Apremiado por la fuerte suba del riesgo país que encarece el costo para financiarse, el Gobierno evalúa alternativas para cubrir los pagos de la deuda en 2027. Las dudas sobre el plan financiero asomaron en Nueva York, donde el ministro de Economía, Luis Caputo, tuvo que dar algunas señales la semana pasada a los inversores.
Según fuentes al tanto de las conversaciones, el funcionario deslizó dos opciones: concretar nuevos préstamos REPO con bancos internacionales, como los que renovó este año por US$ 6.000 millones, y usar el swap con Estados Unidos por US$ 20.000 millones, algo que depende del visto bueno del secretario del Tesoro norteamericano, Scott Bessent.
Ante la consulta de Clarín sobre la posibilidad de buscar fuentes alternativas, desde el Ministerio de Economía señalaron que el plan financiero ya fue presentado hace unos meses. En Wall Street genera inquietud cómo hará el gobierno para enfrentar una posible salida de capitales y a la vez pagarle a los bonistas y al Fondo Monetario.
Caputo había anunciado el 6 de julio un programa ambicioso para cancelar casi US$ 25.000 millones el año próximo, más de la mitad con acreedores privados. La tabla incluye la colocación de bonos en dólares (Bonares) en el mercado local por US$ 5.000 millones y la compra de reservas por US$ 4.900 millones en un año electoral.
Pero la escalada del riesgo país empezó a meter más presión. La semana pasada superó los 600 puntos, alcanzando un máximo en 6 meses, y los bonos en dólares encadenaron su novena rueda consecutiva en rojo en medio de la suba de las tasas en Estados Unidos y los ruidos a nivel local (el riesgo electoral, el freno de la actividad y el aumento de la pobreza).
Las primeras complicaciones aparecieron durante las últimas tres licitaciones del Tesoro, en las que el Tesoro frenó la emisión de Bonares 2029 para no convalidar tasas tan altas. El viernes cerraron en niveles de entre 11,8% y 13,4% anual. Según el secretario de Finanzas, Federico Furiase, todavía faltan colocar unos US$ 1.000 millones este año.
"Los Bonares no los veo nada viables por lo que rinden, no va a convalidarlos con estas tasas, los bancos empapelaron a los clientes con estos papeles, usarán algún swap de Estados Unidos o China, algún préstamo multilateral, y apostando a que ganan elecciones y después se tranquiliza", dijo un operador financiero con llegada directa a Nueva York.
En otras palabras, el incremento de los rendimientos —la tasa que exigen los inversores para prestarle al gobierno— volvió más costoso el financiamiento en el mercado doméstico en dólares. Esa era una de las fuentes que iba a compensar la decisión de no volver a los mercados internacionales de deuda, una idea que Caputo reiteró en Nueva York la semana pasada.
"Como vimos en las últimas licitaciones, no hay intención de colocar instrumentos hard dollar en el mercado local a las tasas actuales. Si el riesgo país no disminuye, habrá que buscar otra fuente de financiamiento alternativa o las compras del Tesoro al BCRA serán por un monto mayor al estimado", dijo Pedro Siaba Serrate, jefe de estrategia de PPI.
El problema es que la otra pata del plan financiero también empezó a flaquear. Pese al superávit comercial impulsado por la liquidación del agro y la colocación de deuda privada en el exterior, el Banco Central acumuló en septiembre un promedio de compras diarias de US$ 13 millones, debajo de los US$ 38 millones de agosto y los US$ 96 millones de los primeros siete meses, según GMA Capital.
Las menores compras obedecen a los esfuerzos del gobierno por mantener calmo el tipo de cambio y evitar su impacto sobre la inflación. Mientras tanto, el dólar mayorista llegó a superar la semana pasada los $ 1.520 y el minorista cerró al alza en $ 1.545. La lectura es que la demanda privada está absorbiendo una parte creciente de la oferta disponible.
Según 1816, el plan financiero ya contemplaba US$ 3.700 millones de saldo del 2026 para el Tesoro, US$ 4.900 millones de compras del fisco al BCRA en 2027 y vencimientos de Bopreal de hasta US$ 4.000 millones. En total, una presión sobre las reservas de hasta US$ 12.600 millones en todo 2027, número similar al stock actual de reservas netas.
"Si encima las condiciones de mercado no permiten emitir US$ 5.000 millones de Bonares (el supuesto del Programa 2027), la presión sobre las reservas terminará siendo superior. Puede sonar a obviedad, pero no está de más ser explícito: a mayor dificultad para emitir títulos, más relevante son las compras del BCRA en el mercado de cambios", dijo la consultora.
Con todo, el Gobierno insiste en que tiene margen para enfrentar una corrida. El Banco Central estima que tiene un "poder de fuego" de más de US$ 34.000 millones, incluyendo US$ 14.000 millones en reservas compradas y la posición en futuros. Javier Milei elevó la cuenta a US$ 73.000 millones, con el swap con China y la compra de otros US$ 20.000 millones de reservas.
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