La conversación de la semana pasada entre Karina Milei y Mauricio Macri amagó con convertirse en un nuevo punto de partida político para la alicaída escena libertaria. Los amagues no cesaron ni siquiera después del encuentro entre Diego Santilli, el jefe de Gabinete, ladeado por Martín y “Lule” Menem con los delegados del ingeniero, Fernando De Andreis y Cristian Ritondo, el jefe del bloque de Diputados del PRO.
Aquel contenido gaseoso de la cumbre no alcanzó, por ahora, para modificar las percepciones internas y externas sobre la realidad de la Argentina. Los mercados continúan muy susceptibles (el riesgo país volvió a pasar los 500 puntos). No únicamente porque el proyecto de reelección de Javier Milei sea ya número puesto. También porque empiezan a dudar sobre la sostenibilidad social del rumbo, zamarreado por la baja producción del sector industrial (utiliza el 39% de la capacidad instalada), la pérdida de la mano de obra y detalles de un relevamiento de la consultora Zentrix sobre el problema de los ingresos.
Ese trabajo revela que el 66% de los argentinos agota sus sueldos antes del día 20 de cada mes. En los menores de 40 años aquel porcentual crece hasta el 85.5%. La misma estadística señala que apenas el 9.3% de los argentinos logra finalizar el mes con capacidad de ahorro.
En ese contexto ni Karina ni Macri se han esforzado por derrochar confianza mutua. Por garantizar con antelación la posibilidad de una convergencia electoral en 2027 que constituya un dique ante la aún lejana eventualidad de un regreso kirchnerista. La dama y el ex presidente parecen avezados jugadores de ajedrez. Hicieron una movida, pero meditan con parsimonia la próxima. El miedo al jaque está siempre presente.
Mauricio Macri y Jorge Macri en el encuentro convocado por Daniel Hadad en la Facultad de Derecho UBA. Foto: Guillermo Rodríguez Adami
El problema radica, es cierto, en la futura distribución electoral si se llegara a consumar la alianza. Para el PRO resulta determinante que la Secretaria General admita que dejará de plantear pelea por el control de la Jefatura porteña. Pero a Macri le han comenzado a zumbar los oídos por otras razones de igual o mayor importancia que aquella. Ese rumor proviene del territorio más sensible y, según ellos blindado, de las fuerzas libertarias. Se trata de la economía. El retraso de la reactivación prometida. De aquello que verbalizaron hace días los oficialistas Santilli y la senadora Patricia Bullrich. El beneficio de la estabilidad, la baja inflacionaria (alentada con el 0.8% mayorista de julio) y el orden macroeconómico no llegan a la vida cotidiana.
No se trata de simples conjeturas internas. El ex ministro Hernán Lacunza, convertido en pre candidato para 2027, apuntó que el esquema de Milei y Luis Caputo, el ministro de Economía, habría llegado a “un límite de su capacidad” en el afán de generar un mejor estándar de vida a la gente. El ex funcionario añadió críticas al anuncio de “Toto” de flexibilizar créditos en dólares para empresas que facturan en pesos.
La voz de Guido Sandleris sonó, en ese aspecto, con mayor fortaleza. El ex titular del Banco Central, también seguidor de Macri, calificó la medida como “una mala idea”. A juicio suyo, porque podría revivir esquemas que antecedieron a la crisis del 2001 y a la pesificación asimétrica. Sostuvo que, si el tipo de cambio llegara a subir y los tomadores de crédito no pudieran devolverlos, se pondrían en riesgo los depósitos y los ahorros de la gente.
Karina Milei con Martín Menem y Sebastián Pareja.
Ni Lacunza ni Sandleris cuestionan el logro que significa el superávit fiscal, aunque objetarían la calidad del ajuste que coloca en situación crítica a amplios segmentos de la sociedad. A distancia del PRO se han escuchado en los últimos días diagnósticos similares. Por ejemplo, el que brindó el ex ministro Alfonso Prat Gay durante un encuentro que mechó antiguos respetados dirigentes del radicalismo con camadas nuevas.
De allí que el deshielo telefónico producido entre Karina y Macri debería interpretarse por el momento como una tregua táctica. Resultaría aventurado hablar de una fusión cercana.
Esa idea, tal vez, parece más afianzada en el diputado De Andreis que en Ritondo. El jefe del bloque de diputados macristas participa activamente en la vida libertaria por su histórica cercanía con Santilli. Por esa vía el ex presidente se habría anoticiado del malestar que las objeciones de Lacunza y Sandleris provocan en el Presidente y en “Toto” Caputo. Ambos se han cuidado de réplicas públicas.
El líder libertario habría recurrido a la gestualidad. En el homenaje del lunes al General José de San Martín se esmeró mucho en sus abrazos con “Toto” y con Federico Sturzenegger, el ministro de Desregulación, cascoteado adentro y afuera de la administración. Marcó diferencias con el trato que dispensó al resto.
Quizás la excepción –aunque con menor intensidad—la tuvo con Jorge Macri. A quien Karina saludó rápidamente con un beso protocolar. ¿Existiría entre los hermanos matices en la forma de encarar con el PRO la negociación por la Ciudad?. ¿O el líder libertario dejará, como casi siempre, que El Jefe diseñe la estrategia final?.
Por lo pronto, Karina no tendría voluntad de ofrecer por ahora ninguna garantía a Macri sobre la cuestión porteña. En ese sentido exhibirían una coincidencia casi involuntaria. El ex presidente pretende otear los meses venideros de la economía antes de abrazarse al mundo libertario. La hermanísima consideraría una capitulación política de madrugada asegurar ahora mismo que no planteará batalla en el territorio originario del PRO.
Por ese motivo empezó a practicar un desembarco en diferentes etapas en la Ciudad. Un clásico plan de desgaste y nervios para sus aliados inestables. Programó una primera recorrida representada por su amiga y titular porteña de La Libertad Avanza, Pilar Ramírez. De acompañante estuvo “Toto”. Pararon en la sede de una cadena de heladerías y una fábrica en la zona sur de la Ciudad. Días más tarde podrá recortarse con Karina la figura de Diego Santilli. Está en duda un paseo junto a la ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva. Ha sido protagonista de varios bloopers. Entre ellos, aquel que prohibía la reivindicación de la soberanía de las islas Malvinas durante el Mundial. Ocurrió lo contrario y quedó ridiculizada.
Aflora con evidencia que el propósito de Karina y de Macri sería por el momento dilatar los tiempos. No prestarse a ningún acercamiento exagerado e inconveniente. La Secretaria General supone que un repunte de la economía de bolsillo le concederá otro vigor para la negociación. El ex presidente presume que nada de eso ocurrirá sin la existencia de una plataforma política e institucional sólida y perdurable.
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