El presidente de Estado Unidos, Donald Trump, aseguró este lunes que "Irán se está derrumbando por completo", momentos antes de que se anuncie en Washington un agresivo paquete de nuevas sanciones económicas contra el régimen de Teherán.
"¡Irán se está derrumbando por completo!", escribió el mandatario estadounidense en su red Truth Social, en medio de una escalada en las presiones contra la República Islámica para poner fin a una guerra que se acerca a los seis meses y reabrir el tránsito por el estrecho de Ormuz.
Según el Departamento del Tesoro de EE.UU., la formalización del paquete de medidas denominado "D-Day económico" está programada para desplegarse a lo largo de este lunes.
El Secretario del Tesoro Scott Bessent anticipó que las medidas comenzarán a ejecutarse progresivamente desde las primeras horas de la jornada laboral en Washington D.C.
La moneda iraní por el piso
La moneda iraní alcanzó un mínimo histórico el lunes, mientras Washington se preparaba para anunciar nuevas sanciones que ejercerían aún más presión sobre una economía ya golpeada por sanciones anteriores y un bloqueo naval estadounidense.
El rial cayó a 2,02 millones por dólar estadounidense al abrirse los mercados de divisas. El tipo de cambio oficial del Banco Central de Irán se situó en torno a 1,5 millones de riales por dólar, pero la mayoría de los iraníes paga el tipo de cambio del mercado.
La moneda ya estaba bajo presión antes de que Estados Unidos e Israel atacaran a Irán el 28 de febrero, ya que Irán se enfrentaba a una inflación de dos dígitos y un crecimiento negativo, pero ha alcanzado repetidamente nuevos mínimos a medida que casi seis meses de guerra han tenido consecuencias aún mayores.
Los iraníes consideran que los productos básicos de consumo diario son cada vez más inasequibles. Desde que comenzó la guerra, el precio del arroz ha subido un 60 % y el de la carne de vaca más de un 150 %. El Fondo Monetario Internacional prevé que el PIB se contraiga más del 5 %.
Sin embargo, la presión económica aún no se ha traducido en presión política. Irán conserva una ventaja estratégica clave: sus ataques y amenazas contra barcos en el estrecho de Ormuz han paralizado casi por completo el tráfico en esta vía marítima vital, perjudicando la economía mundial y ejerciendo una gran presión sobre el presidente estadounidense Donald Trump de cara a las elecciones legislativas.
Como resultado, la guerra se ha convertido en una disputa por el control del estrecho, por donde transitaba una quinta parte del petróleo comercializado mundialmente antes del conflicto. Irán ahora se niega a reabrirlo por completo a menos que pueda cobrar tarifas a los barcos.
Con información de Associated Press
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