En Madrid, es difícil tomar un taxi conducido por una mujer. Son solo 1.224, lo que representa el siete por ciento del total de choferes. Y aunque la presencia femenina está en crecimiento, todavía mucha gente frunce el ceño cuando las ve al volante de estos coches blancos decorados con una inconfundible línea roja en las puertas.
Victoria Martín conduce un taxi en la capital española desde hace ocho años. Cambió su trabajo de oficina por otro que, asegura, le permite organizarse mejor. Inicia su jornada bien temprano y, después del almuerzo, conduce otras dos horas por la tarde. Sin embargo, su experiencia también pone en palabras las estadísticas sobre machismo en este oficio.
“He tenido un poco de todo, desde compañeros taxistas que me han gritado cosas ingratas y clientes que, cuando ven que soy mujer, esperan al siguiente taxi", afirma en una entrevista con La Vanguardia. Incluso, suele escuchar de sus pasajeros frases tales como “anda, una mujer” que, por supuesto, suenan discriminatorias.
La Federación Profesional del Taxi de Madrid (FPTM) informa que muchas conductoras todavía se enfrentan a situaciones de carácter machista. Pero destaca que “el taxi es un sector en el que no existe brecha salarial por cuestiones de género, lo que contribuye a consolidarlo como una alternativa profesional para las mujeres”.
Una buena experiencia
A pesar de haber vivido algunas situaciones complicadas, Victoria es optimista. “Mi llegada al sector vino como consecuencia de la necesidad de reinventarme; tengo a mi alrededor personas que han trabajado como taxistas y me animaron a seguir este camino”. De esta manera, afirma, “he tenido una buena entrada al sector, animada por personas que formaban parte de él”.
Victoria dice que ha tenido una buena experiencia como taxista, a pesar del machismo propio de mucha gente de la ciudad. Foto: Zipi. EFE.
Al referirse al trato con los pasajeros, dice: “Hay de todo, algunos son más habladores y otros prefieren estar en silencio y que los lleves a su destino. Con el tiempo, aprendes a distinguir qué prefiere cada uno; en cualquier caso, siempre intento dar una conversación agradable sobre cuestiones cotidianas, lo que hace el trayecto más ameno”.
También ha vivido situaciones emocionantes. “Una pasajera argentina olvidó toda su documentación en el coche y me puse en contacto con ella para devolvérsela, como no podía ser de otra manera. Entonces, ella me abrazó como si le hubiese salvado la vida. Fue muy emotivo, un gesto que era obvio para mí y que demuestra que el trato humano sigue siendo esencial”.
Otro tema propio del taxi es la llegada de las aplicaciones que permiten pedir un taxi utilizando el teléfono móvil. De nuevo, María tiene una mirada optimista: “Es algo positivo, porque nos ayudan a ser más competitivos y algo muy importante, nos dan mucha seguridad. Con una aplicación, podemos llegar a más gente y organizar mejor nuestras jornadas”.
La conductora dice que las aplicaciones ayudan a los taxistas a ser más competitivos (Unsplash).
Finalmente, un consejo para las mujeres que quieran convertirse en taxistas. “Les diría que se atrevan porque hay días duros, pero si es algo que les gusta, no deberían echarse atrás por miedo. Solo si nos atrevemos, podremos poner fin a los prejuicios y haremos que encontrarnos a una mujer taxista deje de ser una sorpresa”.
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