Tiene 19 años, jugó el último Mundial Sub 20 con Selección Argentina y es el séptimo refuerzo de River, pero el que más expectativas genera en un momento en que el equipo que comanda Eduardo Coudet no tiene rumbo. Mientras el club le dio salida a varios históricos, la versatilidad y lujos que Tobías Andrada mostró en Vélez esperanzan con su llegada más que la solvencia de Nicolás Otamendi, subcampeón del mundo con la Scaloneta ¿Qué le puede dar al Millonario un chico sin apodo conocido que usaba la camiseta 50?
En Vélez lo conocen bien y aunque lo disfrutaron poco, Andrada saltó de las inferiores al primer equipo y contribuyó en los últimos dos títulos del Fortín: la Supercopa Internación y la Argentina. Nació en La Matanza el 2 de febrero de 2007 y con 7 años fichó en las inferiores del club de Villa Luro, que hizo completa hasta que en 2025 llegó a la Reserva. En julio de ese año, fue promovido al primer equipo y desde entonces escribió su propia historia.
En una era sin enganches, a Andrada lo tildan como a uno que representa ese linaje en la modernidad, pero con facilidad para jugar en distintos sectores del campo. Mientras pudo contar con él, Guillermo Barros Schelotto lo prefería recostado sobre el sector derecho.
Andrada finalista con la Sub 20 en el último Mundial de la categoría.
Casi con la seguridad de que en el algún momento sucedería, antes que se concretara el interés del Millonario, el Mellizo había sido claro respecto al futuro del jugador luego de la primera fecha del Clausura: "El nivel de Andrada es muy alto y podría jugar en cualquier equipo como River o Boca", dijo como presagio.
Como conductor, sobresale por su capacidad para asociarse con sus compañeros, la claridad con la que administra la pelota y su visión para filtrar pases que rompen líneas rivales. En el manual del enganche, podría haber una reseña de este estilo con su foto. En Vélez se mostró como un mediocampista que facilitó fluidez y velocidad al juego, con la capacidad para acelerar el juego a demanda del partido.
Más allá de sus condiciones como organizador, no se trata de un volante de escaso recorrido. Tiene intensidad, movilidad y despliegue para intervenir tanto en la recuperación como en la construcción. A esa versatilidad le suma la posibilidad de ocupar distintas posiciones en el mediocampo: puede actuar como interno, mediapunta o recostarse sobre el sector derecho, como le pedía el Mellizo, sin perder influencia en el desarrollo del juego.
En abril, el presidente de Vélez, Fabián Berlanga, sabía que estaban puliendo un diamante y no tuvo inconvenientes en compararlo con un futbolista consagrado, mundialista con Uruguay y capitán del Real Madrid. "Acá en Vélez tengo a (Federico) Valverde. Nosotros decimos que Andrada es la proyección de Valverde. Incluso está en una posición donde no se siente más cómodo porque es más interno y los Mellizos lo convencieron de que puede hacer la banda. Está haciendo un gran sacrificio y estamos muy contentos con él", indicó en una entrevista en Radio La Red.
Bajo la conducción de Diego Placente en la Sub 20, alternó tanto de volante interno como unos metros más adelantado, demostrando su capacidad para adaptarse a más de un esquema. En la semifinal frente a Colombia fue suplente y cuando ingresó modificó la dinámica del partido, ayudando a que Argentina recuperara el control y alcanzara la clasificación a la final.
Tobías Andrada tras realizar la revisión médica, antes de firmar con River.
"Uno a veces piensa un sistema, a veces sale y a veces no. El entretiempo te da la posibilidad de ajustar, y cuando tenés jugadores para cambiar el sistema como tenemos nosotros, te solucionan los problemas", dijo aquel día Placente.
Como interno, mediapunta, recostado a la derecha o enganche, Andrada ya está disponible para que Chacho Coudet lo incluya en un equipo que marcha último en la tabla de posiciones de la Zona B del Torneo Clausura, sin goles a favor y dos derrotas en la misma cantidad de partidos jugados.
Todavia no hay comentarios aprobados.