El Río Colorado que provee de agua a los estados de Arizona, Nevada, y el sur de California está en el nivel más bajo de su historia; y la sequía crónica que caracteriza al Oeste norteamericano ha alcanzado su mayor nivel hasta el punto de desaparecer extensos sectores pluviales.
La agricultura de esta región es altamente intensiva y necesariamente de riego; y todo indica que ha entrado en un camino de desaparición; y con ella tienden a desvanecerse ciudades como Phoenix, Arizona.
La principal producción de esta zona es la alfalfa, esencial para la ganadería; y ella sola consume más de la mitad del agua de toda la cuenca. Por eso el stock ganadero es cada vez menor.
Todo el sistema del Río Colorado se funda en dos reservorios artificiales creados en la década del `30 y en los años ´60: son el Lago Mead, que hoy tiene un nivel de 27% de su capacidad, y el Lago Powell, cuyo nivel es de 23%; y ambos pierden mensualmente 10% de sus reservas por la evaporación provocada por las altas temperaturas.
Ambos lagos son proveedores del “Hoover Dam”, cuyo nivel acuífero es tan bajo que ya es incapaz de generar electricidad.
El mismo fenómeno está ocurriendo en Europa: el Danubio está completamente seco en gran parte de su extensa trayectoria, con una profundidad de 10/15 cm a la altura de Budapest; lo mismo sucede con el Rin, el corazón de Europa.
La Unión Europea (UE) enfrenta el doble desafío de la manufactura china por un lado, y de las grandes plataformas digitales de EE.UU por el otro; y el Continente se muestra incapaz de competir con cualquiera de los 2 por su extremo burocratismo y temor al riesgo.
Ahora enfrenta un tercer y más letal desafío en la brutal sequía que abruma su producción agroalimentaria, que es la más protegida y regulada del mundo, incluso la vida urbana de sus históricas ciudades.
Para referirse a la zona del Río Colorado, Naciones Unidas utiliza el término “aridificación”, que es una nueva normalidad extremadamente seca y cálida, carente en absoluto de agua, y que tiende a parecerse al Desierto del Sahara.
Ciudades como Phoenix, San Diego, y Amarillo, Texas han experimentado en lo que va del año grandes apagones en estas urbes del siglo XXI, en el país más avanzado del planeta.
Todo esto ocurre cuando los precios de la carne en EE.UU aumentan sistemáticamente, con una libra de carne (0.45 kg) a U$S 5.79 por unidad, y en las cadenas nacionales constituidas por los grandes restaurantes de reconocida identidad valen más de U$S 10.50 la libra.
Como ocurre cuando aumenta el precio de la carne vacuna también sube el costo de la aviaria, a través del denominado “efecto sombra”; por eso hoy la carne aviaria está en sus mayores niveles históricos y aun así es la mitad, o menos, que el precio de la carne vacuna.
Esta penosa situación que enfrenta hoy EE.UU impone la imperiosa necesidad de aumentar el precio de la carne, por el hecho de que la demanda de proteínas cárnicas de alta calidad es cada vez mayor, en tanto que el stock ganadero resulta cada vez más notoriamente reducido e insuficiente.
EE.UU consume 12 millones de toneladas de carne vacuna por año, y produce en épocas normales 10 millones de toneladas cada 12 meses, pero pronto serán 8 millones de toneladas o menos los que aportará al mercado en los próximos 3/5 años.
Esto significa para la ganadería argentina una enorme e histórica oportunidad, que le exige multiplicar por 2 o por 3 su stock ganadero para producir en gran escala hacia el mayor mercado de consumo del mundo, que es el estadounidense.
A esto hay que sumarle la apertura dispuesta por el mercado chino para todos los productos cárnicos del país incluyendo los que la Argentina no consume en modo alguno.
Los horóscopos son una ciencia difusa, pero lo que es seguro es que en este momento los planetas convergen en el sentido de favorecer los intereses de la ganadería argentina.
Hoy la ley de la oferta y la demanda es interpretada según los intereses de las grandes superpotencias, pero los líderes de ambas – Donald Trump de EE.UU, y Xi Jinping de China – coinciden en favorecer, con independencia de las intenciones, los intereses argentinos.
Estas son las condiciones y características del mercado mundial de carnes para la producción argentina, especialmente la del interior del país.
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