Siempre pensaba que en el preámbulo de la Constitución de la Nación Argentina estaban estas pocas palabras. Que las puertas del país solo se abren para “todas las personas de buena voluntad”. Pero se ve que estaba en un error. Dice: “Para todos los hombres que quieran habitar el suelo argentino”. O algo parecido.
En mi modesta opinión, graves problemas entre migrantes y nativos se despertarán si es que no se analizan los aspectos y los antecedentes del postulante. De igual forma es que somos selectivos al elegir amistades o dejar ingresar o invitar personas a nuestro hogar, o tomarlos como empleados. Y no tomar en consideración estos aspectos mencionados, puede acarrear terribles desgracias que ya vemos en Europa occidental y en Estados Unidos. De eso se trata, de un “supuesto bien” que al final acarrea un mal. Migración no debe confundirse con invasión.
Dejo esta reflexión como nieto de inmigrantes que siempre reconocemos la generosidad de nuestro querido país de acogida. Mi familia ingresó para trabajar y contribuir al desarrollo del país. De igual manera lo hicieron miles de refugiados con sus familias de diferentes credos y razas, que huían de guerras y persecuciones y de hambruna y pobreza. Y que devolvieron con creces a esta posibilidad que se les abrió en tierras criollas. Ellos no vinieron a imponerse sobre otros, se integraron en una curiosa y poco común convivencia entre las distintas comunidades.
Se trata de respeto y reconocimiento, de deberes y derechos mutuos y de un beneficio para todas las partes.
Natalio Daitch
OTRAS CARTAS
Ve una contradicción ante una medida de la Iglesia
El arzobispo de Buenos Aires, monseñor Jorge García Cueva, en el Tedeum del 9 de Julio y en San Cayetano se refirió a la política económica, con especial énfasis en los pobres. Pidió ser “empáticos con los más necesitados”. Habló también del sufrimiento por los aumentos, del “sueldo que no alcanza y de los hermanos que revuelven la basura”; que el argentino es “un pueblo cansado de promesas incumplidas y dirigentes que hablan de los pobres, pero no están cerca de sus necesidades, los sectores más marginados, necesitan políticas públicas que los asistan”. Aclaró que al hablar de “la clase dirigente que mira para otro lado y descalifica”, se refiere a “políticos, empresarios y religiosos, y no solo a la clase política”.
La Iglesia Católica ha dispuesto que la recaudación del sábado y domingo próximos en los templos se destinará, totalmente, a sufragar los gastos que demande la visita del Papa en noviembre. ¿No hay una contradicción entre la posición crítica sustentada por el sacerdote con el destino de los fondos? ¿No sería más coherente asignarlos a las necesidades de los pobres? No vaya a ser que alguien le endilgue a García Cuerva: “Haz lo que yo digo, más no lo que yo hago”.
Roberto A. Meneghini
La visita del papa León XIV, ¿un legado de Bergoglio?
La llegada del Papa a la Argentina en noviembre será de carácter pastoral, lo que significa intentar trascender las diferencias históricas entre los argentinos y lograr coincidencias básicas para comenzar a dialogar entre nosotros. Esta “lógica” fue, seguramente, conversada largamente con el papa Francisco quien, tal vez, en un acto de humildad evangélica no regresó a su país por aquello “de que nadie es profeta en su tierra”.
Quizás Bergoglio haya delegado en su sucesor esta tarea que él consideraba imposible de realizar por sí mismo. Fue esta, quizás, “la dificultad” por la cual Bergoglio no regresó a su país.
Daniel Maccagnoni
“Se habla mucho más del parche que de la solución”
Por estar lejos del mundo los argentinos tenemos prejuicios de los que ni siquiera nos damos cuenta cuánto nos bloquean llegar a un desarrollo. Uno de ellos es que toda la mercadería tiene que moverse en carretas como en el 1800 (hoy día llamados camiones). No entendimos el mensaje de los franceses e ingleses cuando quisieron usar el río Paraná para comerciar con el Litoral y luego construyeron ferrocarriles para conectar el país. Vaca Muerta nos pone ante la evidencia de que queremos transportar la pesada arena por más de 1.600 km destruyendo rutas, causando accidentes viales y elevando inútilmente (salvo para el gremio de los camioneros) los costos de transporte. El mundo desarrollado nos muestra que para el transporte pesado y no perecedero lo mejor es el ferrocarril. Claro que para ello se necesita inversión (como para un gasoducto), coordinación (los vagones tienen que llegar a destino), mantenimiento y no discursos (entre nuestros puntos más débiles), además hay de enfrentar el monopolio de los camioneros que igual tendrían infinidad de trabajos alternativos.
“Nuestro país tiene todo”, sí, pero durmiendo en el depósito en el que nos los dejó Tata Dios y sin que sepamos llevarlos a su lugar productivo. Los años que lleva el proceso de privatización del Belgrano Cargas es un claro ejemplo.
Julián Sereni
Consorcios de propietarios, “ahogados en deudas”
Cuando en un consorcio se jubila el encargado, los propietarios -asamblea mediante- pueden decidir reemplazarlo contratando una empresa de limpieza (ej.: 4 horas de 8 a 12). Al contratar una empresa de maestranza o limpieza independiente, los operarios no son empleados propios del edificio. La Justicia avala que el Suterh no puede reclamar mediante ejecución fiscal, aportes de personal, que no pertenece al convenio de edificios de renta y horizontal. Avala lo dicho el fallo dictado por el Juzgado Nacional de 1ª Instancia del Trabajo N° 42, en la causa N° 52057/23: “Hacer lugar a la excepción de inhabilidad de título opuesta por la ejecutada. Rechazar la ejecución iniciada por el Suterh contra el consorcio de la calle ..., CABA”. Fallo a favor del consorcio de fecha 7/4/2025. Jurisprudencia vinculante.
Muchos vecinos me han encargado escribir sobre el tema. Están ahogados en deudas. Este juicio aplica a la mayoría de los consorcios que tienen morosidad en las expensas, deudas con AySA, aportes en mora, etc., ya que los sueldos de un encargado suelen ser impagables según la antigüedad. Aquí en la zona, un encargado con 44 años de servicios desfinancia el consorcio, sin que éste pueda hacer obras necesarias debido a la morosidad que existe en las expensas.
Rosa Amelia Paz
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