Me enteré que el presidente de la república de la cual soy, y con todo derecho, ciudadano, te insultó. Mejor no entrar en detalles. Obscenos y que todo el mundo conoce.
Lo que quiero decirte es que te admiro, admiro tu trayectoria y no por dónde venís socialmente (eso lo valoro) o porque hayas conseguido en tus presidencias y con tu partido y sus aliados mejoras importantes para Brasil y para las condiciones de vida de millones de brasileños. Eso lo valoro, pero no te admiro por eso. Te admiro porque sos básicamente un gran, un enorme, político. Y lo has sido en tiempos estúpidamente adversos contra los políticos.
Sos un virtuoso político pragmático, a saber: un político que no se aparta de ciertos valores, ciertos objetivos, pero que no es obtuso, rígido, sino que defiende esos valores y objetivos con flexibilidad, negociando, transaccionando, zigzagueando, haciendo a veces alianzas que duelen, con paciencia democrática, soportando a todos, los que te odian, los que se agarran de tus pantalones. Todo eso pero sin pasar la línea de la que un político ya no podría volver y decirse a sí mismo: digo defendiendo los valores por los que estoy en esta lucha. Creo que, con virtudes y defectos, sos el ejemplo del pragmatismo que necesitamos. Y en Argentina esos políticos son más necesarios que nunca.
Hagamos memoria. Tu constancia desde la fundación de Partido dos Trabalhadores hasta aguantar a pie firme sucesivas derrotas. Tu Carta al Pueblo Brasileño, en 2003, el ejemplo más honroso de pragmatismo. Y sentido de responsabilidad cívica. Sos mucho mejor político que el que te insultó y lo sabés. Tu canciller es mucho mejor canciller que el canciller que festejaba y aplaudía cada insulto que mi presidente te destinaba, eufórico de rabia.
Mi presidente tiene solamente una de tus virtudes: la fuerza de voluntad. Pero la fuerza de voluntad pegada al fanatismo es siniestramente peligrosa. Pegada al odio y a la rabia es deplorable, porque potencia el odio y la rabia.
Tu fuerza de voluntad es la del pragmatismo responsable, el arte incansable de lo posible.
Brasil y Argentina se necesitan; hay mucho y muy bueno para ambos que podemos hacer juntos. Ojalá a los insultos se los lleve el viento.
Te abrazo.
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