San Lorenzo atraviesa horas de máxima tensión. Este jueves por la mañana, un grupo de integrantes de la barra irrumpió en el entrenamiento del plantel profesional para hacerle un fuerte reclamo a los jugadores después del mal comienzo del segundo ciclo de Néstor Gorosito. El mensaje fue contundente: “El que no quiere jugar, que no juegue más”. Nicolás Tripichio, capitán del Ciclón, ofició de interlocutor durante el encuentro.
El clima ya venía cargado después de la eliminación de la Copa Argentina a manos de Riestra, las tres derrotas sufridas en este comienzo de ciclo y, sobre todo, el durísimo 0-2 ante Huracán en el clásico disputado en el Pedro Bidegain. La paciencia de los hinchas se terminó de quebrar con esa derrota y la bronca se trasladó este jueves al lugar de entrenamiento.
Néstor Gorosito comenzó mal su segundo ciclo en San Lorenzo pero pidió paciencia. Foto: Maxi Failla.
El reclamo estuvo dirigido principalmente hacia los futbolistas. La barra, autodenominada La Gloriosa Butteler, hizo saber su enojo por el rendimiento del equipo y exigió mayor compromiso en una situación que consideran crítica. Tripichio, uno de los referentes del plantel, quedó en el medio entre los jugadores y los hinchas para intentar encauzar la conversación.
La influencia de la barra de San Lorenzo en el club es notoria: el año pasado fueron estos hinchas los que se encargaron de juntar dinero para completar algunos sueldos atrasados de los jugadores. Fue en los meses de acefalía del club tras las denuncias sobre su expresidente, Marcelo Moretti. Hoy les exigen el mismo compromiso a los futbolistas.
Según trascendió desde Bajo Flores, Gorosito tampoco quedó al margen del episodio. El entrenador tuvo un diálogo con los representantes de la barra, aunque el tono fue diferente al que recibieron los futbolistas. El DT ya había reconocido públicamente la preocupación por los resultados y había pedido que todos empujaran en la misma dirección.
“Las urgencias son tan grandes por el arrastre que tiene San Lorenzo, que se hace difícil”, había explicado Gorosito antes de este episodio. El entrenador también señaló que el equipo necesita corregir rápidamente sus problemas futbolísticos y encontrar una formación estable para dejar atrás la racha negativa.
El contexto explica la temperatura que se vive en el Ciclón. Desde que Gorosito asumió nuevamente, San Lorenzo consiguió apenas una victoria, sufrió tres derrotas y quedó eliminado de la Copa Argentina. El golpe más fuerte fue el clásico ante Huracán, por la forma en que el equipo perdió y por la reacción que generó en las tribunas.
Pipo, pese a todo, había ratificado su compromiso con el club. “Si no era San Lorenzo no agarraba el club”, aseguró esta semana, y explicó que llevaba 22 años esperando una oportunidad como esta. También pidió dejar de lado los egos y trabajar para sacar adelante a una institución que, según su propia descripción, atraviesa “un microclima muy difícil”.
San Lorenzo vuelve a jugar este fin de semana y nuevamente frente a su gente: será local contra Unión este sábado a las 14.30 horas. El trámite del partido, pero especialmente la reacción del público, describirán el escenario que domina al club de Boedo.
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