Montevideo, Punta del Este y Colonia del Sacramento son parte del itinerario clásico de los argentinos que “cruzan el charco” para vacacionar en Uruguay. También las playas de Rocha y los centros termales del litoral tienen un público fiel. Sin embargo, el país quiere mostrar que tiene mucho más para descubrir, incluso -o quizás más- para quienes lo visitan con frecuencia.
El desafío es doble: recuperar el ritmo de llegada de turistas argentinos y conseguir que se aventuren a explorar destinos que todavía están fuera de los circuitos tradicionales. Las sierras de Lavalleja, las quebradas del norte, las propuestas de turismo rural y los sabores de cada región aparecen entre las alternativas para ampliar el mapa de los viajes al otro lado del Río De La Plata.
“El turista argentino, después del uruguayo, es el segundo mercado exploratorio; le gusta salir a destinos no tan conocidos”, destaca el Director Nacional de Turismo, Cristian Pons, al referirse a un perfil de visitante que, después de conocer los lugares más populares, busca otras experiencias.
Cabalgatas, una de las actividades que se disfrutan en Villa Serrana, a 100 km de Punta del Este. Foto Trinidad Rodríguez
Los argentinos, un mercado clave
En 2025, Uruguay recibió alrededor de 3,6 millones de visitantes, de los cuales 2,1 millones fueron argentinos. Fue un año especialmente favorable para ese mercado, que había atravesado una etapa más complicada en 2023 y 2024.
La primera parte de 2026, sin embargo, mostró una disminución en la llegada de viajeros argentinos, sobre todo de familias de clase media. Aunque, explica el ministro, no se trata solo de Uruguay, porque las estadísticas muestran una contracción de las salidas de argentinos al exterior hacia distintos destinos.
Sin embargo, hay un dato que permite matizar la caída: el gasto promedio de los argentinos que visitaron Uruguay pasó de unos US$ 530 a casi US$ 600. De ese modo, el retroceso en la cantidad de viajeros tuvo un impacto menor en el total de ingresos por turismo.
Cristian Pons, director nacional de Turismo de Uruguay. Foto Mintur Uruguay.
“En turismo nunca se puede decir que tenés el partido ganado. Hasta el minuto 90 hay que jugar, y hasta el 95 también”, grafica el funcionario, que mantiene un optimismo prudente de cara a la próxima temporada de verano.
La expectativa oficial es que la tendencia comience a revertirse hacia fin de año y que el verano encuentre al mercado argentino en una mejor situación.
Buenos Aires y el Gran Buenos Aires concentran la mayor parte de las llegadas a Uruguay, pero el interior también; hay, por ejemplo, un flujo importante desde Entre Ríos, Santa Fe, Rosario y Córdoba, mercados que Uruguay busca desarrollar con más acciones de promoción y mejores conexiones.
La densa vegetación de la Quebrada de los Cuervos. Foto Trinidad Rodríguez.
La cercanía y los vínculos culturales explican buena parte de esa relación. También pesan la tranquilidad, la escala de las ciudades y la posibilidad de combinar distintas experiencias en distancias relativamente cortas.
Sierras, quebradas y naturaleza
Entre las regiones que buscan ganar protagonismo aparece Lavalleja, un departamento cercano a Maldonado que ofrece un paisaje diferente al de la costa. Allí, Villa Serrana -a menos de 110 km de Punta del Este- y las sierras que la rodean invitan a combinar naturaleza, caminatas y turismo aventura.
Villa Serrana es uno de los destinos emergentes que Uruguay busca impulsar. Foto Trinidad Rodríguez.
La región empieza a recibir más inversiones y visitantes, en un proceso que busca extender el desarrollo turístico desde los destinos costeros hacia el interior. Suma, y mucho, el Geoparque Manantiales Serranos, que este año se integró a la Red Mundial de Geoparques de la Unesco, lo que le aporta gran visibilidad.
El potencial para explorar y descubrir nuevos destinos también está en norte del país, con zonas como la Quebrada de los Cuervos y Sierras del Yerbal, en Treinta y Tres, y la Quebrada de Laureles, en Tacuarembó y Rivera (a la altura de Concordia, Entre Rïos), que forman parte de un territorio de paisajes serranos, cursos de agua y áreas protegidas que todavía no tiene la difusión que merece por su belleza paisajística.
En esa región, el turismo de naturaleza puede combinarse con recorridos por pequeñas localidades y experiencias vinculadas a la vida rural. La propuesta es atractiva para quienes buscan salir de los circuitos más concurridos y conocer otra escala del país.
El litoral, por su parte, tiene mucho más para ofrecer que las termas. En Río Negro, el paisaje del río Uruguay y sus áreas naturales conviven con el patrimonio industrial y cultural de Fray Bentos, cuya tradición vinculada a la industria cárnica forma parte del Patrimonio Mundial de la Unesco.
Una cascada en el Geoparque Manantiales Serranos, reconocido por la Unesco. Foto Uruguay Natural
La región tiene, además, la ventaja de la proximidad con Entre Ríos y varias ciudades argentinas. Esa cercanía permite pensar en escapadas de pocos días y circuitos que conecten ambas orillas.
Bodegas, estancias y sabores regionales
La gastronomía y el turismo rural son otros dos segmentos que Uruguay busca impulsar. La oferta abarca desde establecimientos familiares y experiencias comunitarias hasta propuestas de lujo en estancias y bodegas.
En el campo gastronómico, cada región tiene sus productos y preparaciones. Rocha promueve los sabores del mar, con pescados, camarones y el tradicional sirí, un crustáceo característico de la zona. Maldonado, en tanto, combina la pesca oceánica con el cordero esteño.
Un brindis en la bodega Rovere, a poco más de una hora del centro de Montevideo. Foto Javier Villasuso.
También crecen las experiencias asociadas a bodegas, alojamientos rurales y productores locales. Algunas propuestas están consolidadas, mientras que otras siguen siendo conocidas principalmente por los propios uruguayos.
En Montevideo, por ejemplo, se trabaja en la identificación y promoción de bares tradicionales, una propuesta que busca poner en valor espacios cotidianos de la ciudad y convertirlos en parte de un recorrido cultural y gastronómico.
El tradicional café Las Misiones, que solía frecuentar el poeta Mario Benedetti en Montevideo. Foto EFE/ Federico Anfitti.
Más conexiones y beneficios para viajar
La conectividad es otro factor clave para ampliar el mapa turístico, ya que una parte importante de los argentinos llega por vía terrestre, y Uruguay está relizando inversiones en rutas y accesos para facilitar los desplazamientos hacia la costa y el interior.
Ero también se busca mejorar la conexión fluvial y aérea. Entre las medidas anunciadas figura un programa de estímulos para las aerolíneas que incrementen la cantidad de pasajeros que transportan hacia el país, así como para las que abran nuevas rutas. “Una conexión directa entre Córdoba y Montevideo, por ejemplo, podría contribuir a desarrollar ese mercado”, detalla Pons.
De cara al verano, el gobierno mantendrá los beneficios fiscales para los turistas, incluidos los vinculados al IVA en hotelería y gastronomía, dos rubros que concentran una parte importante del gasto durante las vacaciones.
Vista de Manantiales Serranos, una región que vale la pena descubrir. Foto Trinidad Rodríguez.
Para los argentinos, Uruguay conserva el atractivo de la cercanía y de los destinos conocidos. Pero también ofrece la posibilidad de repetir el viaje y descubrir siempre algo distinto: una ruta entre sierras, una estancia, una bodega, una quebrada o un pueblo del litoral. La apuesta es que el próximo viaje no termine necesariamente en la playa.
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