La familia Sharp ha cultivado y mantenido su hacienda en Carolina del Sur por más de 75 años. Generación tras generación, han transformado sus terrenos en una granja productiva, aunque no siempre ha sido fácil.
Mientras algunos descendientes del clan han migrado a las grandes ciudades, otros vuelven para cuidar del patrimonio y traer una nueva propuesta al negocio agrícola familiar. Este fue el caso de Rachael Sharp, quien luego de graduarse en Derecho por la Universidad de Georgia, resolvió en 2012 que no ejercería la abogacía. En cambio, volvería a la granja que la vio crecer para ayudar a sus padres en el negocio.
La granja de los Sharp: 78 años de historia
En 1948, Don Charles Sharp y su esposa Camille Lawton Cunnigham decidieron construir una casa en tierras que habían pertenecido a la familia de la mujer en Allendale, Carolina del Sur. Allí, iniciaron una granja modesta, con prácticas agrícolas tradicionales. En los años 50, Sharp comenzó a interesarse por las semillas certificadas.
Don C. Sharp Jr. (con su hijo, Don C. Sharp III en brazos) y Camille Lawton Cunningham Sharp (con su hija en brazos) están sentados en los escalones de la entrada de su granja en 1948. Foto: Sharp and Sharp Seed Farm
El establecimiento creció en los años 70, tras la incorporación de Don C. Sharp III. Entonces, un incendio destruyó gran parte de las instalaciones y de la maquinaria. Con la granja reducida a cenizas, los Sharp tuvieron que comenzar casi desde cero.
Don C. Sharp III se casó en 1981 y, junto a su esposa, tuvieron dos hijos: Carl, en 1982; y una Rachael, en 1987. La granja superó los difíciles años 80 y se convirtió en una gran empresa conocida ahora como Sharp & Sharp Certified Seed.
Don Sharp III permaneció como el único responsable de la firma, pero en 2015 cedió las riendas a Rachael. Para entonces, la flamante abogada halló un problema que poco tenía que ver con las cosechadoras o semillas. Era el papeleo.
Más documentación, menos tiempo
Conforme fue creciendo de granja a compañía agrícola, la empresa necesitaba cada vez más documentación, controles y trámites. Las tareas administrativas consumían una cantidad enorme de tiempo y desbordaban a Don Sharp III. Rachael encontraría un verdadero aliado para aliviar esas tareas: la inteligencia artificial.
Por ejemplo, a la hora de encargar productos químicos, en lugar de pedir de más y guardar el excedente, Rachael señala a Farm Progress que la IA calcula con absoluta precisión las cantidades que se necesitan para el tratamiento de las semillas. "No tenemos dos palés valorados en 20.000 dólares guardados en el almacén al final del año, preocupados de que se estropeen si se congelan. Podemos pedir justo la cantidad que necesitamos porque me indica con precisión, hasta la décima, cuánto debo pedir", dijo.
Otro de los trámites que consumían las horas de Don eran los informes obligatorios sobre el consumo de agua. La empresa debe presentar información sobre sus pozos y las superficies de agua utilizadas. Un proceso que puede llevar entre dos y tres días de trabajo.
Rachael y su padre, Don Sharp, junto a una de sus cosechadoras, en 2025. Foto: Sharp&Sharp Certified Seed.
Rachael indica, por ejemplo, que la empresa puede ser penalizada si no cumple en entregar informes detallados. “Tengo que informar sobre cada pozo y estanque de agua superficial de nuestra granja, y es obligatorio; de lo contrario, no se puede extraer agua durante el año”, dijo a Farm Progress. "Esta granja no existiría sin ella", dijo su padre sentado al lado de ella durante la entrevista con Farm Progress.
Ahora, los Sharp presentan los datos y la documentación necesaria en una herramienta de IA para que esta ayude a completar los formularios. Por supuesto, Rachael debe revisar los documentos antes de presentarlos porque, admite, siempre puede haber errores.
Las innovaciones de Rachael no solo trajeron mayor tranquilidad a la empresa familiar, en 2022 le valieron un reconocimiento de la Asociación de Agricultores de Carolina del Sur.
Rachael Sharp fue distinguida por la South Carolina Farm Bureau en 2022. Foto: South Carolina Farm Bureau.
Con el tiempo, empezaron a utilizar la IA para otras tareas, como calcular la duración del control de herbicidas, preparar mapas destinados a contratistas y elaborar documentación relacionada con permisos de quema.
Rachael también combina los requisitos del Departamento de Agricultura con análisis de suelo realizados por la Universidad de Clemson para generar documentos con el formato y la información necesarios antes de cada trámite.
Todavia no hay comentarios aprobados.