En su juventud, José Ramón Julio Márquez Martínez (70), más conocido como Ramoncín, se convirtió en un icono del rock urbano español. A su talento musical se le suma un elevado interés por la lectura, algo que lo destacó como artista y que experimentó desde pequeño.
Sin embargo, cuando tuvo su debut televisivo en 1978 lo más visible ante el público era un dibujo que tenía en la cara, un rombo en el ojo. También lo eran los títulos de ciertas letras que, sin ser escuchadas en profundidad, podían obviar el mensaje de una dura realidad social de aquella época.
Además de estas cuestiones relacionadas a los prejuicios -las cuales superó con éxito-, el español contó en entrevistas pasadas la particular manera en que llegó al mundo. Si bien su madre se había marchado, dijo que fue feliz en la casa donde se crio, donde lo único que “no teníamos eran los caprichos”. Además, recordó el momento de su vida en que empezó a tener "dos madres".
El nacimiento de Ramoncín en un taxi
En 2023, en el programa Las tres puertas de RTVE, Ramoncín habló en plural reiteradas veces. De hecho, esa fue la forma que utilizó al expresarse sobre su nacimiento en un taxi.
La periodista María Casado hizo el chiste que dio inicio a la anécdota del particular nacimiento: “Naciste dando la nota, como buen músico”, dijo con una sonrisa. "Fue más bien mi madre la que dio la nota, la que fue una bromista fue mi mamá", aclaró la emblemática figura del punk rock español.
En la casa de su abuelo habían muchos libros. Foto: IG Ramoncin
“Despertaron al abuelo Ramón [...] y en una hora tenía un niño en brazos”, dijo destacando la sorpresa del hombre de sesenta y pico de años, quien no sabía nada del embarazo. Tal ocultamiento se dio por estar soltera la madre de Ramoncín. Eran los años 50 y la discriminación contra hijos de mujeres solteras y los picados de viruela estaba latente.
Así es como Ramoncín recordó la vez en que nació en un taxi, algo que ya había revelado en 2021 en el programa “La Mafia del Baile”, de Rock FM.
"Cogieron un camión de reparto en la calle Canarias, prácticamente al lado del paseo de las Delicias, y en Atocha ese señor (el conductor) tenía que pararse. Entonces cogieron un taxi y al entrar por Alfonso 12, que todo era de tierra, ahí paró y ahí nacimos", relató a la periodista.
De esta manera, Engracia, la tía de Ramoncín, se convirtió en su madre adoptiva. Por esta razón, el cantante explicó cómo se sintió cuando su progenitora reapareció en su vida años más tarde, siendo que la misma se había ido cuando el pequeño tenía 2 años y medio. Sin embargo, no dejó de visitarlo de vez en cuando, con lágrimas mediante.
"Cuando ya mi madre y yo empezamos a tener una relación de vernos, hablarnos y contarnos cosas, pues te encuentras con que tienes dos madres ¿no?", se explayó.
Una carrera de casi 50 años entre subestimaciones
El músico, escritor y cantante con casi 50 años de carrera, también señaló que “echa de menos” el aspecto provocador que tenía a los 23 años, edad para la que ya era padre de una niña.
De joven se pintaba un rombo en el ojo. Foto: IG Ramoncin
“Cuesta mucho ver a alguien con 20 años y diga 'yo creo esto, pienso esto, y voy a pelear por esto'”, opinó sobre los tiempos actuales.
Asimismo se sinceró sobre los prejuicios acerca de su caracterización en su juventud: "Hubo un tiempo que solo importaba el rombo en el ojo y el título de las canciones, que si Marica de terciopelo o El pollo frito, pero nadie leía los 62 versos de Marica de terciopelo”.
Cómo nació “Marica de terciopelo”
Esta última canción fue fruto de una persona real que conoció en su barrio. Lo llamaban “Antonio, el marica”, a quien trataban de tal forma “comúnmente”. “Se pintaba los ojos, vestido con ropa de hombre y se ponía tacones”, dijo sobre el señor, que tenía un kiosco.
Nació en un taxi en Madrid. Foto: IG Ramoncin
“Había veces que cerraba el kiosco y cuando volvía aparecía con el ojo morado. Le habían dado una paliza en la calle o en la Dirección General de Seguridad. Cuando llegó el momento me inspiré en ese hombre e hice esta canción”, señaló.
Es que –según destacó- para 1978 “la vida era muy dura, sobre todo para la gente de llevar un pendiente o para los gays, las lesbianas”. “Las personas que intentaban tener otra vida, los sacudían pero bien”, lamentó.
El quiebre por el que empezaron a tomar en serio a Ramoncín
Por su caracterización, el madrileño recibió comentarios dolorosos. Más específicamente, de parte de algunos periodistas padeció bromas que cuestionaban su interés por la lectura. Pero el joven rebelde no se quedaba atrás. “Mira, estoy leyendo el Diccionario filosófico de Voltaire. ¿Y tu qué lees?”, contestaba.
Esa subestimación se terminó con un valioso reconocimiento, que implicó nada menos que palabras. "(Eso sucedía) Hasta que llegó gente como Torrente Ballester diciendo 'he oído un poema de este chico, Ramón, que es como una cosa en métrica libre que no leía desde los grandes poetas franceses'", recordó.
En la casa de los abuelos de Ramoncín habían muchos libros. "Mi abuelo leía en voz alta y en verano además, con las ventanas abiertas y el resto de vecinas que estaban haciendo sus labores y tal, escuchaban al padre Ramón leer lo que lo que estuviera leyendo en ese momento", contó.
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