El paleontólogo Juan Luis Arsuaga observó un fenómeno que muchos adultos perciben, pero pocos se animan a matizar: los jóvenes de hoy se asocian menos, pero no desaparecieron de los espacios colectivos.
La reflexión surgió en una entrevista que el científico concedió con motivo de la publicación de su libro La respuesta, cuando la periodista Ana Pérez le preguntó si el asociacionismo no era ya una costumbre del pasado.
"Es un hecho que los jóvenes no se asocian. Imagino que cambian los modelos", respondió Arsuaga.
Juan Luis Arsuaga. Foto: X/@JuanLuisArsuaga.
La afirmación no fue un juicio terminante, sino el punto de partida de una lectura más compleja sobre cómo las nuevas generaciones construyen comunidad.
Cofradías y clubes de fútbol, los nuevos espacios de pertenencia
Arsuaga señaló una contradicción que él mismo encontró llamativa: "Me he dado cuenta de que la gente joven ya no se asocia tanto, pero luego las cofradías de Semana Santa y los clubes de fútbol están llenos de jóvenes".
Para el paleontólogo, eso no significa que la generación Z haya perdido la necesidad de pertenecer a algo. Lo que cambió, según su análisis, es el tipo de comunidad que buscan y la forma en que eligen integrarse a ella.
El propio Arsuaga forma parte de un club de montaña y de la Sociedad Geográfica Española. Desde esa experiencia, describió qué función cumplían históricamente las asociaciones: "Antes, las sociedades te proporcionaban muchas cosas: el autobús, el punto de encuentro, conocer gente".
Para Arsuaga, cambiaron los formatos, pero la necesidad de pertenecer a un grupo sigue intacta. Foto: Pexels.
Esa infraestructura social —un lugar físico, una red de personas, una actividad compartida— fue cediendo terreno frente a las redes sociales, que permiten encontrar personas con intereses similares sin necesidad de inscribirse en ninguna organización ni concurrir a un espacio concreto.
Una tradición asociativa que adopta nuevas formas
El paleontólogo también reivindicó la historia asociativa europea, con una mención particular a España: "Los europeos han sido siempre muy de asociarse, y los españoles también, aunque con nuestras fórmulas: una peña flamenca también es una asociación".
La observación amplía el concepto y evita reducirlo a los formatos más institucionalizados, como los clubes culturales o las asociaciones de vecinos que proliferaron en las décadas del 80 y del 90.
Nota generada con inteligencia artificial bajo supervisión y edición humana.
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