La mancha que aparece junto al zócalo, la pintura que se descascara y el revoque que se infla suelen ser la señal más visible de un problema mucho más profundo: la humedad que asciende desde los cimientos.
Frente a los métodos que requieren intervenir sobre las paredes o inyectar productos químicos, en la Argentina se consiguen dispositivos electrónicos que prometen combatir este drama mediante principios electromagnéticos.
Un pequeño aparato electrónico instalado en una pared, parecido a un sistema de alarmas o una placa de calor, puede intervenir sobre un problema que comienza varios centímetros o metros por debajo del suelo. Detrás de estos equipos hay distintas variantes tecnológicas, desde sistemas de electro-ósmosis hasta soluciones que sus fabricantes denominan electro-físicas.
El problema empieza debajo de la pared
Así ataca la humedad por capilaridad.
La humedad por capilaridad ocurre cuando el agua presente en el terreno asciende por los pequeños poros de los materiales de construcción. Ladrillos, morteros y otras superficies porosas pueden funcionar como una especie de red de canales microscópicos por los que la humedad avanza desde los cimientos hacia arriba.
El resultado es conocido por muchos propietarios de departamentos en planta baja, casas y propiedades horizontales: pasillos con paredes deterioradas, pintura desprendida, sales visibles y revoques dañados. Pero identificar correctamente el origen es fundamental antes de pensar en cualquier solución.
Los arquitectos y quienes comercializan esta clase de productos coinciden en que no toda pared húmeda tiene un problema de capilaridad. Una filtración exterior, una cañería rota, una pérdida en el techo o la condensación pueden producir síntomas similares. Por eso, el primer paso debería ser determinar de dónde proviene el agua.
Luego, se utiliza un higrómetro de superficie para medir el nivel porcentual de humedad en distintos puntos de la pared. Si las mediciones realizadas cerca del suelo registran valores más altos y estos disminuyen progresivamente a medida que se toman muestras a mayor altura, ese patrón puede indicar que se trata de un problema de humedad por capilaridad.
"Los propios sistemas de tratamiento contra la capilaridad están diseñados para actuar sobre un problema específico y no necesariamente resolverán otras fuentes de humedad", explican a Clarín los fabricantes.
Qué es la electro-ósmosis
Así se ven los dispositivos.
Una de las tecnologías utilizadas por estos dispositivos se conoce como electro-ósmosis. Según la explicación técnica proporcionada por los fabricantes de este tipo de equipos, el sistema utiliza señales electromagnéticas de muy baja intensidad y frecuencia para intervenir sobre el comportamiento del agua y las sales presentes en los poros de la mampostería.
La propuesta, según sus fabricantes, es modificar las condiciones que favorecen el ascenso del agua desde el terreno hacia las paredes y favorecer su desplazamiento en dirección al suelo.
Algunas soluciones comerciales describen este proceso como una alteración de la polaridad o del potencial eléctrico asociado al agua dentro del muro. La eficacia, sin embargo, puede depender del tipo de sistema, de los materiales de construcción y, sobre todo, de que el diagnóstico haya identificado correctamente la humedad ascendente como origen del problema.
Un aparato, una antena y una conexión a tierra
Una central eléctrica antihumedad.
En las versiones conocidas como electro-ósmosis activa, el sistema puede estar compuesto por tres elementos principales.
El primero es una pequeña unidad electrónica instalada en una zona central de la vivienda. A ella se conecta una antena emisora, que puede ubicarse cerca de la parte inferior de la pared. El conjunto también puede incorporar un electrodo o jabalina conectado a tierra mediante una perforación en el piso.
Según la información técnica de estos sistemas, la interacción entre esos componentes genera un campo de acción que se distribuye a través de la estructura de la vivienda.
En algunos diseños, la propagación depende del propio medio constructivo (paredes y pisos). Es decir, el funcionamiento no se basa simplemente en emitir una señal por el aire, sino en utilizar la estructura de la construcción como medio para su propagación.
También existen equipos inalámbricos que buscan generar su efecto sin necesidad de instalar electrodos o realizar determinadas intervenciones físicas. Esa diferencia es relevante porque bajo el mismo paraguas de los tratamientos electrónicos contra la humedad pueden encontrarse soluciones técnicamente distintas.
Por qué una pared no se seca de un día para otro
Pared con humedad, un problema de casas, departamentos y PHs. (Foto: Shutterstock)
Uno de los puntos que puede generar confusión es que estos dispositivos no eliminan instantáneamente el agua que ya se encuentra dentro de los muros.
Según el funcionamiento que describen los fabricantes, la tecnología busca detener o reducir el ingreso de nueva humedad ascendente. El agua acumulada previamente en la mampostería debe eliminarse luego mediante un proceso natural de evaporación.
Por eso, los resultados no son inmediatos. El tiempo de secado puede depender del tipo de ladrillo, el revoque, el grosor de los muros y la ventilación de los ambientes.
“Dependiendo del aparato a colocar, uno ve resultados entre 6 y 18 meses. Tenemos que entender que no elimina la humedad, sino que la detiene. Lo bueno es que es un sistema poco invasivo constructivamente, por lo que no hay que romper las paredes de la casa”, explica el arquitecto Ignacio Suhr, profesor de la Universidad de Morón y socio del estudio PIANOCREATIVO.
Como referencia, la información técnica de algunos sistemas estima que una pared puede alcanzar alrededor de un 50% de secado luego de tres meses, mientras que el proceso completo podría extenderse hasta aproximadamente un año.
En los equipos que requieren funcionamiento continuo, el consumo declarado para algunos modelos ronda los 8 watts, una potencia baja para un dispositivo electrónico doméstico.
La alternativa frente a romper y reconstruir
El principal atractivo de esta tecnología está en su bajo nivel de intervención sobre la vivienda. A diferencia de otros tratamientos, no requiere necesariamente romper grandes sectores de las paredes ni inyectar productos químicos en los muros.
"Los métodos constructivos tradicionales y los productos químicos son, en muchos casos, la única forma de cortar definitivamente el problema desde la raíz. Pero pueden requerir picar las zonas afectadas, retirar materiales deteriorados y reconstruir las superficies. Son soluciones más invasivas, que pueden generar suciedad y aumentar el costo y el tiempo de la obra", reconoce el arquitecto Suhr.
La diferencia está, precisamente, en el enfoque. Mientras los sistemas electrónicos buscan intervenir sobre el fenómeno de la humedad ascendente mediante principios electromagnéticos, los tratamientos físicos y químicos actúan directamente sobre la estructura o los materiales afectados.
Si el problema es efectivamente capilaridad, los sistemas electrónicos aparecen como una alternativa tecnológica de menor intervención constructiva. Si el agua proviene de una cañería, una filtración o un problema de condensación, el origen requerirá una solución diferente.
En el país existe una amplia oferta de dispositivos de este tipo, con precios muy diferentes. Algunos equipos electrónicos especializados rondan los $1,5 millones o más, mientras que otros sistemas importados o de mayor alcance se comercializan por el equivalente a varios miles de dólares
El valor final, además, puede variar según la superficie que se debe cubrir, el tipo de construcción y si el presupuesto incluye diagnóstico, instalación y seguimiento.
SL
Todavia no hay comentarios aprobados.