Hay ciudades que están atravesadas por un río famoso, otras que son asociadas a un templo o torre icónica y otras que crecieron en torno a la plaza principal. En cambio, en España, Ávila se reconoce por sus murallas.
Desde la ruta o desde los miradores que rodean a la ciudad española, el cerco amurallado se impone sobre el paisaje de la meseta castellana como una postal detenida en la Edad Media.
Inconfundible y dorado por el sol, el antiguo bastión de defensa militar y estricto límite sanitario, económico y social, se ve completo, casi intacto.
A solo 113 kilómetros de Madrid, Ávila es una de las escapadas más solicitadas por los visitantes, que suelen ir y volver en el día desde la capital española tanto en auto como en tren, bus o excursiones con visitas guiadas.
Ciudad y capital de la provincia del mismo nombre, Ávila pertenece a la comunidad autónoma de Castilla y León, en España.
Junto al río Adaja, a más de 1.100 metros sobre el nivel del mar y en contraste con los calores del verano, se caracteriza por sus nevadas durante el invierno, aún en el casco urbano.
Las imponenetes murallas medievales de la ciudad de Ávila. Foto Shutterstock
Tras las murallas está el corazón de su historia. Las excavaciones arqueológicas demuestran que el trazado original data del siglo I d.C. y que el perímetro apenas cambió desde entonces: la Ávila romana ya estaba cercada exactamente donde hoy caminan los turistas.
La gran reconstrucción llegó de la mano de los reyes Alfonso VI y Alfonso VIII, entre fines del siglo XI y principios del XIII, cuando la ciudad vivía su momento de mayor esplendor.
El resultado está a la vista en una obra monumental: 2.516 metros de recorrido, 33 hectáreas encerradas, 87 torreones (originalmente eran 88) y un lienzo este -el más expuesto, sin defensas naturales- con muros de tres metros de espesor y 12 de alto.
La Puerta del Alcázar, una de las más famosas de Ávila. Foto Shutterstock
En la actualidad, se puede recorrer buena parte del adarve (pasarela superior), con accesos por la Casa de las Carnicerías, la Puerta del Alcázar o la Puerta del Puente, y audioguías en siete idiomas.
Con el correr de los siglos, la relación entre la muralla y la ciudad fue mutando. En el siglo XVI, las antiguas casonas levantadas junto al muro se transformaron en los palacios que hoy se adosan a él, dando origen a un curioso doble sistema defensivo: cada familia noble terminó siendo, sin proponérselo, custodia de su propio tramo de piedra, lo cual ayudó a conservarla intacta con el paso del tiempo.
Por aquellos años, la muralla siguió cumpliendo funciones de control sanitario y económico sobre quienes entraban y salían de la ciudad, aunque una vez disipado el peligro bélico se optó por desmontar las defensas complementarias, como la barbacana y el foso, que ya resultaban ineficaces frente a la artillería moderna.
El siglo XIX no fue fácil para su conservación: la ocupación francesa (1809-1812) y las guerras carlistas (1833-1840) reactivaron su función defensiva.
Los visitantes pueden recorrer las pasarelas superiores de la muralla. Foto Shutterstock
Y hacia fines de siglo, desde ciertos círculos intelectuales propusieron demoler los muros, siguiendo la lógica de otras ciudades europeas que los veían como un freno al crecimiento urbano.
Fue la insistencia del propio Ayuntamiento de Ávila la que torció ese destino: en 1884 impulsó su declaración como Monumento Nacional, lo cedió al Estado y comenzó un plan de restauración. Desde entonces, todas las intervenciones se orientaron a conservar la muralla y abrirla al público, incluyendo la pasarela superior para su recorrido.
Al atardecer, se iluminan las murallas y se organizan visitas teatralizadas. Foto Shutterstock
El reconocimiento llegó también a nivel internacional: en 1982 la ciudad antigua fue declarada Bien de Interés Cultural. Y en 1985 la Unesco distinguió a Ávila y sus iglesias extramuros como Patrimonio Mundial, con la muralla como uno de los valores centrales.
La Catedral y los templos
A los pies de la muralla, la Catedral de Ávila es considerada la primera catedral gótica de España. Su ábside está literalmente empotrado en el lienzo oriental de la muralla, por lo que es al mismo tiempo templo y fortaleza.
La obra fue iniciada en 1172 por encargo de Alfonso VIII, en un estilo románico de transición al gótico que fue mutando en los siglos siguientes. En su interior, hay piezas que justifican la visita: el Trascoro de Juan Rodríguez y Lucas Giraldo, el sepulcro de El Tostado y el retablo del altar mayor.
La Catedral de Ávila, primer templo gótico de España. Foto Shutterstock
Muy cerca, presidiendo la plaza del Mercado Grande, se levanta la iglesia de San Pedro. En su atrio, los monarcas juraban respetar los fueros de Castilla, lo que denota la importancia de esta iglesia en el período de mayor relevancia política de la ciudad. Su construcción se extendió entre los siglos XII y XIII.
Ya extramuros, la basílica de San Vicente es el gran modelo del románico en Ávila, y su construcción data de 1120: según la tradición, allí fueron martirizados y enterrados Vicente, Sabina y Cristeta.
La famosa Balísica de San Vicente, en Ávila. Foto Shutterstock
A su vez, la basílica y museo de Santa Teresa fueron inaugurados en 1636 y se construyeron sobre la casa natal de Teresa de Cepeda y Ahumada.
Un dato curioso es que el altar mayor no sigue la orientación litúrgica establecida: la desviaron para que coincidiera con el lugar exacto donde nació la santa.
La basilica y convento Santa Teresa en Ávila, España. Foto Shutterstock
En la margen izquierda del río Adaja, Los Cuatro Postes ofrece una de las postales clásicas de Ávila: se trata de una pequeña ermita de San Sebastián, popularmente conocida como Los Cuatro Postes.
El conjunto consiste en cuatro columnas dóricas, el escudo de la ciudad y, en el centro, una cruz granítica.
Hay quienes dicen que en ese lugar el tío de Teresa de Jesús encontró a la santa y a su hermano, cuando huyeron y sufrieron martirio en tierra de moros.
Los Cuatro Postes, excursión imperdible porque ofrece un mirador panorámico de la ciudad. Foto Shutterstock
De 1566, lo cierto es que el lugar constituye un mirador único de la ciudad amurallada, especialmente al atardecer, cuando se ilumina la piedra en forma artificial. Un imperdible a la hora del ocaso.
Para quienes dispongan unas horas más, el Real Monasterio de Santo Tomás merece la caminata hasta las afueras del centro histórico. Fue construido bajo el mecenazgo de los Reyes Católicos y el inquisidor Tomás de Torquemada entre 1482 y 1493.
Llegó a albergar la sede inquisitorial, y en el siglo XVI se estableció la Universidad de Santo Tomás, que perduró hasta el siglo XIX.
El monasterio sufrió saqueos, abandono e incendios, cuenta con tres claustros (del Noviciado, del Silencio y de los Reyes) y el sepulcro del Infante Don Juan, mientras el palacio alberga los museos de Arte Oriental y Ciencias Naturales.
Las plazas y los mercados
La plaza del Mercado Chico y el Ayuntamiento son un gran punto de encuentro en Ávila. Esa plaza empezó a formarse a fines del siglo XI, en los albores de la repoblación de la ciudad, y desde entonces nunca dejó de ser el centro social y político del lugar.
La convocante plaza del Mercado Chico. Foto Shutterstock
El edificio actual del consistorio, de estilo isabelino, se construyó entre 1839 y 1845 y se amplió después, con esa fachada característica conformada por arcos de medio punto, balcones y torres coronando arriba.
Justo adosada a la muralla, la Casa de las Carnicerías tiene una historia más curiosa que monumental: se construyó a fines del siglo XVI para almacenar vino y albergar las dos mayores carniceríasde la ciudad, aunque el traslado generó tantas protestas que terminó retornando a sus lugares de inicio (Mercado Grande y Mercado Chico) y, al poco tiempo, estableciéndose allí el peso de la harina (control sobre el grano y la harina que entraba a la ciudad), función que desempeñó hasta el siglo XIX.
La plaza del Mercado Chico de Ávila. Foto Shutterstock
Hoy es uno de los puntos de acceso a la muralla y sede de la Oficina Municipal de Turismo.
Sabores regionales
Ninguna visita estará completa sin probar la cocina local. El plato más emblemático de la provincia es el chuletón de Ávila, un gran corte de carne de ternera a la parrilla que suele encabezar cualquier menú.
Otras opciones son las “patatas revolconas” (papas cocidas y aplastadas, aderezadas con pimentón) y las judías de El Barco de Ávila (guiso de legumbres con chorizo, panceta y morcilla).
Las yemas de Santa Teresa, típico dulce en base a huevo y azúcar. Foto Shutterstock
En cuanto a los dulces, el clásico indiscutido son las yemas de Santa Teresa: pequeñas bolitas elaboradas a partir de la cocción de yema de huevo y azúcar.
Para agendar: aquellos visitantes que viajen a Ávila entre el 3 y el 6 de septiembre podrán presenciar las famosas Jornadas Medievales, cuando las calles del centro histórico se transformarán en un mercado medieval a cielo abierto: desfiles, torneos, espectáculos y gastronomía de época, en una fiesta que ya está reconocida como de Interés Turístico Nacional.
MINIGUÍA
Cómo llegar:
- De Madrid a Ávila son 113 km. Para llegar en auto, se toma la vía AP-6 y luego AP-51.
- En bus llegan las líneas 1 y 4.
- Y en tren, el Renfe cuesta 15,26 euros (ida) y demora 1 h 30. La estación está a 1,5 km de las murallas.
- Hay excursiones de día completo desde Madrid a Ávila y Segovia, que incluyen la entrada a las murallas, por 57 euros (Civitatis). También hay tours privados que parten de los 119 euros (Tour Travel & More).
Cuánto cuesta:
- Las Murallas abren todos los días. En julio y agosto, de 10 a 22 hs, excepto miércoles y jueves, de 10 a 20. En septiembre y octubre, de 10 a 20; de noviembre a fin de marzo, de 10 a 18.
- En las puertas de Carnicerías, del Puente, del Carmen y del Alcázar, el último acceso es entre 45 y 30 minutos antes del cierre.
- El recorrido por el Adarve de la muralla, con salidas en Casa de Carnicerías y Puerta del Puente, cuesta 8 euros; de 13 a 18 años y jubilados, 5; menores de 12, gratis.
- Al atardecer, la visita guiada - teatralizada se realiza miércoles y jueves de julio y agosto, por 12 euros.
Dónde informarse:
- www.avilaturismo.com
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