Este sábado 26 de abril, Roma se despedirá del papa Francisco con un cortejo fúnebre que recorrerá 6 kilómetros desde la Basílica de San Pedro hasta la Basílica de Santa María la Mayor, donde el pontífice argentino será enterrado según su voluntad.
El féretro, colocado en un vehículo abierto para que los fieles puedan verlo, avanzará “a paso solemne” por el corazón de la ciudad, en una procesión que promete congregar a unas 200.000 personas, según estimaciones de las autoridades italianas.
El papa Francisco, fallecido el pasado lunes 21 de abril a los 88 años tras un derrame cerebral, será homenajeado con un funeral de Estado a las 10 (5 de Argentina) en la Plaza de San Pedro, presidido por el cardenal Giovanni Battista Re.
La ceremonia, que espera la presencia de más de 170 delegaciones internacionales, incluyendo líderes como el presidente argentino Javier Milei, el estadounidense Donald Trump y los reyes de España, Felipe VI y Letizia, marcará el inicio de la despedida final. Tras el rito, el cortejo fúnebre partirá por la Puerta del Perugino, en un trayecto que durará aproximadamente 30 minutos.
Un recorrido cargado de historia
La ruta del cortejo seguirá parcialmente la antigua Via Papalis, el camino ceremonial que los nuevos pontífices recorrían tras su elección desde San Pedro hasta la Basílica de San Juan de Letrán, sede episcopal de Roma.
La procesión pasará por lugares icónicos como la galería Príncipe Amadeo de Saboya, el Corso Vittorio Emanuele, la Plaza Venezia, los Foros Imperiales y el Coliseo romano, antes de tomar la Via Labicana y la Via Merulana, con la Basílica de San Juan de Letrán al fondo, para llegar finalmente a la Plaza de Santa María la Mayor.
El vehículo que transportará el féretro, aún no especificado por el Vaticano, permitirá a los romanos y peregrinos observar el sencillo ataúd de madera con revestimiento de zinc, diseñado según las disposiciones de Francisco, quien eliminó los tradicionales tres féretros y pidió que su cuerpo no fuera maquillado. Un reducido número de automóviles con cardenales escoltará la comitiva, mientras el tráfico en la ruta estará completamente cerrado. Para facilitar la participación de los fieles, se instalarán cuatro pantallas gigantes a lo largo del recorrido, que transmitirán tanto el funeral como el cortejo.
Un desafío logístico y de seguridad
El cortejo representa uno de los mayores retos organizativos para las autoridades italianas, según confirmó la Policía Nacional a la agencia EFE. Fabio Ciciliano, jefe de la Protección Civil italiana, destacó la complejidad de gestionar una multitud estimada en 200.000 personas, además de garantizar la seguridad de 50 jefes de Estado, 10 monarcas y otras figuras internacionales. Roma ha desplegado 2.000 agentes, controles con escáneres de rayos X, patrullajes de carabineros y una zona de exclusión aérea, reforzada con drones y sistemas antidrones. El río Tíber y barrios como Parioli, donde se alojará Trump, también estarán bajo vigilancia especial.
El Vaticano ha informado que un grupo de pobres, presos, transexuales y migrantes estará presente en la escalinata de Santa María la Mayor para rendir un último homenaje, reflejando la cercanía de Francisco con los más vulnerables. La ceremonia de inhumación será privada, pero desde el domingo 27 de abril, los fieles podrán visitar la tumba del pontífice, marcada con la sencilla inscripción Franciscus.
Un adiós multitudinario
Desde el miércoles 23 de abril, más de 150.000 personas han desfilado por la capilla ardiente en la Basílica de San Pedro, donde el féretro estuvo expuesto hasta las 19:00 de este viernes, cuando el cardenal camarlengo Kevin Farrell presidió el rito de cierre. La afluencia de fieles, que en algunos momentos formó filas de hasta tres horas, superó las expectativas, y la basílica permaneció abierta más allá del horario previsto para permitir más despedidas.
El cortejo fúnebre, descrito como un “rescoldo de los antiguos desfiles del Imperio romano”, no solo será un acto de duelo, sino también un momento de comunión para los católicos y admiradores de Francisco, cuyo pontificado de 12 años dejó un legado de humildad y apertura. Mientras Roma se prepara para este evento histórico, el mundo observa el cierre de una era y el inicio de los preparativos para el cónclave que elegirá a su sucesor.
Este sábado 26 de abril, Roma se despedirá del papa Francisco con un cortejo fúnebre que recorrerá 6 kilómetros desde la Basílica de San Pedro hasta la Basílica de Santa María la Mayor, donde el pontífice argentino será enterrado según su voluntad. El féretro, colocado en un vehículo abierto para que los fieles puedan verlo, avanzará “a paso solemne” por el corazón de la ciudad, en una procesión que promete congregar a unas 200.000 personas, según estimaciones de las autoridades italianas.El papa Francisco, fallecido el pasado lunes 21 de abril a los 88 años tras un derrame cerebral, será homenajeado con un funeral de Estado a las 10 (5 de Argentina) en la Plaza de San Pedro, presidido por el cardenal Giovanni Battista Re. La ceremonia, que espera la presencia de más de 170 delegaciones internacionales, incluyendo líderes como el presidente argentino Javier Milei, el estadounidense Donald Trump y los reyes de España, Felipe VI y Letizia, marcará el inicio de la despedida final. Tras el rito, el cortejo fúnebre partirá por la Puerta del Perugino, en un trayecto que durará aproximadamente 30 minutos.Un recorrido cargado de historiaLa ruta del cortejo seguirá parcialmente la antigua Via Papalis, el camino ceremonial que los nuevos pontífices recorrían tras su elección desde San Pedro hasta la Basílica de San Juan de Letrán, sede episcopal de Roma. La procesión pasará por lugares icónicos como la galería Príncipe Amadeo de Saboya, el Corso Vittorio Emanuele, la Plaza Venezia, los Foros Imperiales y el Coliseo romano, antes de tomar la Via Labicana y la Via Merulana, con la Basílica de San Juan de Letrán al fondo, para llegar finalmente a la Plaza de Santa María la Mayor.El vehículo que transportará el féretro, aún no especificado por el Vaticano, permitirá a los romanos y peregrinos observar el sencillo ataúd de madera con revestimiento de zinc, diseñado según las disposiciones de Francisco, quien eliminó los tradicionales tres féretros y pidió que su cuerpo no fuera maquillado. Un reducido número de automóviles con cardenales escoltará la comitiva, mientras el tráfico en la ruta estará completamente cerrado. Para facilitar la participación de los fieles, se instalarán cuatro pantallas gigantes a lo largo del recorrido, que transmitirán tanto el funeral como el cortejo.Un desafío logístico y de seguridadEl cortejo representa uno de los mayores retos organizativos para las autoridades italianas, según confirmó la Policía Nacional a la agencia EFE. Fabio Ciciliano, jefe de la Protección Civil italiana, destacó la complejidad de gestionar una multitud estimada en 200.000 personas, además de garantizar la seguridad de 50 jefes de Estado, 10 monarcas y otras figuras internacionales. Roma ha desplegado 2.000 agentes, controles con escáneres de rayos X, patrullajes de carabineros y una zona de exclusión aérea, reforzada con drones y sistemas antidrones. El río Tíber y barrios como Parioli, donde se alojará Trump, también estarán bajo vigilancia especial.El Vaticano ha informado que un grupo de pobres, presos, transexuales y migrantes estará presente en la escalinata de Santa María la Mayor para rendir un último homenaje, reflejando la cercanía de Francisco con los más vulnerables. La ceremonia de inhumación será privada, pero desde el domingo 27 de abril, los fieles podrán visitar la tumba del pontífice, marcada con la sencilla inscripción Franciscus.Un adiós multitudinarioDesde el miércoles 23 de abril, más de 150.000 personas han desfilado por la capilla ardiente en la Basílica de San Pedro, donde el féretro estuvo expuesto hasta las 19:00 de este viernes, cuando el cardenal camarlengo Kevin Farrell presidió el rito de cierre. La afluencia de fieles, que en algunos momentos formó filas de hasta tres horas, superó las expectativas, y la basílica permaneció abierta más allá del horario previsto para permitir más despedidas.El cortejo fúnebre, descrito como un “rescoldo de los antiguos desfiles del Imperio romano”, no solo será un acto de duelo, sino también un momento de comunión para los católicos y admiradores de Francisco, cuyo pontificado de 12 años dejó un legado de humildad y apertura. Mientras Roma se prepara para este evento histórico, el mundo observa el cierre de una era y el inicio de los preparativos para el cónclave que elegirá a su sucesor.La Voz
