Durante décadas, muchas madres que desarrollan una carrera profesional han tenido que enfrentarse a una pregunta difícil: cuánto tiempo dedicar al trabajo y cuánto a sus hijos. Diane von Fürstenberg, una de las diseñadoras de moda más reconocidas del mundo, asegura que nunca permitió que esa tensión se transformara en culpa.
A los 79 años, la creadora del famoso wrap dress habló sobre maternidad, trabajo e independencia en el podcast Aspire with Emma Grede. Allí reconoció que sus dos hijos podrían recordar una infancia en la que ella estuvo ausente en determinados momentos mientras construía su empresa.
“Si hablás con mis hijos, yo nunca estaba”, admitió. Sin embargo, explicó que evalúa aquella etapa de otra manera al observar la relación que mantienen actualmente: sus hijos ya son adultos, tienen sus propias familias y hablan con ella todos los días.
Por qué Diane von Fürstenberg nunca sintió culpa por trabajar
Von Furstenberg tuvo dos hijos, Alexander y Tatiana, con su exmarido, el príncipe Egon von Fürstenberg. Mientras ellos crecían, ella desarrollaba una marca que terminaría convirtiéndose en uno de los nombres más reconocibles de la moda internacional.
La diseñadora no niega las ausencias. Incluso recordó que Alexander suele decirle que nunca iba a sus partidos. Su respuesta es sencilla: esos encuentros deportivos no le interesaban. Con el tiempo, observó una consecuencia inesperada: su hijo ahora procura asistir a todos los partidos de sus propios hijos.
Diane von Fürstenberg en la MET Gala de 2023, que honró a Karl Lagerfeld. Foto Jamie McCarthy/AFP.
Pero para von Fürstenberg reconocer esas decisiones no significa arrepentirse de ellas. Su postura sobre la culpa materna es categórica: “La culpa no es una opción. La culpa y el miedo”, afirmó durante la conversación.
Según explicó, hizo lo que consideraba posible dentro de las circunstancias. Cuando debía viajar por trabajo, en ocasiones llevaba a sus hijos. Recordó, por ejemplo, que los llevó consigo durante viajes profesionales a Japón.
Hablar con los hijos como si fueran adultos
Una de las claves de su manera de criar fue explicarles por qué trabajaba. En lugar de ocultar las obligaciones profesionales o disculparse constantemente por ellas, "intentaba plantearlo como una parte normal de la vida familiar".
“Ustedes van a la escuela, yo voy a trabajar y después conversamos”, resumió sobre el mensaje que transmitía en su casa. Von Furstenberg contó que desde pequeños hablaba con sus hijos como si fueran adultos, una forma de comunicación que había aprendido de su propia madre.
Ese modelo estaba relacionado con una idea que atraviesa buena parte de su trayectoria personal: la independencia. Para la diseñadora, criar no consiste en eliminar todos los obstáculos que puedan encontrar los hijos, sino en prepararlos para enfrentarlos por su cuenta.
Por qué rechaza la “crianza helicóptero”
Von Furstenberg también cuestionó la denominada “crianza helicóptero”, una expresión utilizada para describir a padres que supervisan de manera constante las actividades y problemas de sus hijos e intervienen frecuentemente para ayudarlos.
La diseñadora de moda Diane von Fürstenberg en el Museo Metropolitano de Arte de Nueva York, en 2014. FOTO AFP/Stan HONDA
Su filosofía es diferente. “Les das amor, valores y los hacés independientes”, sostuvo al explicar qué considera fundamental en la crianza.
Esa mirada tiene raíces en su propia historia familiar. Su madre, Lily Nahmias, sobrevivió al Holocausto y educó a su hija con un fuerte énfasis en la autonomía. Von Furstenberg ha señalado en distintas oportunidades que esa experiencia influyó profundamente en su manera de entender el miedo y la independencia.
La diseñadora sostiene que el resultado de aquella crianza puede observarse ahora que sus hijos son adultos. Está orgullosa tanto de las personas en las que se convirtieron como de la forma en que ellos mismos ejercen la maternidad y la paternidad.
Diane von Furstenberg camina junto a su esposo Barry Diller, presidente de IAC. Foto: Drew Angerer/AFP
Von Furstenberg no propone que exista una fórmula única para combinar hijos y carrera. Su experiencia apunta a otra cuestión: aceptar que trabajar implica tomar decisiones y que, para ella, sentirse culpable por haberlas tomado nunca fue una solución.
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