Pueblo de gauchos, caballos y plateros. Tierra de pulperías. Escenario de Don Segundo Sombra, la novela de Ricardo Güiraldes que convirtió buena parte de ese paisaje en literatura. San Antonio de Areco es, quizá, uno de los lugares donde la tradición tiene mayor presencia en la provincia de Buenos Aires. Pero debajo de esa postal hay un entramado menos visible. Están los clásicos talleres de plateros, pero también otros donde los oficios heredados dialogan con la joyería, el diseño y los textiles contemporáneos.
En distintos rincones del pueblo, artesanos formados en saberes transmitidos de generación en generación y creadores llegados desde otros lugares exploran qué significa hacer algo único en tiempos de producción en serie y tecnología. Es un pequeño recorrido por ese ecosistema artesanal que amplía la idea de lo que Areco puede ser.
“Me podés definir como artesano. Así nomás, sin muchas pretensiones. Soy muy exigente como para ponerme un gran título”, dice Juan Patricio Draghi. Él forma parte de la segunda generación de una familia ligada a la tradición de Areco. Su padre abrió una joyería en el pueblo en la década del 50 y fue incorporando el oficio de la platería a partir de distintos aprendizajes.
Cuchillos de Juan Patricio Draghi.
Juan Patricio se acercó al taller cuando tenía 12 años y lleva más de cuatro décadas trabajando allí. Uno de sus hijos también se incorporó al oficio. Hoy, desde ese mismo lugar, reflexiona sobre el hacer artesanal en tiempos de herramientas digitales y producción industrial.
“En el mercado uno puede encontrarse con un producto similar al que uno hace. Similar no quiere decir que sea igual. Para un comprador no experimentado puede resultar lo mismo un producto fabricado en India o China, que saca 30 por minuto de una cinta transportadora, y otro que a mí me lleva una semana de trabajo. ¿Cómo puedo posicionarme frente a ese producto y ser competitivo? ¿Cómo le demuestro a la gente que no es lo mismo? Esa pregunta no me la hago solo hoy. Se viene instalando desde hace tiempo, pero cada vez es más fuerte y hace más ruido”, reflexiona.
Mientras habla, muestra las piezas que lo rodean: desde el mate imperial más tradicional, que puede llevar meses de trabajo, hasta un anillo sencillo y piezas vinculadas con la tradición gauchesca. Todo convive en las vitrinas y sobre mesas, entre herramientas que también forman parte de la escena cotidiana de un oficio transmitido a través del tiempo.
Trabajos de tradición gauchesca. Foto Juan Patricio Draghi
Así como un escritor puede demorar toda una vida en encontrar su voz propia, Draghi cree que el gran diferencial está en su lenguaje personal.
“Por un lado, está el aspecto técnico del oficio, que sería lo más sencillo de incorporar. Uno aprende mirando y preguntando. Pero tener un lenguaje propio, una gramática, una estética, es mucho más complejo de lograr. Uno quiere tener una identidad a través del producto acabado, que tenga tu impronta”, dice el artesano, que tiene entre sus clientes a coleccionistas que buscan la pieza como un objeto preciado y otros que se inclinan por el uso o la decoración.
En un taller a pocas cuadras, María Belén Draghi comienza la charla con una frase que tiene su peso propio.
María trabajando en su taller. Foto María Draghi
“En algún punto, la sangre tira mucho”, dice la joyera e hija de Raúl Draghi, reconocido platero y maestro soguero de San Antonio de Areco. En la charla se mezclan sus viajes a la India, a Ecuador y la formación en el exterior y en el taller paterno, además de los caminos de la joyería industrial y la artesanal.
Al hablar de ese cruce entre tradición y contemporaneidad, María Belén, que después de sus viajes volvió a trabajar en el taller de su padre, sostiene: “Está buenísimo apoyarse de esas tradiciones. Creo que la gente, pese al avance de la tecnología, en algún punto va a seguir buscando el detalle, la imperfección, la manito y el alma detrás de las cosas. Eso todavía está acá. Pienso en el alma detrás de las cosas. Está en todo, en lo que vos escribas, en lo que yo haga… Son lugares a los que la IA no va a llegar nunca. Ojalá. El proceso, el detrás, el backup que tenemos nosotros para construir lo que hacemos”.
Una de las creaciones de María. Foto María Draghi
En su investigación artística, en esa búsqueda infinita con los materiales, se fascinó con piedras y esmaltes. “Me vuelven loca y, a veces, me frustran. Hay piedras que no sabés el camino que hicieron y pueden romperse apenas las apretás un poquito de más. Me gusta también la plata envejecida y no la pulida ni brillante. La plata es el metal más bonito del planeta”, dice la artesana, creadora de la marca María Draghi Joyas de autor.
Su historia tiene un componente narrativo muy rico, que incluye viajes por el mundo y un regreso al oficio familiar. “A veces, tengo esta sensación de que uno tiene que irse al culo del planeta para darse cuenta de lo que tiene a la vuelta de la esquina. A veces necesitás hacer eso, ¿no? Para luego valorar lo que uno tiene cerca”.
Aunque llegó a Areco en 2021 y no tiene un arraigo en la tradición gauchesca, Mica Suide la incorpora al lenguaje de su marca Agave, cuya búsqueda gira alrededor del estampado textil.
“Cuando fui a Japón estaba copada con los kimonos e hice toda una línea. Estando acá, no estaba muy impregnada en la cultura arequera, ni gauchesca, ni tradicional argentina. Recuerdo que en el Día de la Tradición me volví loca con las prendas. Entonces, empecé a hacer toda una línea de boinas, un pantalón gauchesco y una línea de alpargatas. Se me impregnó esta cultura. Es difícil separar lo que uno vive de lo que uno hace”, dice en su casa de Areco, donde también funciona su showroom.
Lo hecho a mano, las estampas originales, las prendas únicas en su caso elaboradas principalmente con algodón y lino… Pese al gran desarrollo de las impresiones sobre tela, Suide cree que eso reivindica aún más lo artesanal.
“Con el tiempo, será cada vez más valioso que te compres una prenda y la veas pintada a mano y hasta con una mancha. Tiene un gran valor -y lo seguirá teniendo a lo largo del tiempo- algo que estuvo bordado, tejido y pintado a mano. Siento una conexión emocional, como sucede con el arte”, dice Suide.
Paseo artístico
El recorrido por las artes y el diseño en San Antonio de Areco puede continuar en el recientemente inaugurado Paseo de Areco, la galería de arte a cielo abierto de la ciudad a cargo de la escritora Irene Chikiar Bauer.
Un nuevo espacio para el arte. Foto Paseo de Areco
El espacio reúne propuestas de artes plásticas, fotografía, escultura y joyería contemporánea, además de locales como Zo, dedicado a la moda contemporánea; Hramírez, de diseño en cuero; y Artemisa, que combina vivero y diseño, entre otras propuestas.
Las preguntas que se hace Juan Patricio Draghi. El viaje de María Belén Draghi por el mundo para regresar al taller de su padre. La fascinación de Mica Suide por las prendas gauchescas. Quizás en esas historias estén algunas de las claves para entender el presente de Areco y una tradición que no está encerrada en un museo, sino que sigue siendo un punto de partida. Está en los talleres, en las herramientas y en los saberes heredados, que conviven con nuevos diseños y búsquedas personales. Cambian las formas, pero permanece la necesidad de encontrar una manera propia de hacer y conservar, en cada pieza, algo que ninguna producción en serie puede repetir.
Cómo llegar
- San Antonio de Areco está a 113 kilómetros de Capital. Tomar la Panamericana (Acceso Norte), ramal Pilar y continuar por la Ruta Nacional 8 hasta el kilómetro 113. El viaje en auto lleva alrededor de una hora y media.
- En bus, Chevallier ofrece el servicio desde Retiro. Se consiguen pasajes desde $14.000 (solo ida). El viaje dura unas dos horas.
Dónde alojarse
El Hotel San Carlos es un cuatro estrellas, ubicado frente a la costanera del río Areco y a tres cuadras de la plaza principal en el casco histórico. Se consiguen habitaciones dobles desde $229.000 por noche. Incluye desayuno, acceso a piletas, circuito en spa, microcine, gym, sala de juegos y quincho con parrilla. También ofrecen un Día de Spa por $162.000 por persona. Incluye desayuno, almuerzo, un masaje, circuito hídrico en spa con uso de hidromasaje, baño vapor, sauna y piscinas (WhatsApp 2326453106; hotel-sancarlos.com.ar; IG @hotelsancarlosareco).
Dónde comer
- En el restaurante La Herradura, una parrillada completa para dos personas cuesta $70.000. Un ojo de bife con salsa de hongos está a $40.000 y $28.000 los sorrentinos de jamón y queso (IG @laherraduradeareco)
- . En Colorado, sirven un tataki de atún rojo por $35.000 y un atún meloso con frutos de mar por $72.000 (comen dos). También tienen ojo de bife, ribs de cerdo con BBQ y cavatelli con salsa de cuatro hongos (IG @coloradoareco).
- En Café Tucano, un sándwich de lomito ahumado cuesta $18.000 y $15.000 una porción de torta (IG @tucano.cafe).
Dónde informarse
- sanantoniodeareco.tur.ar
- (02326) 453165
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