Brad Pitt atravesó una etapa de su juventud en la que la alimentación quedó relegada a un segundo plano. Antes de convertirse en una de las figuras más reconocidas de Hollywood, el actor llevaba una rutina desordenada y atravesaba un momento de incertidumbre sobre su futuro profesional.
Años después, recordó aquel período durante una entrevista con el actor y comediante Dax Shepard en su pódcast Armchair Expert. Esos hábitos poco tenían que ver con las exigentes preparaciones físicas que asumiría más adelante para algunos de sus personajes más recordados.
En el verano de 1994, mientras intentaba encontrar su lugar en la industria del cine, Pitt contó que comenzaba sus días con una combinación poco habitual: cuatro gaseosas y nada de comida. “Me despertaba, fumaba una pipa y tomaba cuatro gaseosas con hielo. Nada de comida”, recordó el actor al referirse a lo que definió como una de las etapas menos saludables de su vida.
El thriller que fue una brújula para Pitt
El momento que atravesaba Pitt cambió a partir de la llegada del guion de Se7en, la película dirigida por David Fincher y estrenada en 1995. Su representante y amiga Cynthia Pett-Dante le había enviado el proyecto y le insistió en que lo leyera.
El actor en Se7en, una película clave en su carrera.
Al principio, el actor no quedó convencido con las primeras páginas. Sin embargo, después de reunirse con Fincher recuperó el entusiasmo por la actuación. “Me volvieron las ganas”, contó al recordar aquel período.
La película, protagonizada junto a Morgan Freeman, se convirtió en uno de los trabajos que consolidaron su carrera. A partir de entonces, Pitt comenzó a asumir papeles que también le exigieron importantes transformaciones físicas.
Entrenar para ser un semidiós: Pitt se convierte en Aquiles
Uno de los casos más recordados fue Troya, estrenada en 2004. Para interpretar a Aquiles, el actor tenía alrededor de 40 años y debió desarrollar un físico acorde con el guerrero de la mitología griega.
Brad Pitt en Troya.
Para esa preparación trabajó junto al entrenador Duffy Gaver, quien años más tarde explicó algunos detalles del entrenamiento y de la alimentación que siguió durante ese período.
La dieta tenía tres alimentos principales: pollo, brócoli y arroz integral. La combinación acompañaba un programa de ejercicios orientado a desarrollar especialmente la musculatura de los brazos, los hombros, la espalda y el torso.
El proceso también incluyó cambios en otros hábitos. Según recordó Gaver, Pitt fumaba bastante cuando comenzó el entrenamiento y tenía dificultades para sostener la intensidad de los ejercicios. Durante la preparación física, dejó los cigarrillos.
La transformación para Troya quedó como una de las más conocidas de su carrera. Sin embargo, los cambios en sus hábitos continuaron durante los años siguientes y también alcanzaron el consumo de alcohol.
Pitt y su lucha contra el consumo excesivo de alcohol
En 2017, durante una entrevista con GQ Style, Pitt habló sobre algunas de sus nuevas costumbres y mostró cómo preparaba una taza de matcha, una bebida que había conocido por recomendación de un amigo.
Brad Pitt | Armchair Expert with Dax Shepard
En aquella conversación también contó que había decidido dejar el alcohol. “Me gusta mucho, mucho el vino, pero lo llevé hasta el límite”, reconoció. Y más adelante, en diálogo con Armchair Expert, el actor relató que comenzó a asistir a reuniones de Alcohólicos Anónimos como parte de ese proceso. Según explicó, buscaba “reiniciarse” y “despertarse en algunos aspectos”.
Esos cambios de hábitos acompañaron una etapa decisiva de su carrera, en la que Pitt pasó de buscar su lugar en Hollywood a convertirse en una de sus grandes estrellas.
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