Los trastornos de ansiedad figuran entre los problemas de salud mental más frecuentes y, además, están en aumento. Considerado generalmente como un estado de ánimo, un nuevo estudio podría cambiar esa perspectiva.
Investigadores del King's College de Londres y del instituto de investigación médica QIMR Berghofer analizaron datos genéticos sobre los síntomas de ansiedad en casi 700.000 personas de ascendencia europea. Publicaron los datos del estudio en la revista científica Nature Human Behaviour.
"A pesar del impacto de la ansiedad en la salud pública, el progreso en la comprensión de su genética está rezagado, por eso esperamos que nuestros hallazgos impulsen una nueva ola de análisis a gran escala para acelerar nuestro progreso en la comprensión de la arquitectura genética de la ansiedad", afirma Thalia Eley, catedrática de Genética del Comportamiento del Desarrollo en el King's College de Londres y autora principal del trabajo.
“Vincular los datos genéticos con la gravedad de los síntomas, en lugar de la categoría binaria de un diagnóstico clínico, aporta una nueva comprensión del continuo biológico que subyace a la ansiedad, que puede abarcar desde respuestas saludables al estrés hasta trastornos debilitantes”, agrega la información suministrada por el King`s College.
¿Qué hallaron los investigadores?
Los investigadores identificaron 74 localizaciones en el genoma donde las diferencias genéticas estaban relacionadas con los síntomas de ansiedad. Casi la mitad de estas ya se habían descrito en estudios previos de asociación del genoma completo (GWAS, por sus siglas en inglés) sobre la ansiedad, pero el resto (39 loci) es nuevo.
Además de identificar el mayor número de loci asociados a la ansiedad hasta la fecha, los resultados respaldan la función de ciertos genes en este trastorno, como PCLO y SORCS3. Muchos de los genes implicados son bastante activos en el tejido cerebral y participan en la comunicación entre las neuronas.
Además de identificar el mayor número de loci asociados a la ansiedad hasta la fecha, los resultados respaldan la función de ciertos genes en este trastorno. Foto: AFP.
El análisis también reveló que la variación genética común explica alrededor del 6% de las diferencias en la gravedad de los síntomas de ansiedad, lo que deja un amplio margen para las influencias ambientales y los efectos genéticos no detectados.
Megan Skelton, investigadora del King's College y primera autora del estudio, considera que “la genética interactúa con las experiencias de vida, los contextos sociales y los factores psicológicos para determinar el riesgo individual”.
De esta manera “incluso una persona con un alto riesgo genético podría no desarrollar ansiedad, mientras que una persona con un bajo riesgo genético sí podría hacerlo”, agrega.
Skelton admite que “el aumento de los índices de ansiedad apunta a factores ambientales, ya que la genética no varía mucho entre generaciones; por lo tanto, para reducir la ansiedad en la población será necesario abordar estos factores”.
La organización Mental Health America informa que más de 42 millones de estadounidenses sufren de algún trastorno de ansiedad, como trastorno obsesivo compulsivo (TOC), pánico, fobias, estrés postraumático, ansiedad social y ansiedad generalizada.
La terapia es el tratamiento más adecuado para los trastornos de ansiedad. Foto: Pexels.
Agrega que "existen muchos tipos diferentes de terapia bastante eficaces para tratar la ansiedad, como la terapia de desensibilización sistemática y exposición". En esencia, consiste en una exposición lenta en situaciones incómodas, a menudo en un entorno seguro, con alguien que trabaja con el paciente para abordar el deseo de escapar. El objetivo es hacer aquello que produce ansiedad y trabajar para cambiar pensamientos y comportamientos.
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