A diferencia de los héroes míticos o del cómic, dotados de poderes extraordinarios o capacidades fuera de lo común, el heroísmo crece en personas comunes y corrientes. El querido actor Christopher Reeve hizo mucho más que encarnar a uno en la gran pantalla: fue una muestra de que la determinación y la voluntad son las mejores herramientas para afrontar las situaciones que parecen imposibles de superar.
En el libro autobiográfico Still Me, publicado por la estrella en 1998, el actor escribió: “Cuando se estrenó la primera película de Superman, concedí decenas de entrevistas y la pregunta más frecuente era: ¿Qué es un héroe? Mi respuesta era que un héroe es alguien que realiza un acto valiente sin considerar las consecuencias”.
Agrega: “Ahora mi definición es completamente diferente. Creo que un héroe es una persona común que encuentra la fuerza para perseverar y resistir a pesar de obstáculos abrumadores. Esos son los verdaderos héroes, al igual que las familias y los amigos que han permanecido a su lado”.
A través de estas palabras, el actor invita a considerar que el valor tiene poco que ver con la ausencia de miedo o sufrimiento, sino con la capacidad de seguir adelante, a pesar de todo. Un mensaje que puede aplicarse a quienes enfrentan enfermedades, pérdidas familiares, problemas económicos o cualquier desafío que ponga a prueba su fortaleza.
Christopher Reeve en la película "Superman II", de 1981. Archivo AP.
La vida del actor explica el sentido de la frase. El 27 de mayo de 1995 sufrió un accidente ecuestre que lo dejó parapléjico y dependiente de un respirador durante un largo periodo. Entonces, transformó su experiencia en una causa para promover la investigación sobre lesiones de la médula espinal y mejorar la calidad de vida de las personas con discapacidad.
Quién fue Christopher Reeve
La estrella de las versiones cinematográficas más populares de Superman nació en 1952 en Nueva York y desde joven mostró interés por la interpretación. Estudió en la prestigiosa Juilliard School, donde coincidió con Robin Williams, con quien mantendría una estrecha amistad.
El actor, que supo representar a un súper hombre, sufrió un accidente ecuestre que lo dejó parapléjico y dependiente de un respirador durante un largo periodo. Foto: AP.
Luego de participar en obras de teatro y series de televisión, en 1978 le llegó la gran oportunidad al interpretar al superhéroe dirigido por Richard Donner. Su carisma y presencia física lo convirtieron en el rostro definitivo de Superman para toda una generación. El éxito dio lugar a tres secuelas: Superman II (1980), Superman III (1983) y Superman IV: The Quest for Peace (1987).
En el plano personal, mantuvo una relación con la modelo británica Gae Exton, con quien tuvo dos hijos, Matthew y Alexandra. En 1987 conoció a la cantante y actriz Dana Morosini, con quien se casó en 1992 y con quien tuvo un hijo, William. Dana se convirtió en el principal apoyo del actor tras el accidente.
El actor y su esposa Dana, en 2003. Foto: Archivo.
En 1998 la pareja creó la Christopher & Dana Reeve Foundation, dedicada a financiar investigaciones científicas y mejorar la calidad de vida de las personas con parálisis. Reeve también compareció ante el Congreso para defender el financiamiento de la investigación con células madre.
Falleció en 2004, debido a complicaciones derivadas de una infección que le provocó un paro cardíaco. En 2006, también murió Dana, víctima de cáncer de pulmón.
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