La matemática china Hong Wang, de 36 años, se convirtió en la tercera mujer en la historia en recibir la Medalla Fields, considerada el mayor reconocimiento internacional para matemáticos menores de 40 años y conocida como el "Nobel de las matemáticas".
Su trayectoria ya era excepcional antes del premio: ingresó a la universidad a los 16 años y realizó aportes fundamentales al análisis de Fourier. Además, se convirtió en la primera mujer china en obtener la Medalla Fields en los 90 años de historia del galardón.
En esta edición también fueron distinguidos Yu Deng, John Pardon y Jacob Tsimerman. La Medalla Fields se entrega cada cuatro años a entre dos y cuatro matemáticos menores de 40 años por sus contribuciones a la disciplina.
La medalla, por primera vez para una mujer asiática
Las medallas fueron entregadas durante la ceremonia de apertura del Congreso Internacional de Matemáticos, donde fueron reconocidos Hong Wang y Yu Deng, de China; John Pardon, de Estados Unidos; y Jacob Tsimerman, de Canadá.
"Los cuatro matemáticos han realizado contribuciones extraordinarias a sus respectivos campos", declaró a Ulrike Tillmann, vicepresidenta de la Unión Matemática Internacional (IMU), la institución responsable de organizar los premios.
Hong Wang junto a Yu Deng, el otro matemático que obtuvo la medalla. Foto: Captura de X
Tillmann también señaló que espera que la presencia de mujeres entre las ganadoras de la Medalla Fields deje de ser una excepción y pase a formar parte de la normalidad dentro de la comunidad científica.
La trayectoria hasta obtener la medalla
Desde muy joven destacó por su facilidad para las matemáticas. A los 16 años ingresó a la Universidad de Pekín tras obtener 653 de 750 puntos en el examen de admisión. Inicialmente estudió Ciencias de la Tierra, aunque más tarde se cambió al Departamento de Matemáticas.
Posteriormente obtuvo maestrías en la Universidad París-Sud y en la École Polytechnique. Más tarde completó su doctorado en el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT). Actualmente es profesora en el Instituto Courant de la Universidad de Nueva York y en el Instituto de Estudios Científicos Avanzados de Francia (IHES).
Wang contó que durante su etapa como estudiante mantenía una rutina equilibrada. Además de estudiar, veía televisión y practicaba tenis de mesa y bádminton. También señaló que, aunque sus padres eran profesores, nunca la presionaron por su rendimiento académico.
Su facilidad para las matemáticas se manifestó desde la infancia. Contó que, cuando recibía un libro nuevo, resolvía todos los ejercicios antes del inicio de las clases. También recordó que, a los siete años, encontró antes que su padre -profesor de matemáticas- la solución a un acertijo sobre cómo plantar siete árboles formando la mayor cantidad posible de filas de tres.
De pequeña fue una niña prodigio que ingresó a la universidad con 16 años.
Resolvió un enigma geométrico que llevaba sin respuesta más de 100 años
Mientras realizaba su tesis doctoral, Wang comenzó a investigar problemas vinculados al análisis de Fourier y al llamado problema de Kakeya, que estudia cuál es el área mínima necesaria para girar una aguja ideal en todas las direcciones.
Uno de sus principales aportes fue demostrar que cualquier conjunto de Kakeya en tres dimensiones tiene dimensión matemática 3, un resultado considerado clave dentro del análisis geométrico moderno.
Sus investigaciones también impulsaron avances en otros problemas abiertos del análisis matemático, como la restricción de Fourier y las conjeturas de Falconer y Furstenberg, con aplicaciones potenciales en distintas áreas de las matemáticas y la física.
Antes de recibir la Medalla Fields, Wang ya había sido distinguida con el Premio Breakthrough en Matemáticas por sus aportes a la disciplina, uno de los galardones científicos más prestigiosos del mundo.
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