Con la idea de tener una conversación libre y distendida sobre el desenvolvimiento del sector industrial de la maquinaria agrícola, la Asociación de Fábricas Argentinas de Tractores y otros equipamientos agrícolas e industriales (AFAT), organizó, en el marco de la Rural de Palermo, un desayuno de prensa con representantes del sector.
En la reunión se contó con la presencia del director ejecutivo de la asociación, Leandro Brito Peret y representantes de varias fábricas de tractores, cosechadoras, pulverizadoras y maquinaria forrajera, y se aboradron temas de base que ayudan a comprender como desempeña su actividad una industria que está presente en toda el área productiva nacional, con plantas fabriles y redes de concesionarios, generando empleo y arraigo en pueblos y cuidades.
En general, los presentes coincidieron en que resulta fundamental la participación activa del sector financiero, con la oferta de líneas de crédito cada vez más compatibles con el negocio agrícola. “Se están viendo mejoras en ese rumbo, esperamos aparezcan más y mejores oportunidades de negocio", dijeron los industriales.
El sobrante en las cuentas fiscales no se puede aplicar a ningún otro impuesto y que se acumula a través de los años generando un perjucio constante en los resultados de las empresas.
Asimismo, trajeron a colación el problema que definieron como “ancestral” de la diferencia del IVA técnico, que nace del hecho que la venta de maquinaria se factura con 10,5% de IVA pero la compra de los insumos se paga con IVA del 21%, lo que provoca situaciones financieras desventajosas solo para quienes fabrican en el país.
Se genera un sobrante en las cuentas fiscales que no se puede aplicar a ningún otro impuesto y que se acumula a través de los años de manera altamente perjudicial para las empresas que quedan en desventaja con las que no fabrican, no compran insumos y solo importan.
“A estas cosas nos referimos cuando comentamos que a la maquinaria proveniente de otros lugares, como Asia, le podemos competir en igualdad de condiciones, ya que quienes solo importan y venden, como no compran insumos, no tienen el problema del IVA técnico”, afirmaron.
Con atención al cliente en base a las redes de concesionarios y la calidad de sus productos los industriales no dudan de su competitividad con productos importados siempre estén en igualdad de condiciones.
Para fundamentar la idea, aseguraron que pueden competir con maquinaria importada en base a sus redes de concesionarios, servicio técnico, repuestos, garantías y acompañamiento al cliente además de estar seguros de la calidad de sus productos, lo único que es necesario, aclararon, es “nivelar la cancha”, en clara alusión a problemas como el IVA técnico.
También hicieron referencia al costo argentino y factores que lo conforman –además de la diferencia de IVA—como el impuesto a los sellos que varía por provincia, Ingresos Brutos –cuando se hace por canje cereal—que en algunos casos difiere en la base imponible, y en las tasas municipales. “Se está claramente en el camino de la desregulación como nunca antes, aunque el proceso es lento y pesado, sobre todo en los casos en el que los impuestos están regidos por leyes y es necesario pasar por el Congreso para lograr resultados concretos”, afirmaron.
Otro punto que mencionaron como un integrante del costo argentino, es el estado de la red vial, rutas y caminos, que requiere de un mantenimiento adecuado al traslado de los equipos sin demoras, sobresaltos ni pérdidas de tiempo que tienen su costo que es necesario minimizar o anular.
Mercado y expectativas
En lo referente al mercado y las ventas, sostuvieron que perciben un 2026 similar al 2025, por el momento con reducciones en ventas de 2 a 3%, pero con los rindes de los cultivos y la rentabilidad del productor esperan llegar a diciembre sin sobresaltos. “Esperamos que al final, en ventas resulte un año similar a 2025”, dijeron.
Cosechadoras con alto nivel de obsolescencia incrementan las pérdidas de grano y reducen la capacidad de trabajo de los equipos.
Por otro lado, aclararon que el parque de máquinas muestra obsolescencia. Dieron como ejemplo las cosechadoras: “para sostener un nivel tecnológico con buen desempeño a campo de las máquinas, se deberían vender unas 1.200 cosechadoras por año, y hace varios que solo se venden anualmente unas 600. Y el factor más importante que lleva a esa situación es el costo elevado de la financiación, siempre imprescindible en la venta de equipos de alto valor”.
Para aclarar este punto, señalaron que trabajando con cosechadoras envejecidas y desactualizadas en tecnología se nota un aumento en las pérdidas de grano, dificultades en la logística y más tiempo necesario para las puestas a punto de las máquinas. Por todo lo cual con equipos actualizados se reduce la capacidad de trabajo y aumentan los costos de operación.
Desde otro ángulo, mostraron optimismo ante las innovaciones tecnológicas que se ve en los nuevos productos presentados continuamente en el mercado y el interés del productor y el contratista que siempre busca mejorar y poner al día sus equipos, más allá de las dificultades que eventualmente pueden presentarse.
“Lo importante es la rentabilidad del productor, y en este momento la relación entre los rindes de los cultivos, los precios de los commodities y los costos de producción, aún con una parte de los productores que está recuperando de situaciones difíciles, el corto plazo es prometedor”, afirmaron los fabricantes
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