La trágica muerte de Yolanda Herrera, de 23 años, estuvo envuelta en misterio durante más de cuatro décadas. Fue vista por última vez la noche del 11 de abril de 1981, caminando de regreso a su casa tras salir de un bar. Dos días después dos niños hicieron el devastador hallazgo de su cuerpo sin vida en plena calle. No había dudas de que había sido asesinada.
La joven vivía en Universal City, ciudad del estado de Texas, Estados Unidos. "Su cuerpo desnudo y golpeado fue descubierto por dos chicos pequeños que iban de camino a la escuela, el 13 de abril de 1981", confirmó el teniente Stephen Rios, en una conferencia de prensa donde comunicó las impactantes novedades del caso.
Yolanda Herrera tenía 23 años y fue hallada muerta en 1981.
Foto: Departamento de Policía de Universal City
Según Ríos, la autopsia determinó que la muerte de Herrera fue un homicidio, debido a múltiples lesiones por traumatismo contundente. También había inequívocos indicios de que había sido agredida sexualmente.
Los investigadores recogieron muestras de ADN de las uñas de la víctima y una muestra de semen, pero no se identificó a ningún sospechoso porque no hubo coincidencias en la base de datos.
Había ADN, pero ninguna coincidencia: la prueba genealógica que delató al asesino
Recién en 2021 la policía del departamento de Universal City identificó un perfil de ADN masculino que llevó a los investigadores a realizar numerosas nuevas entrevistas y recoger muestras de saliva de varias personas. Sin embargo, una vez más, no pudieron encontrar ninguna coincidencia genética.
Ese mismo año enviaron el perfil de ADN a los laboratorios de Bode Technology para realizar pruebas genealógicas y se obtuvo un apellido para cualquier variación del nombre "Brower".
"Dado que la cantidad restante de ADN era muy pequeña, se nos recomendó a las autoridades que esperáramos a que se produzcan avances tecnológicos antes de intentar realizar más pruebas", reveló el teniente Rios.
Cuatro años más tarde la muestra fue enviada a Othram Inc., una corporación estadounidense especializada en genealogía genética forense.
"Utilizaron perfiles de individuos de la base de datos del árbol genealógico de todos los Brower registrados y se identificó a Kelly Lee Brower como sospechoso, un hombre que residía en Universal City en el momento del asesinato de Herrera y que posteriormente se mudó a Cottonwood, Arizona", indicó el agente policial.
El departamento solicitó la ayuda de los funcionarios de Arizona, quienes montaron una vigilancia preventiva en la casa de Brower y posteriormente obtuvieron muestras de ADN que fueron enviadas para compararlas con la muestra original.
En octubre de 2025 llegaron a la conclusión de que la evidencia era irrefutable y podían presentar cargos contra Brower. "Esas muestras coincidieron con el perfil de ADN de las pruebas recogidas durante la autopsia de Yolanda", declaró el teniente Ríos.
La confesión de Kelly Lee Brower, el asesino de Yolanda Herrera
Luego de obtener una orden para interrogar a Brower como sospechoso, el hombre de ahora 68 años confesó ser el autor del asesinato. Desde ese momento quedó detenido y fue llevado a una prisión en Yavapai.
Kelly Lee Brower confesó que asesinó a Yolanda Herrera en 1981.
Foto: Departamento de Policía de Universal City
La Oficina del Sheriff del Condado de Yavapai le confirmó a la revista People que el acusado está a la espera de ser extraditado a Texas para ser juzgado y sentenciado.
Brower tenía la misma edad de la víctima al momento de cometer el homicidio y aún se desconoce el móvil detrás del atroz crimen.
La cabo Caitlin Brown dijo durante la conferencia de prensa que habló con la familia de Herrera para comunicarle las novedades. "Es simplemente surrealista poder decirles que el asesino está tras las rejas después de 45 años. Es un orgullo indescriptible", manifestó la cabo Brown.
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