En medio de un escándalo, la Cámara de Diputados puso en marcha el debate en comisión del proyecto de Defensa de la Soberanía, también conocido como Ley Malvinas, que ya genera tensión entre el oficialismo y la oposición más díscola, que cuestiona los artículos vinculados con la reforma de la Ley de Defensa y nuevas normas de seguridad.
Tal como anticipó Clarín, el oficialismo apura una sesión para el próximo 21 de octubre con la intención no solo de aprobar esta propuesta sino también la nueva ley de Discapacidad y el proyecto sobre morosidad.
La intención del oficialismo es convocar una segunda reunión para el próximo martes y sacar despacho de comisión, luego del plenario informativo de este miércoles de las comisiones de Defensa Nacional, Legislación Penal y Relaciones Exteriores, todas controladas por el oficialismo, ya que están presididas por los libertarios Carlos Zapata, Laura Rodríguez Machado y Juliana Santillán, respectivamente.
La apertura del debate estuvo cruzada por el escándalo protagonizado por el kirchnerista Juan Grabois y los libertarios Jairo Guzmán y Gerardo Huesen. Incluso, la reunión terminó antes de tiempo por el cruce entre el diputado de Unión por la Patria y Santillán y los insultos que le dedicó a Zapata, a quien lo calificó de "facho de mierda".
Los incidentes comenzaron cuando exponía la diputada Myriam Bregman. "Nadie les puede creer que les interesa las Malvinas cuando están entregando el continente", fue el primer disparo de la diputada de izquierda, aunque la situación se tensó más cuando preguntó por qué en 133 artículos del proyecto no se menciona al Reino Unido, Gran Bretaña o Inglaterra.
Fue en ese momento que el libertario Guzmán comenzó a hostigar a Bregman, provocando la reacción de Grabois, quien terminó a los gritos con Huesen y acusó a los libertarios de "traición", "vende Patria" y "coimeros" entre otras acusaciones.
Más allá del papelón, el proyecto fue presentado y defendido por Paula Tadei, subsecretaria de Planeamiento Estratégico de la Nación; y Juan Ignacio Stampalija, secretario Legal y Administrativo del Ministerio de Economía. Pero desde la oposición reclamaron la presencia de los funcionarios que son mencionados para integrar el denominado Consejo de Seguridad Interior que propone el proyecto.
A la hora de las respuestas, Tadei explicó por qué no se incluyó al Reino Unido en ninguno de los 8 capítulos de la propuesta que el Gobierno envió al Congreso el 17 de septiembre. "No se menciona al Reino Unido porque todos los títulos están orientados a la defensa de la soberanía", contestó.
Además, la funcionaria consideró que "hay mucha confusión" sobre el Consejo de Seguridad Nacional, que fue cuestionado por el kirchnerismo y la izquierda. En este sentido argumentó que el organismo tendrá como objetivo "articular y coordinar funciones estatales frente a amenazas extranjeras".
Agustín Rossi fue uno de los primeros en cuestionar la ausencia de los funcionarios que fueron propuestos para integrar el órgano de seguridad y lo calificó como una "afrenta al Congreso", luego de cuestionar la conformación del Consejo, que incluye al Presidente, el Jefe de Gabinete, los ministros de Relaciones Exteriores, Defensa y Economía, el Secretario de Inteligencia de Estado y la Secretaría Legal y Técnica.
Sin embargo, el exministro de Defensa puso énfasis en la inclusión de la secretaria Legal y Técnica, cargo que actualmente ocupa María Ibarzábal Murphy, una abogada con fuerte vínculo con Santiago Caputo, el asesor estrella del Gobierno.
Pero lo que más le llamó la atención fue un artículo que promueve la colaboración a la seguridad nacional con "socios y aliados". Así dejó abierta la posibilidad de que las fuerzas armadas puedan ser convocadas a intervenir en conflictos de Estados Unidos o Israel.
Por su parte, Maximiliano Ferraro, de la Coalición Cívica, protestó porque -según su interpretación-, la iniciativa incluye un pedido de facultades delegadas y excepcionales en cuestiones sensibles de defensa, soberanía y seguridad nacional. "Se le quita al parlamento la intervención de autorizaciones militares para las fuerzas armadas argentinas, y se pretende otorgar esta facultad solamente al Poder Ejecutivo de una manera totalmente discrecional y peligrosa”, planteó.
Dentro de los denominados espacios aliados solo participó Eduardo Falcone, del MID, quien alertó que el proyecto enviado por el Gobierno incluye un protocolo militar que prevé acciones de defensa que llegan hasta "el derribo de un avión o hundimiento de un buque hostil decidido por el presidente o el ministro de Defensa".
Por su parte, Eduardo Valdés apuntó que la propuesta es para "controlar a los opositores". "Lanzaron este proyecto en cadena nacional por la tarde, y por la mañana Milei estuvo en Chile alabando a Pinochet, que no rima con Malvinas", agregó.
Pero como se palpitaba, la reunión terminó en forma abrupta y por escándalo. Y también fue al momento de la intervención de Grabois y un cruce con la oficialista Juliana Santillán, quien le reprochó haber leido su discurso. "No estoy leyendo tontita", le respondió y se desató el caos.
Ante el descontrol, Zapata le apagó el micrófono y Grabois le reclamó al oficialista: "Deja de apagarme el micrófono facho de mierda". Como el diputado libertario dejó la sala, Agustina Propato quiso seguir con la reunión reemplazando a los representantes del oficialismo en la presidencia del debate, pero al cortarse la transmisión, el peronismo se retiró de la sala.
La acción de Grabois agitó un poco la interna peronista, ya que al levantarse la reunión había 15 diputados anotados para hablar, la mayoría de Unión por la Patria, que se quedaron sin la posibilidad de dejar sus posiciones.
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