11/10/2026 10:22
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Turismo

Un país con récord de turistas argentinos, dos playas alternativas y un casco histórico fascinante: el combo perfecto en el Caribe

Un país con récord de turistas argentinos, dos playas alternativas y un casco histórico fascinante: el combo perfecto en el Caribe

República Dominicana espera superar el medio millón de visitantes argentinos este año. Las aguas calmas de Juan Dolio, la playa de Puerto Plata y la arquitectura de la Zona Colonia

Empecemos por lo que vinimos a buscar a este rincón del Caribe. Sol, playa, mar. Los pies presurosos desprendiéndose de las sandalias y saboreando la arena. El toallón, sobre una reposera cualquiera, hay varias para elegir. La carrera hasta la orilla y un breve (brevísimo) análisis del agua para comprobar que no hay sargazo. Y ya estamos flotando, el cuerpo bamboleándose entre las ondas suaves y saladas del mar. Esa tibieza del agua que envuelve, que retiene. ¿Para qué salir?

Podríamos salir para buscar un trago o un jugo de piña, para participar de la clase de aerobics en la playa, para tirarnos en la reposera a mirar el horizonte, o para pedir unas papas fritas o unos nachos con cheddar en el bar de playa porque tenemos ganas de picar algo. O para cambiar de ambiente, en la piscina “solo adultos” del hotel. La escena podría aplicar a la zona de Playa Dorada de Puerto Plata, sobre el Atlántico, aunque también se repite, unos días más tarde, en Juan Dolio, del otro lado, en el mar Caribe y muy cerca de Santo Domingo.

Estamos en República Dominicana, un país que viene marcando récords en cantidad de turistas y el mercado argentino es uno de los grandes favoritos. Es que, con una importante conexión aérea, este país caribeño -comparte isla con Haití- es un gran protagonista de las vacaciones de los que eligen viajar al exterior: en 2025 llegaron hasta aquí 440.212 argentinos, y este año esperan superar los 500.000.

Una playa para soñar con las vacaciones, en Juan Dolio, cerca de Santo Domingo. Foto Emotions by Hodelpa

“Que Argentina sea hoy nuestro tercer mercado en el mundo habla de un vínculo que crece año tras año. Los argentinos nos eligen para descansar en familia, se quedan nueve noches y casi todos quieren volver. Eso nos llena de orgullo y nos compromete a seguir mejorando”, dijo David Collado, ministro de Turismo de la República Dominicana, durante un evento en el marco de la Feria de Turismo que se desarrolló en La Rural y en donde este destino fue el país invitado.

También es cierto que la mayor parte de los argentinos que viajan a Dominicana eligen Punta Cana, su destino estrella, el de mayor oferta hotelera y un aeropuerto con un movimiento espectacular. Pero hay mucho más en Dominicana: entre el fanatismo por el béisbol, el sabor del mofongo o el sancocho, las fábricas de ron y los tragos de mamajuana, otros destinos buscan protagonismo y cada vez hay más propuestas para salir por un rato del all inclusive y conocer el entorno, la cultura, la vida cotidiana.

Como tú nada igual

“Ay, Santo Domingo, como tú nada igual / Caminar por siempre la zona colonial / Pasear una tarde por el Malecón / Nada como tu magia, eres tú mi gran amor...”.

El merengue atraviesa la combi con la voz de Manny Cruz cantándole a Santo Domingo, la capital dominicana. Nos recibe esta música que se nos mete en el cuerpo, en la cabeza y nos saca una sonrisa. No importa cuán cansado estés después del vuelo o si te preocupa algo, porque suena el merengue y todo está bien, hay una energía que contagia: de pronto todos mueven los hombros, levantan los brazos y hasta se animan a cantar adivinando la letra (el video oficial de la canción ofrece un paneo buenísimo de la ciudad, acá podés verlo).

Cuando logramos sortear el tránsito endemoniado de Santo Domingo (considerar las horas pico si hay planes de moverse fuera de la Zona Colonial) y la combi empieza a circular por el casco histórico, entre calles empedradas y edificaciones que transpiran historia, solo pensamos en salir a caminar.

La Zona Colonial, Patrimonio Mundial de la Unesco, es como sumergirse literalmente en un manual de historia, entre construcciones del siglo XVI y otros elementos de sucesos más recientes. Así lo sentís cuando te parás de cara a la Catedral Primada de América (la más antigua del continente), frente al Parque Colón, donde hay una estatua de Cristóbal señalando hacia el norte.

Vista del Alcázar de Colón en la Zona Colonial de Santo Domingo. Foto Ministerio de Turismo de República Dominicana

Basta con poner un pie en la Calle Las Damas -considerada la primera calle pavimentada de América- para seguir explorando el pasado. Su nombre se debe a las damas de la corte de María de Toledo, esposa de Diego Colón (el hijo de Cristóbal) que todas las tardes caminaban a lo largo de la calle.

De un lado estaba la que se considera "la última morada en América" de Cristóbal Colón y la casa que fue de Hernán Cortés (luego sede de embajada de Francia) que en este momento se la ve recubierta por una tela porque está en proceso de restauración (reabrirá, dicen, como museo).

No es la única que se ve en refacción. Toda la Zona Colonial viene atravesando una intensa revitalización -desde el Alcázar de Colón hasta fachadas de iglesias y museos- que tiene como objetivo el rescate patrimonial de monumentos y también de las viviendas de vecinos en barrios tradicionales como San Antón y Santa Bárbara.

Uno de los salones del hotel Nicolás de Ovando, que funciona en tres antiguas casas de Santo Domingo. Foto Hodelpa

Volvamos a la Calle de las Damas, donde cada paso vale un relato. Porque allí también está el hotel Nicolás de Ovando, un 5 estrellas que une tres casas históricas en un edificio espectacular. Por un lado, la casa central, que era del propio Ovando, primer gobernador y administrador colonial de La Española entre 1502 y 1509. Se suman la casa de los Dávila, una de las familias más adineradas de la isla, con la particularidad de ser la única residencia de la colonia con capilla privada (la Capilla de los Remedios, que no es parte del hotel) y una tercera casa que, dicen, alojó a Francisco Pizarro (conquistador de Perú), en su paso por la isla.

El hotel es exquisito y está lleno de detalles históricos como telares, retratos y muebles antiguos, muros, arcadas, vigas de caoba y mucha vegetación. En el patio Bartolomé de las Casas está su restaurante 1502, un guiño que recuerda al año en que Ovando llegó aquí y está abierto al público general.

En esta misma calle está también el Panteón de la Patria, que era templo de los jesuitas y aula magna de la Real y Pontificia Universidad de Santiago de la Paz y ahora resguarda los restos de próceres y héroes de esa Nación. Si enganchás el horario de apertura o cierre podés ver la ceremonia de izamiento y arriado de la bandera.

Las calles del centro histórico, para caminar sin apuro. Foto Ministerio de Turismo de República Dominicana

Y un detalle más “contemporáneo” que requiere mirar para abajo con atención: en la vereda aún quedan algunas placas que recuerdan a la Ciudad Trujillo, cuando Santo Domingo perdió su nombre (entre 1936 y 1961) por imposición del egocéntrico dictador Rafael Leónidas Trujillo Molina (también le había puesto Pico Trujillo al Pico Duarte, el más alto de la Cordillera Central de la isla).

Cada rincón tiene siglos de historia detrás: el Alcázar de Colón (residencia de Diego Colón) y la Plaza España, la Fortaleza Ozama (la fortificación europea más antigua del Nuevo Mundo), la Casa del Cordón (donde hoy funciona el Centro Cultural Taíno, vale la pena una visita para conocer la historia de la casa y de los taínos, pueblo prehispánico) o la Casa de los Medallones, por nombrar algunas construcciones.

Hasta podés conocer la primera taberna del Nuevo Mundo, “establecida en 1505”: hoy es el restaurante Pat’e Palo, que funciona allí desde 1998. Su ubicación es espectacular, en Plaza España, y los mozos están vestidos con detalles piratescos. Cuentan en el restaurante que el lugar se construyó para alojar y dar de comer a los arquitectos e ingenieros que se ocuparían de construir el Alcázar de Colón, el primer Palacio Virreinal del Nuevo Mundo.

¿El nombre? Porque la leyenda dice que Pat’e Palo fue un “misterioso bucanero y corsario que, después de ganar batallas marítimas, encontraba refugio en una buena taberna para comer, beber y celebrar”. Hablando de piratas y corsarios, en Santo Domingo tiene (mala) fama Francis Drake, quien saqueó y destruyó la ciudad en menos de un mes, a inicios de 1586.

¿Sentarse adentro o afuera? Uf, difícil: en las mesas al aire libre tenés vista al Alcázar de Colón y el calorcito de la noche caribeña; adentro, la ambientación es de película.

Otras recomendaciones gastronómicas: Jalao, frente al Parque Colón, con comida dominicana típica como mofongo, sancocho, croquetas de chivo, chicharrón de cerdo y la Paila Jalao. Y, escondido entre las calles históricas, Maraca, un mundo aparte. Es muy top, con una decoración con toques tropicales muy atractiva e instagrameable. Y comida deliciosa, claro.

La playa de Juan Dolio, un día de mediados de septiembre. Foto GI/Viajes

Si querés combinar con unos días de playa, del asfalto y la historia colonial de la capital podés estar, en menos de una hora, en Juan Dolio. Sobre la costa del Caribe, este clásico destino empieza a resonar nuevamente como opción de playas calmas, familiares, rodeadas de palmeras y hoteles all inclusive. Juan Dolio está resurgiendo con nuevas inversiones inmobiliarias que, al mismo tiempo, traen nuevos bares y restaurantes que generan una movida interesante, especialmente en fin de semana, cuando se incrementa el flujo de los dominicanos que buscan un respiro de la ciudad.

Rumbo al norte

Avanzamos por el malecón de Puerto Plata con los pelos al viento. Desde los asientos del Ford Thunderbird blanco, de 1962, miramos a un lado y otro todo lo que nos señala Kelbin, chofer y guía. Adelante, parte del grupo (agentes de viaje argentinos) trepados a la parte trasera de un Ford Bronco, de 1966, y otro tanto en el Ford Falcon Futuro de color rosa, de 1963, todos vehículos que conforman la flota de 17 autos clásicos de Classic Car, que desde hace cuatro años ofrece una forma diferente y divertida de conocer Puerto Plata.

Vista de Puerto Plata. Foto Ministerio de Turismo de República Dominicana

Esta ciudad está en el norte de la isla, sobre el Atlántico, a unas tres horas en auto de Santo Domingo, y sus aguas son igual de agradables que las del Caribe, con la garantía de que no hay sargazo en ningún momento del año. En algunas zonas hay más oleaje, como en la playa Encuentro, ideal para surfistas, a unos 30 km de Puerto Plata.

Pasamos con el auto por la playa Long Beach y el Neptuno con la bandera dominicana y llegamos hasta la fortaleza San Felipe, del siglo XVI. Los autos bordean la Plaza de la Independencia (Parque Central) con su icónica glorieta y la Catedral de San Felipe Apóstol y estacionan en el Museo-Tienda del Ámbar, “pioneros en la producción y comercialización de joyas de larimar y ámbar”.

La glorieta de la Plaza de la Independencia en Puerto Plata. Foto Ministerio de Turismo de República Dominicana

El lugar funciona en una antigua casa refaccionada del centro histórico e invita a entender un poco más sobre la preciada resina fósil y un acercamiento al larimar, el “tesoro azul” dominicano. Es una piedra semipreciosa con los colores del mar y que solo se encuentra en Dominicana. La descubrió Miguel Méndez en los años 70 y le puso “larimar” al combinar el nombre de su hija Larissa y el mar, omnipresente en el dominicano.

Entre casas de estilo victoriano, pasamos por la colorida Calle de las Sombrillas o Paraguas (Umbrella Street, que es un tramo peatonal de la calle San Felipe) con tiendas de café, chocolates y recuerdos. Un dominicano te da un paraguas de colores, te pide el celu, gira alocadamente con la cámara apuntando a las sombrillas, luego te filma y voilà, tenés un buen video para Instagram. Si querés, le das propina.

Calle de los Paraguas o Sombrillas, en Puerto Plata. Foto Adobe Stock

Siguiendo con las locaciones para redes sociales: ahí nomás está el Paseo de Doña Blanca, un callejón rosa, coqueto y prolijo, con varios spots fotográficos, que conmemora la figura de Bianca Franceschini, pionera del turismo en esta ciudad: ella y su esposo llegaron de Italia en 1898 e instalaron un hotel que nació como Hospedaje del Comercio y luego fue Hotel Europa, considerado de los mejores de Dominicana.

Amanecer en la playa de Puerto Plata. Foto GI/Viajes

Mientras en la radio del descapotable suena La Bilirrubina de Juan Luis Guerra y en otro auto mis compañeros de viaje cordobeses intentan convencer a su guía de escuchar Desakta2, desandamos el camino al all inclusive Emotions donde nos espera un chapuzón en el mar y, más tarde, una cena en la playa. Mientras tanto, otra vez a elegir. ¿Un flat white en la cafetería frente a la pileta? ¿Un momento de paz en la reposera de la playa? ¿Un ratito en el jacuzzi?

Cómo llegar a Dominicana

  • La dominicana Arajet vuela de Ezeiza a Santo Domingo (2 frecuencias semanales) y a Punta Cana (todos los días). También conecta Rosario (3 vuelos semanales; 4 desde diciembre) y Córdoba (5 semanales) con Punta Cana. El 9/10 retomó los vuelos desde Mendoza (3 frecuencias).

  • Aerolíneas Argentinas tiene 6 frecuencias semanales a Punta Cana, y en verano serán 7.

  • Copa Airlines vuela a varios destinos, como Puerto Plata, con conexión en Panamá.

Atención

Antes de viajar, completar el Ticket Electrónico de entrada y salida de República Dominicana: eticket.migracion.gob.do. Conviene llenar ida y vuelta en el mismo proceso. Es gratis.

Paquetes

  • Paquete para viajar en enero o febrero con 2 noches en Santo Domingo en el hotel Nicolás de Ovando 5* con desayuno y 7 noches en el hotel Emotions de Juan Dolio con all inclusive, pasajes aéreos de Arajet con carry on y traslados, desde US$ 2.150 por persona; por US$ 40 extra se suma equipaje en bodega.
  • El mismo paquete pero combinando Santo Domingo con el Emotions de Puerto Plata cuesta US$ 2.350.
  • Estos paquetes para viajar en marzo/abril -excepto Semana Santa- cuestan US$ 1.650 y US$ 1.790 (operadora Bon Bini; consulte a su agente de viajes).

Algunas excursiones

  • Classic Cars tour por Puerto Plata: paseo de dos horas con chofer, paseos a pie por la zona histórica, el Museo del Ámbar, la Calle de los Paraguas y la de Doña Blanca, entre otras cosas: desde US$ 85 por persona (en Instagram @classiccarsrd).

  • Tren Chu Chu Colonial en Santo Domingo. Tour panorámico de 45 minutos: US$ 10 (chicos, menos de US$ 7).

Cuevas y agua turquesa en Los Tres Ojos. Foto Adobe Stock

  • Parque Nacional Los Tres Ojos está a 8 km de Santo Domingo. A través de empinadas escaleras (ojo si hay dificultades de movilidad) se llega a cuevas con senderos que bordean tres lagunas de agua dulce de un azul bellísimo. Son los “ojos”, como les decían los taínos. Hay una cuarta laguna a la que se llega en una barcaza de madera. Lo mejor es ir temprano, cuando hay menos gente (entrada, 200 pesos dominicanos, solo con tarjeta; barcaza, 50 pesos dominicanos por persona, en efectivo).

  • Aventura en playa Guzmancito. Desde Puerto Plata hay varias propuestas de actividades, como visitar una fábrica de ron, pasear en autos clásicos o propuestas de aventura. En la playa Guzmancito (o Coconut Cove) se puede pasar el día en la arena con buffet, hacer tirolesa con tramos sobre el mar y hasta un circuito en buggies. Un lugar al que llegan muchos cruceristas para pasar el día (buggie+zipline, desde US$ 79 por persona, incluye pick up en el hotel; IG chukkadomrep).

Tirolesa sobre el mar, cerca de Puerto Plata. Foto Chukka Caribbean Aventures

  • Isla Saona. ¡Es muy linda! Pero es importante consultar bien cómo es la excursión ofrecida para evitar frustrarse. Las opciones más masivas salen desde Bayahíbe con una excursión de todo el día (la lancha sale a las 10 y regresa a las 16). Son lanchas con música y baile a bordo, una zambullida como parada intermedia y comida tipo buffet en la isla, donde el tiempo para estar es de dos horas.

Dónde informarse

• es.godominicanrepublic.com

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