luminoso por la cocina, el comedor diario y el living. Piso de hormigón pulido hecho en obra (Atelier M)

Metálica y con alzadas vacías, la escalera tiene pedadas inyectadas con espuma para que no suenen a chapa al pisarlas, ya que están en el centro de la actividad cotidiana.

El cielo raso se descascaró para dejar a la vista la losa existente, que fue reforzada con perfiles metálicos.

“Como el fondo del lote da al sur, las construcciones anteriores tenían patios internos y se aterrazaban para dejar entrar la luz. Entonces, nos centramos en un proyecto que también hablara de eso”.

Muebles de cocina en chapa laminada en caliente (WoodHead Studio). Lámparas colgantes de hormigón (Estudio Chalé). Florero de tres bocas (Tupé Home)Escalera colgante de hierro (WoodHead Studio).  Mesa de comedor (Gabriel García Cabrera) rodeada de distintas sillas de diseño. En la cabecera, el clásico modelo infantil de Stokke

Los materiales son pocos, y los colores también. “El gris y el negro transmiten calma y hacen que la vista se dirija a las plantas”, exlica Mosquera

ANTES Y DESPUÉS. Se recuperó el patio interno, hoy fuente de luz y verde. Hoy la vista casi no tiene obstáculos para captar la planta baja en su totalidad

“Los llenos y vacíos de la escalera metálica generan filtros entre la cocina y el afuera, y hacen que recorrerla sea una experiencia especial. “Subís casi sobre el patio interno”, dice el arquitecto Mosquera.

El living, con una pequeña distancia

Aberturas de PVC negras (Perfiles y Servicios)

La sucesión de patios garantiza que todos los ambientes tengan sol y ventilación cruzada.

Este fotomontaje de Pablo Tapia que muestra cascotes y piedras de la costa de Vicente López tiene mucho que ver con la casa. También es una obra que rescata la belleza de lo que hay. Sillones y mesa ratona (Eugenio Aguirre). Alfombra (Elementos Argentinos).

Un paisajismo sorprendente

El diseño del paisaje es obra del chileno Cristóbal Elgueta. Lo contactamos porque es especialista en paisajismo ecosistémico y piletas naturales. Cada una de sus instalaciones es única y tiene plantas distintas”, se entusiasma Mosquera hablando de un componente fundamental de esta obra. Para llevarlo a cabo, Elgueta colaboró con las paisajistas argentinas Fabiana Sambresqui y María Inés Beveraggi.

Sillón (La Base Studio). Almohadones estampados (Pezkoi Deco). Mesa cilíndrica laqueada (Nisla Estudio). Sillones individuales (Landmark). Alfombra (Elementos Argentinos).El quincho tiene su propia terraza

Las barandas, cercos y parasoles (WoodHead Studio) se hicieron con una sucesión de tubos de hierro oxidados, que luego se laquearon para detener su proceso de oxidación. Los maceteros llevan el mismo tratamiento.

El paisajismo ecosistémico elige especies que no solo se adapten a las condiciones del lugar,sino que generen beneficios ambientales, propiciando el desarrollo de la flora y la fauna locales.

Tanto las escaleras de hormigón que suben a las terrazas como las barandas de hierro se fabricaron con materiales rústicos que pasan desapercibidos entre la vegetación.

Adentro, un espacio de usos múltilples para reunirse con amigos o trabajar en calma

Subimos, pero por afuera

Los “tótems oxidados”  –como los llama el  arquitecto– suben desde la planta baja  para transformarse en barandas y conformar un único gesto en la fachada

“Si bien la estética de la planta baja y la planta alta es la misma, en el sector privado aparece el piso de roble natural para dar un clima de mayor confort”, señala Mosquera hablando de lo que ocurre en este estar que precede la entrada a la suite principal.

Biblioteca (Gabriel García Cabrera), Mesa de arrime (Eugenio Aguirre). Alfombra (Elementos Argentinos). Sobre el sillón color manteca, almohadones estampados y lisos (Pezkoi Deco)Obras de Alec Franco. El gris de las paredes es siempre el mismo: SW7068, de Sherwin-WilliamsSillón vintage retapizado en pana turquesa. Más atrás las puertas a los dormitoriosEspacio de trabajo en la suiteCama (Gabriel García Cabrera). Alfombra (Elementos Argentinos).

En toda la casa, el lenguaje es sintético y el mobiliario, el estrictamente necesario. “La idea fue que no hubiera más información que las terrazas, los patios y la estructura de hormigón restaurada”.

Detalle del díptico azul de Alec Franco). Mesa laqueada (Nisla Estudio). Almohadones (Pez Koi)En el baño en suite, bacha de hormigón pulido hecha en obra. Vanitory (Cantersfont). Espejo circular (Vetromile Vidrios). Revestimiento en microcemento negro (Quimtex). Sanitarios ‘The Gap’ (Roca).

En un guiño a la chapa de la cocina –difícil de aplicar en los baños, por la humedad–, el estucado negro con terminación brillante también refleja la luz, pese a su oscuridad.

En el cuarto infantil, cama con cajones de altura “descendente” que ocupan el pie de la cama y se quitan cuando llega el momento de un colchón más grande (Krethaus). Cuadro sobre respaldo de cama (Melina Villar)Al quedar en el centro de la planta, el segundo baño se iluminó de manera cenital

El acero inoxidable de la mesada de la cocina se reitera en los baños privados, de modo original: cubre una cascada de agua que reemplaza la típica canilla.

 

Una casa en Villa Urquiza parecía irrecuperable, pero su estructura sorprendió a los arquitectos, que decidieron aprovechar lo que fue creado para durar.Revista LivingLA NACION