La transmisión puede recibir uno de sus mayores esfuerzos en una escena que muchos conductores conocen: acelerar, hacer patinar las ruedas y escuchar cómo los neumáticos giran mientras el auto apenas avanza.
Scotty Kilmer, mecánico con 57 años de experiencia y uno de los divulgadores de autos más conocidos de YouTube, advierte que repetir esa maniobra puede acelerar el desgaste interno de la caja.
El consejo apunta especialmente a los derrapes voluntarios, pero también sirve cuando un vehículo queda atrapado en barro, arena o nieve y el conductor intenta liberarlo simplemente acelerando cada vez más.
Experto en mecánica sentencia: "Esto desgasta las piezas internas de la transmisión mucho más rápido"
Kilmer apunta directamente a los derrapes. Cuando una rueda motriz empieza a girar mucho más rápido que el vehículo, la transmisión continúa enviándole potencia aunque el neumático ya no consiga apoyarse correctamente sobre el piso.
“Esto desgasta las piezas internas de la transmisión mucho más rápido”, advierte el mecánico.
El momento más brusco puede llegar después. Una rueda gira libremente durante algunos segundos y, de repente, vuelve a encontrar asfalto con suficiente adherencia.
Experto en mecánica sentencia: "Esto desgasta las piezas internas de la transmisión mucho más rápido".
Ese cambio obliga a distintos componentes a absorber una carga repentina. No significa que un único patinazo vaya a destruir inmediatamente la caja, pero repetirlo aumenta una exigencia que no aparece durante una conducción normal.
Los propios fabricantes incluyen advertencias parecidas. El sitio especializado General Motors señala en algunos manuales que hacer girar demasiado rápido las ruedas mientras se intenta liberar un auto atascado puede terminar dañando componentes de la transmisión.
El ruido después del derrape que no conviene ignorar
Kilmer también llama la atención sobre lo que ocurre después de una maniobra fuerte. Si al terminar aparecen golpes, chirridos o ruidos que antes no existían, conviene prestar atención en lugar de seguir acelerando para comprobar si desaparecen.
Una transmisión dañada puede empezar a mostrar tirones, demoras al pasar de una marcha a otra o cambios en la respuesta que el conductor nota inmediatamente porque el auto deja de comportarse como lo hacía antes.
El ruido por sí solo no permite diagnosticar qué pieza falló. Una caja está formada por engranajes, rodamientos, embragues internos y otros componentes que cambian según sea manual, automática o de otro tipo.
El ruido después del derrape que no conviene ignorar.
Por eso, el dato útil está en detectar el cambio. Si después de hacer patinar las ruedas aparece un sonido nuevo o una respuesta extraña, seguir exigiendo el vehículo puede convertir una falla inicial en un problema mayor.
Qué hacer si el auto queda atrapado y las ruedas empiezan a patinar
La primera reacción suele ser pisar más el acelerador. Sin embargo, cuando el neumático ya perdió adherencia, sumar potencia puede conseguir únicamente que gire más rápido en el mismo lugar. La alternativa es trabajar de manera progresiva. Un movimiento suave hacia adelante y atrás puede ayudar a recuperar tracción sin mantener durante demasiado tiempo las ruedas girando libremente.
También conviene dejar activo el control de tracción durante la conducción cotidiana. Este sistema está pensado precisamente para detectar cuando una rueda empieza a patinar y reducir la pérdida de adherencia. En vehículos preparados para manejo fuera de ruta pueden existir modos específicos para barro, arena o nieve.
En esos casos, lo correcto es utilizar la configuración prevista por el fabricante y no improvisar maniobras agresivas. El estado de los neumáticos también influye. Una cubierta muy gastada pierde adherencia con mayor facilidad y obliga al conductor a corregir situaciones que un neumático en buen estado podría resolver de manera más previsible.
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