En un país (Brasil) al que los argentinos viajan en busca de playas, la naturaleza juega un papel protagónico que siempre sorprende, especialmente al que se anima a combinar esos días de relax junto al mar con algunas otras actividades.
La recuperación de la población de ballenas jorobadas en Brasil está transformando el panorama de conservación marina del país vecino, y creó una nueva atracción turística que genera oportunidades de empleo e ingresos para las comunidades de la costa.
El Proyecto Baleia Jubarte (Ballena jorobada) promueve, capacita y acompaña la actividad de observación responsable de ballenas en distintas regiones de Brasil, desde el estado de Bahía (Nordeste) hasta el de Sao Paulo (sureste).
"Desde la creación del proyecto promovemos, incentivamos, capacitamos y monitoreamos el turismo de observación de ballenas", resaltó el vicepresidente del Instituto Baleia Jubarte, Enrico Marcovaldi, en una entrevista con la agencia Xinhua.
Una ballena jorobada en Bahía de Guanabara. Foto EFE/ André Coelho
El investigador explicó que la actividad constituye también una herramienta de conservación, ya que "la ballena viva vale mucho más que muerta. La observación genera valor económico, empleo e ingresos, pero también sensibiliza a las personas".
"Quien tiene la oportunidad de ver una ballena suele salir de esa experiencia convertido en su protector", afirmó.
De Abrolhos a nuevas zonas de la costa brasileña
Durante décadas, el trabajo del proyecto se concentró inicialmente en la región del archipiélago de Abrolhos, en el extremo sur de Bahía, sin embargo, el crecimiento de la población llevó a las ballenas a expandir su presencia por nuevas zonas del litoral brasileño y, actualmente, el Instituto mantiene bases en diversos puntos.
Una ballena jorobada en la Bahía de Guanabara, en Río de Janeiro. Las ballenas siguen la ruta migratoria hacia el archipiélago de Abrolhos, donde se reúnen para aparearse. Foto EFE/ André Coelho
El presidente del Instituto Baleia Jubarte, Eduardo "Dudu" Camargo, aseguró que la expansión de la actividad está ayudando también a modificar la dinámica económica de varias ciudades costeras, con la creación de "una nueva temporada de turismo", ya que la presencia de las ballenas ocurre principalmente entre los meses de invierno y primavera, período de menor movimiento turístico en el litoral.
El directivo destacó que el impacto es especialmente visible en municipios pequeños como Caravelas, donde "el Instituto genera empleo y aplica recursos en servicios locales", al tiempo que hoteles, restaurantes y prestadores de servicios también se ven beneficiados por la llegada de los visitantes.
"Con el crecimiento del turismo puede aumentar también la protección y garantizarse la calidad y la sostenibilidad del parque", sostuvo.
Una ballena saltando en Salvador de Bahía. Foto EFE/ Proyecto Ballena Jorobada
El desafío de la actividad: crecer sin presionar
Sin embargo, el especialista advirtió que el desafío es mantener el crecimiento de la actividad sin aumentar la presión sobre los animales y su hábitat, por lo que el proyecto apuesta por la capacitación de operadores, la educación ambiental y el monitoreo permanente.
En coincidencia, Gregório Araújo, gerente de Proyectos Ambientales del área de Responsabilidad Social de la petrolera Petrobras, que trabaja junto al Instituto desde 1996, consideró que el valor de la iniciativa también está en su capacidad de combinar conservación ambiental y desarrollo sostenible.
"El proyecto también trabaja en la estructuración de las cadenas productivas locales, asociadas a la economía azul y a la conservación marina, además de apoyar a operadores que promueven un turismo consciente y sostenible", afirmó.
Pau Ramírez / Xinhua
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