Los restos de café suelen terminar en la basura después de preparar una infusión. Sin embargo, los granos molidos que quedan pueden conservar una textura útil para determinadas tareas domésticas y también incorporarse al compost.
El bicarbonato de sodio, por su parte, es conocido por sus usos en la limpieza y por su capacidad para ayudar a controlar determinados olores. Al combinar ambos ingredientes se obtiene una preparación que puede utilizarse como abrasivo suave en algunas superficies.
El interés por este truco también está relacionado con la posibilidad de darle una segunda utilidad a un residuo de cocina.
Sin embargo, conviene diferenciar entre los usos que tienen respaldo y aquellos que forman parte de consejos domésticos difundidos en redes. La especialista en suelos Linda Brewer, de Oregon State University, explica que los restos de café pueden aportar materia orgánica y mejorar la estructura del suelo, pero advierte que deben utilizarse con moderación porque un exceso puede perjudicar las plantas.
Mezclar café usado con bicarbonato: para qué sirve y cada cuánto hacerlo
Un artículo de El Cronista propone secar primero el café usado y combinarlo con una o dos cucharadas de bicarbonato hasta obtener una mezcla uniforme.
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Según el uso que se le quiera dar, puede utilizarse seca o incorporarse una pequeña cantidad de agua para formar una pasta.
- Para limpiar. La textura granulada del café puede funcionar como un abrasivo suave y ayudar a remover suciedad adherida de superficies resistentes. El bicarbonato complementa esta acción.
- Para controlar olores. El bicarbonato se utiliza como neutralizador de olores en distintos espacios domésticos. La EPA, Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos, también incluye el bicarbonato entre las alternativas para controlar determinados olores en el hogar.
- Para reutilizar residuos. El café usado puede incorporarse al compost en lugar de desecharse. Oregon State University señala que los restos de café aportan materia orgánica y pueden formar parte de una mezcla de compost.
- Para intentar alejar insectos. Algunas recetas caseras utilizan café y bicarbonato con este objetivo, aunque la eficacia puede variar según el entorno.
El bicarbonato es un abrasivo suave y también puede ayudar a neutralizar olores. Foto: Shutterstock.
Cómo preparar la mezcla
El procedimiento es sencillo. Primero hay que dejar secar por completo el café usado, ya que los restos húmedos pueden desarrollar moho durante el almacenamiento. Después se mezclan con una o dos cucharadas de bicarbonato hasta conseguir una preparación homogénea.
Para utilizarla como pasta de limpieza, se pueden agregar unas gotas de agua. La cantidad dependerá de la superficie y del uso que se le quiera dar.
Los restos de café deben secarse por completo antes de guardarlos o mezclarlos para evitar la aparición de moho. Foto: Pexels.
Cada cuánto hacerlo
No existe una frecuencia universal establecida para esta mezcla. Si se utiliza para una tarea puntual de limpieza o para controlar olores, puede prepararse cuando sea necesario, en pequeñas cantidades.
En el jardín, la recomendación es diferente. Brewer señala que los restos de café deben utilizarse con moderación. Oregon State University indica que, dentro del compost, los posos de café no deberían superar el 20 % del volumen total, ya que cantidades mayores pueden resultar perjudiciales para las plantas.
Los restos de café pueden incorporarse al compost como fuente de materia orgánica. Foto: Shutterstock.
Antes de aplicar la mezcla sobre una superficie, es conveniente hacer una prueba en un sector poco visible. La textura del café puede resultar abrasiva para materiales delicados y dejar marcas.
Además, el bicarbonato y el café no convierten la preparación en un desinfectante. La EPA advierte que los productos caseros de limpieza no siempre ofrecen el mismo rendimiento que las formulaciones comerciales diseñadas para una tarea específica.
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