¿La culpa la tiene la lechuga o el cilantro? Quizás algo más. El consumo de estos vegetales con signos de contaminación ha impactado fuerte en distintos rincones de Estados Unidos, y también en la megalópolis de Nueva York, donde se han detectado en las últimas semanas brotes de ciclosporiasis, una enfermedad parasitaria que provoca intensas diarreas y que encendió el temor en todo el país a medida que los casos siguen en aumento. Las autoridades apelan a investigaciones detectivescas para saber dónde se originó el contagio.
El parásito Cyclospora cayetanensis infecta el intestino delgado y suele causar diarrea acuosa con frecuentes y a veces explosivas deposiciones, según Centers for Disease Control and Prevention (CDC). Se contrae al consumir agua o alimentos contaminados, especialmente frutas y verduras frescas. No suele transmitirse directamente de una persona a otra.
Los síntomas más comunes son diarrea, cólicos abdominales, náuseas y vómitos, fatiga intensa, pérdida de apetito y de peso y a veces fiebre baja y dolores musculares. Suelen aparecer entre 2 días y 2 semanas después de ingerir el alimento contaminado y, si no hay tratamiento, que usualmente es un antibiótico, pueden durar semanas o incluso reaparecer.
Se han identificado oficialmente o están en investigación desde mayo unos 11.000 casos de ciclosporiasis, según CDC. El estado de Michigan ya ha registrado 7.171 casos en lo que va de año, mientras que Ohio también tuvo un fuerte aumento de infecciones. Es mucho más que en el pasado, ya que desde 2016, el CDC. había registrado una media de unos 2.800 casos al año en todo el país.
Causó preocupación especialmente entre los habitantes de Nueva York, una megalópolis con más de 8,5 millones de habitantes y con miles de restaurantes distribuidos en sus condados. Hasta ahora se han reportado allí unos 400 casos.
“El brote actual de ciclosporiasis ha llegado a la mayoría, sino a todos los estados de Estados Unidos”, dijo a Clarín Brandon Brown, profesor de Salud Pública de la University of California, Riverside.
“Si bien el CDC informa casos confirmados en 41 estados, es probable que existan muchos más casos no reportados o no confirmados. Debemos recordar que existe un lapso de varios días a varias semanas entre la exposición a la enfermedad y su aparición, lo que provoca un retraso en la notificación de los casos. Se ha retirado del mercado lechuga iceberg para frenar su propagación”. Esta variedad de lechuga es color verde claro y con forma de repollo.
Las autoridades sanitarias de EE.UU. vincularon la propagación en la zona del Medio Este, el mayor brote de enfermedades transmitidas por alimentos en el país en los últimos años, con lechuga procedente de la planta Taylor Farms de México. El 17 de julio se retiró la lechuga vendida en tiendas minoristas, servida en restaurantes y distribuidas a clientes. Sin embargo, México dijo el martes que aún no hay pruebas que sugieran que la lechuga procedente de este país haya causado el brote en EE. UU.
Pero en Nueva York buscan otros posibles focos. Y la investigación es detectivesca. Una pesquisa que las autoridades sanitarias llevaron a cabo en abril apuntó no a la lechuga sino que llevó hasta el cilantro, en un proceso muy complicado para identificar la fuente de contaminación en un sistema global de suministro alimentario.
Los expertos coinciden en que la ciclosporiasis es difícil de rastrear porque puede estar dentro de una persona incubándose por dos semanas antes de mostrar algún síntoma. ¿Y quién se acuerda con exactitud qué comió hace 14 días? Los neoyorquinos comen con frecuencia en restaurantes en sus trabajos, cafeterías de la zona y cenan fuera de sus casas.
Una pesquisa, ingrediente por ingrediente, en las calles de Nueva York
Los investigadores del Departamento de Salud guían a las personas en la reconstrucción de lo que comió en los últimos días, una tarea dificultada por el hecho de que la ciudad de Nueva York cuenta con 28.000 restaurantes y 17.000 tiendas de alimentos.
En el caso de abril, el Departamento de Salud determinó que varios pacientes infectados habían comido en el mismo restaurante de Brooklyn. Todos los que enfermaban parecían haber probado guacamole o salsa, o cilantro, una hierba que se añade cruda en muchos platos de la cocina mexicana.
La Oficina de Investigaciones Ambientales del departamento visitó el restaurante. "Hablamos con el encargado o el encargado de la comida y les pedimos que revisen con nosotros la preparación de esos platos del menú, que básicamente es una revisión paso a paso, ingrediente por ingrediente, de cómo se preparan esos platos", dijo a The New York Times Joanne Casarella, jefa de investigaciones de enfermedades transmitidas por alimentos en la Oficina de Investigaciones Ambientales.
Street food, delivery y más de 28 mil restaurantes en una Nueva York preocupada por hallar el origen de un brote de diarreas explosivas. Foto AFP
Los investigadores también entrevistaron a los acompañantes de comida de las personas enfermas para ver si ellos también se enfermaron. Llamaron a otros clientes de la lista de reservas del restaurante y encontraron más pacientes. Entre cinco y diez personas enfermaron en total.
El guacamole y la salsa también resultaron contener cilantro. Los análisis de los laboratorios de la ciudad confirmaron que todos los pacientes del grupo tenían la misma cepa de cyclospora, el parásito que causa la ciclosporiasis, en sus sistemas.
Entonces investigaron de dónde venía el cilantro contaminado. El restaurante se lo había comprado a un proveedor que a su vez lo había obtenido de otro proveedor internacional.
Unas semanas después, la ciudad recibió otra denuncia: varias decenas de empleados de una empresa enfermaron tras asistir a un almuerzo con catering en Manhattan. Al menos 18 dieron positivo en ciclosporiasis. Y habían comido un bowl de pepinos, peras, zanahorias y cilantro.
“La ciclosporiasis es totalmente prevenible. Las vías de transmisión típicas son a través de alimentos o agua que contienen heces con el parásito. Esto se conoce como transmisión fecal-oral, es decir, la transmisión de las heces de una persona infectada a la boca de otra, generalmente a través de manos, alimentos, agua y superficies contaminadas utilizadas para preparar comidas”, explica Brown.
“No debemos dejar de comer frutas y verduras, sino enjuagarlas bien con agua limpia y cocinarlas siempre que sea posible, que es la mejor manera de asegurar la eliminación del parásito de los alimentos. Además de la preocupación por el parásito, antes de enjuagar y cocinar, un paso adicional para evitar muchas enfermedades diarreicas transmitidas por los alimentos es asegurarse de lavarse bien las manos con agua limpia y desinfectar adecuadamente las superficies que se utilizan para preparar los alimentos”, agrega.
Brown advierte que las autoridades “tienen limitaciones debido a la continua reducción de fondos para los programas de salud pública en Estados Unidos”, por recortes presupuestarios establecidos por el gobierno de Donald Trump.
“En mi opinión, la financiación para las agencias de salud locales, estatales, federales e internacionales debería incrementarse sustancialmente para estar preparados para las próximas epidemias. La vigilancia es fundamental, pero la importante reducción del presupuesto destinado al Programa de Preparación para Emergencias de Salud Pública y a la Oficina de Preparación y Respuesta no nos ayuda a monitorear activamente problemas emergentes como la ciclosporiasis o patógenos más letales antes de que se conviertan en un problema aún mayor”, señaló.
DS
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