No tiene cables, batería ni panel solar. Tampoco produce electricidad. El mecanismo detrás de las llamadas “botellas de luz” es mucho más sencillo: aprovechar directamente la luz que ya cae sobre el techo y distribuirla dentro de una vivienda que, aun a pleno día, permanece oscura.
El sistema utiliza generalmente una botella transparente de plástico de entre 1,5 y 2 litros. Se llena con agua y una pequeña cantidad de lavandina, destinada principalmente a impedir que proliferen algas y el líquido pierda transparencia. Después se practica un orificio en el techo -habitualmente de chapa- y la botella queda instalada de modo que una parte permanezca expuesta al sol y la otra sobresalga hacia el interior.
Cuando la radiación solar atraviesa el agua, la luz se refracta y se dispersa en múltiples direcciones. En lugar de obtener el pequeño haz concentrado que entraría por un agujero, la botella ilumina gran parte de la habitación.
Materiales de Naciones Unidas describieron estos sistemas como capaces de generar durante el día una iluminación comparable, según las condiciones solares, con la de una bombilla incandescente de aproximadamente 55 watts.
De un invento brasileño a miles de viviendas
La idea está asociada al mecánico brasileño Alfredo Moser, quien comenzó a utilizar botellas de este modo en Brasil. Años más tarde fue adoptada y difundida masivamente en Filipinas por la MyShelter Foundation, encabezada por Illac Diaz, mediante el proyecto Liter of Light.
Alfredo Moser y su experimento. Foto: DW Brasil YT.
La iniciativa resultaba especialmente útil en barrios donde las viviendas estaban construidas muy cerca unas de otras. Aunque hubiera sol afuera, las paredes, los techos de chapa y la falta de ventanas podían dejar las habitaciones casi completamente a oscuras durante el día.
Un documento del Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente señaló que MyShelter ya había instalado estas soluciones en 28.000 hogares, llegando a unas 70.000 personas, y que el concepto posteriormente se replicó en otros países.
El atractivo estaba también en el costo. Se reutilizaba un residuo abundante -la botella de plástico- y no había consumo eléctrico posterior. La tecnología, además, podía ser construida e instalada localmente.
Pero hay una limitación fundamental: la botella original solo funciona cuando hay sol. No almacena energía para utilizarla de noche.
Liter of Light desarrolló posteriormente versiones más complejas que incorporan pequeños paneles solares, baterías y luces LED para prolongar la iluminación después del atardecer.
Tampoco basta con colocar una botella en cualquier techo. El sellado alrededor de la abertura debe ser resistente al agua y la instalación tiene que soportar la exposición prolongada al sol y a la lluvia.
Aun así, el principio sigue llamando la atención por su sencillez. Una botella que estaba destinada a convertirse en basura puede transformarse, sin generar un solo watt de electricidad, en una especie de tragaluz de bajo costo.
La botella luminosa del brasileño Moser. Foto: YT DW Brasil.
No sustituye una red eléctrica ni resuelve por sí sola la pobreza energética. Pero allí donde el verdadero problema durante el día no es producir energía sino hacer entrar el sol, una botella llena de agua puede ser suficiente para cambiar por completo una habitación.
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