Jessica Patrzyk, de 34 años, y su esposo construyeron su propia casa de 232 metros cuadrados en la zona rural de Worth, Nueva York, con un presupuesto de apenas 40.000 dólares. Sin experiencia formal en construcción, aprendieron a realizar los trabajos mediante tutoriales de YouTube y redujeron todavía más los costos utilizando materiales que encontraban en vertederos locales.
Tiempo después, la pareja vendió la propiedad por 290.000 dólares y utilizaron ese dinero para empezar una nueva vida en Florida. La vivienda casa cuatro dormitorios, tres baños y estaba ubicada sobre un terreno de unos 0,8 hectáreas que Patrzyk había recibido de su abuelo a cambio de un televisor de 55 pulgadas.
Ambos hicieron gran parte de la obra por cuenta propia, incluida la instalación de un pozo de agua y un sistema séptico. Para el interior, ella consiguió puertas, ventanas y gabinetes de cocina usados. Aunque estaba en una zona remota del norte del estado, la propiedad encontró comprador rápidamente y fue vendida dentro de los 90 días posteriores a su publicación.
Una mudanza decidida casi sobre la marcha
La venta coincidió con una decisión que la pareja había considerado durante un tiempo: abandonar Nueva York y acercarse al océano. También vendieron los negocios que administraban, entre ellos una cafetería, tiendas minoristas y un servicio de lectura del tarot.
La pareja vendió la propiedad por 290.000 dólares. (Foto: Pexels)
El cambio fue repentino. “Mi esposo tenía mucho miedo. Habíamos vivido en el mismo lugar durante mucho tiempo. Él pensaba que la idea era una locura; yo le dije: 'Súbete al coche'”, contó Patrzyk al sitio Realtor.
La familia cargó sus pertenencias en un camión de mudanzas que costó 5000 dólares y partió hacia Florida sin trabajo ni una vivienda permanente. Finalmente se instalaron en San Antonio, donde alquilaron durante 18 meses una casa nueva de seis dormitorios por 3200 dólares mensuales. Allí, Patrzyk aprobó el examen estatal para convertirse en agente inmobiliaria y comenzó a trabajar en 54 Realty.
De Nueva York a las profundidades de Florida
El marido de Patrzyk había pensado utilizar sus beneficios para veteranos para formarse como bombero, pero la academia estaba completa. Entonces realizó cursos de negocios y, junto con su esposa, se inscribió en el programa “Zero-to-Hero” de Calypso Divers of Tampa Bay.
La capacitación, financiada mediante beneficios educativos del Departamento de Asuntos de los Veteranos de Estados Unidos, los llevó desde el nivel inicial hasta la formación como instructores de buceo certificados por PADI. Los dos terminaron trabajando a tiempo completo como instructores, mientras Patrzyk continúa además con su actividad inmobiliaria.
La afición por el buceo había comenzado antes de la mudanza, durante viajes que incluyeron México. En Florida, la familia también incorporó actividades muy diferentes a las de su antigua vida rural.
Cargó sus pertenencias en un camión de mudanzas que costó usd 5000. (Foto: Reuters/Nathan Ray Seebeck).
“En Nueva York teníamos un campo y vacas”, dijo Patrzyk. “En Florida tenemos paracaidismo, buceo, paseos en globo aerostático, ala delta, golf, bolos, kayak, paracaidismo en túnel de viento, natación con manatíes y visitas a acuarios”.
La adaptación también tuvo dificultades. Patrzyk señaló que las normas de construcción de Florida son mucho más estrictas que las que tenían en su propiedad de Nueva York, donde podían realizar determinados trabajos sin permisos. “Extraño la libertad que teníamos con nuestra propiedad en Nueva York”, completó.
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