Hay una certeza que se debe aclarar de entrada: trabajar de noche supone ir contra el horario para el que está preparado naturalmente el organismo. Pero para el médico especialista en sueño Eduard Estivill existe una situación todavía más difícil: cambiar de turno constantemente.
“El peor turno de todos es normalmente el que tienen las enfermeras”, señaló Estivill durante una intervención en el podcast Focus On, donde puso como ejemplo a quienes una semana trabajan determinados días y a la siguiente cambian completamente su calendario.
Para el especialista, el inconveniente central es similar al que aparece después de realizar un largo viaje entre diferentes husos horarios. El reloj interno del cuerpo queda desacompasado respecto de las horas en las que la persona necesita dormir o mantenerse despierta.
“Es el problema del jet lag”, resumió Estivill. En el caso de una enfermera con turnos rotativos, sin embargo, el desfase no surge por viajar de un país a otro, sino porque sus horarios laborales cambian una y otra vez.
Por qué los turnos rotativos alteran el sueño
El cuerpo humano funciona mediante ritmos circadianos, ciclos de aproximadamente 24 horas que ayudan a regular procesos como el sueño, la vigilia, la temperatura corporal y la liberación de determinadas hormonas.
El doctor Eduard Estivill. Foto: Youtube
La luz y la oscuridad funcionan como algunas de las principales señales que permiten mantener sincronizado ese reloj biológico. Por eso, trabajar durante la noche y tratar de dormir durante el día puede provocar un desajuste entre las exigencias laborales y lo que el organismo espera hacer en ese momento.
Qué dicen otros expertos
El Instituto Nacional para la Seguridad y Salud Ocupacional de Estados Unidos (NIOSH), dependiente de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC), advierte específicamente sobre este problema entre los trabajadores sanitarios.
Según el organismo, los turnos laborales pueden alterar tanto el sueño como los ritmos circadianos y favorecer cansancio, somnolencia y una menor recuperación.
Una revisión científica centrada en enfermeras de la Universidad de Ferrara, en Italia, también encontró que el trabajo por turnos puede alterar el ciclo normal de sueño y vigilia y relacionarse con trastornos del sueño, estrés y problemas metabólicos. Los autores señalan, además, que la tolerancia puede variar según el cronotipo de cada persona.
El problema de intentar volver a la vida diurna
Estivill señaló que mantener un horario nocturno de manera estable podría resultar menos problemático para la adaptación del cerebro que cambiar repetidamente entre el día y la noche.
Pero en la práctica existe otro obstáculo. Una enfermera que termina de trabajar por la mañana difícilmente pueda organizar toda su vida alrededor de un horario nocturno.
El especialista puso como ejemplo a las madres que, después de una noche de trabajo, quieren llevar a sus hijos a la escuela o aprovechar un día libre para pasar tiempo con su familia. El organismo puede estar intentando adaptarse al trabajo nocturno mientras las obligaciones sociales continúan ocurriendo durante el día.
“Cuando en realidad su cerebro ya está preparado para hacer vida de noche, el lío es importante”, explicó Estivill.
La evidencia científica coincide en que ese conflicto no afecta únicamente a las horas totales de descanso. NIOSH sostiene que los trabajadores nocturnos pueden dormir con rapidez al terminar su jornada debido al cansancio acumulado, pero despertarse antes de haber descansado suficientemente porque su sistema circadiano comienza a impulsar nuevamente la vigilia durante el día.
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