Este viernes, el Fondo Monetario Internacional (FMI) vota el acuerdo técnico alcanzado con Argentina, un programa de Facilidades Extendidas (EFF) que prevé desembolsos por U$S 20.000 millones a lo largo de cuatro años, con vigencia hasta 2035.
La negociación, liderada por el ministro de Economía, Luis Caputo, y respaldada por el presidente Javier Milei, apunta a estabilizar la economía argentina, reducir la inflación y recomponer las reservas del Banco Central.
Sin embargo, mientras el gobierno celebra el respaldo internacional, analistas y opositores advierten sobre las condiciones del pacto y su impacto en el futuro del país.
El FMI y un desembolso inicial para aliviar las finanzas
El acuerdo, que reemplaza el programa de 2022 firmado durante la gestión de Alberto Fernández, incluye un desembolso inicial estimado en U$S 12.000 millones, según fuentes cercanas a la negociación citadas por medios locales.
Estos fondos se destinarán principalmente a dos objetivos: cancelar vencimientos de capital con el propio FMI, que entre 2025 y 2029 suman alrededor de U$S 14.192 millones, y recomprar deuda del Tesoro en manos del Banco Central, específicamente las Letras Intransferibles, revaluadas en U$S 23.000 millones. El gobierno asegura que esta operación no incrementará la deuda bruta, sino que reestructurará compromisos existentes para sanear las cuentas públicas.
El programa establece un plazo de repago de 10 años, con un período de gracia de 4 años y medio, lo que significa que Argentina comenzará a devolver el préstamo a partir de 2029. La tasa de interés, según estimaciones privadas, rondaría el 6,47% anual, un costo que algunos economistas consideran elevado dado el contexto de fragilidad económica del país.

Metas económicas y reformas estructurales
El acuerdo con el FMI incluye metas económicas estrictas, aunque aún no se han detallado oficialmente.
Entre los puntos clave, se espera que Argentina mantenga su política de déficit cero, una prioridad del gobierno de Milei, y evite usar los fondos para intervenir en el mercado cambiario. Sin embargo, hay analistas que indican que el FMI habría aceptado eliminar el esquema de “blend” (una combinación de tipo de cambio fijo y flotante) y establecer bandas para el tipo de cambio, lo que podría implicar una mayor flexibilidad cambiaria en el futuro.
El programa también apoya las reformas estructurales impulsadas por Milei, como la reducción de subsidios y la simplificación burocrática para fomentar la inversión privada.
El FMI ha destacado los avances del gobierno en 2024, como el primer superávit fiscal trimestral en 16 años y la caída de la inflación, pero insiste en la necesidad de profundizar las medidas para garantizar un crecimiento sostenible.
Además, se espera que el acuerdo permita aumentar las reservas internacionales, que podrían pasar de los actuales U$S 28.000 millones a entre U$S 45.000 y U$S 48.000 millones en tres años, según proyecciones optimistas compartidas en redes sociales.
Incertidumbre y críticas al acuerdo
A pesar del respaldo del FMI, el acuerdo genera incertidumbre. La falta de claridad sobre las condiciones específicas y el monto exacto de los fondos ha sido un punto de crítica. El Congreso argentino aprobó en marzo un Decreto de Necesidad y Urgencia (DNU) que habilita la operación, pero legisladores de la oposición, especialmente del peronismo, denunciaron que se trata de un “cheque en blanco” para el gobierno, ya que no se debatieron públicamente las metas impuestas por el organismo.
El nuevo acuerdo con el FMI llega en un momento crítico para Argentina, con una inflación que, aunque en descenso, sigue siendo alta, y un peso bajo presión en los mercados paralelos. El gobierno de Milei apuesta a que los fondos refuercen la confianza de los inversores y permitan levantar el cepo cambiario hacia agosto, como se ha mencionado en algunos círculos financieros. Sin embargo, el riesgo de una devaluación abrupta sigue latente, especialmente si las bandas cambiarias propuestas generan incertidumbre en el mercado.
Este viernes, el Fondo Monetario Internacional (FMI) vota el acuerdo técnico alcanzado con Argentina, un programa de Facilidades Extendidas (EFF) que prevé desembolsos por U$S 20.000 millones a lo largo de cuatro años, con vigencia hasta 2035. La negociación, liderada por el ministro de Economía, Luis Caputo, y respaldada por el presidente Javier Milei, apunta a estabilizar la economía argentina, reducir la inflación y recomponer las reservas del Banco Central. Sin embargo, mientras el gobierno celebra el respaldo internacional, analistas y opositores advierten sobre las condiciones del pacto y su impacto en el futuro del país.El FMI y un desembolso inicial para aliviar las finanzasEl acuerdo, que reemplaza el programa de 2022 firmado durante la gestión de Alberto Fernández, incluye un desembolso inicial estimado en U$S 12.000 millones, según fuentes cercanas a la negociación citadas por medios locales. Estos fondos se destinarán principalmente a dos objetivos: cancelar vencimientos de capital con el propio FMI, que entre 2025 y 2029 suman alrededor de U$S 14.192 millones, y recomprar deuda del Tesoro en manos del Banco Central, específicamente las Letras Intransferibles, revaluadas en U$S 23.000 millones. El gobierno asegura que esta operación no incrementará la deuda bruta, sino que reestructurará compromisos existentes para sanear las cuentas públicas.El programa establece un plazo de repago de 10 años, con un período de gracia de 4 años y medio, lo que significa que Argentina comenzará a devolver el préstamo a partir de 2029. La tasa de interés, según estimaciones privadas, rondaría el 6,47% anual, un costo que algunos economistas consideran elevado dado el contexto de fragilidad económica del país.Metas económicas y reformas estructuralesEl acuerdo con el FMI incluye metas económicas estrictas, aunque aún no se han detallado oficialmente. Entre los puntos clave, se espera que Argentina mantenga su política de déficit cero, una prioridad del gobierno de Milei, y evite usar los fondos para intervenir en el mercado cambiario. Sin embargo, hay analistas que indican que el FMI habría aceptado eliminar el esquema de “blend” (una combinación de tipo de cambio fijo y flotante) y establecer bandas para el tipo de cambio, lo que podría implicar una mayor flexibilidad cambiaria en el futuro.El programa también apoya las reformas estructurales impulsadas por Milei, como la reducción de subsidios y la simplificación burocrática para fomentar la inversión privada. El FMI ha destacado los avances del gobierno en 2024, como el primer superávit fiscal trimestral en 16 años y la caída de la inflación, pero insiste en la necesidad de profundizar las medidas para garantizar un crecimiento sostenible. Además, se espera que el acuerdo permita aumentar las reservas internacionales, que podrían pasar de los actuales U$S 28.000 millones a entre U$S 45.000 y U$S 48.000 millones en tres años, según proyecciones optimistas compartidas en redes sociales.Incertidumbre y críticas al acuerdoA pesar del respaldo del FMI, el acuerdo genera incertidumbre. La falta de claridad sobre las condiciones específicas y el monto exacto de los fondos ha sido un punto de crítica. El Congreso argentino aprobó en marzo un Decreto de Necesidad y Urgencia (DNU) que habilita la operación, pero legisladores de la oposición, especialmente del peronismo, denunciaron que se trata de un “cheque en blanco” para el gobierno, ya que no se debatieron públicamente las metas impuestas por el organismo.El nuevo acuerdo con el FMI llega en un momento crítico para Argentina, con una inflación que, aunque en descenso, sigue siendo alta, y un peso bajo presión en los mercados paralelos. El gobierno de Milei apuesta a que los fondos refuercen la confianza de los inversores y permitan levantar el cepo cambiario hacia agosto, como se ha mencionado en algunos círculos financieros. Sin embargo, el riesgo de una devaluación abrupta sigue latente, especialmente si las bandas cambiarias propuestas generan incertidumbre en el mercado.La Voz
