“Mi papá se lastimó, así que estoy preocupado por eso”, dijo Lucas Grinstein (38). La escena se dio en la madrugada del 20 de junio del 2025 en el hall de entrada de un edificio ubicado en la calle Austria al 1900, en pleno barrio de Recoleta.
Allí, pasadas la 1.30, Lucas -que es traductor de francés- ingresó por la puerta de vidrio por la cual había salido con una bolsa de residuos negra unos minutos antes. Caminó hasta el ascensor, pero se distrajo a mitad de camino por una voz que interrumpió su paso.
"¿Cómo le va? Buenas noches. Hola, ¿qué tal? ¿Todo bien?", le preguntó. Él se paró frente al tótem de la empresa de seguridad privada y respondió: “Todo bien”. Del otro lado había un empleado de seguridad que lo despidió con un típico “que descanse”.
Esa frase fue el inicio de una conversación clave en la causa por el ataque a Daniel Grinstein (76), padre de Lucas y quien murió luego de agonizar casi un mes por las quemaduras que sufrió en casi el 80% de su cuerpo en la noche que visitó a su hijo.
"No, mi papá se lastimó, así que estoy preocupado por eso. Se resbaló, se cayó y se lastimó en mi departamento. Yo salí con él y le dije que lo acompañaba al hospital, pero me dijo que no, que fuera solo, que yo me quedara a dormir. Me quedé acá, pero preocupado por él", explicó el joven.
El empleado notó que algo raro sucedía, por lo que le pidió sus datos con la excusa de dejar registro de la charla y lo que estaba diciendo.
Lucas le dio su nombre y le dijo que su padre prefirió ir al Hospital Rivadavia en vez de atenderse en un sanatorio de su obra social.
"¿Usted cree que es necesario que le demos aviso al móvil policial?”, le volvió a consultar la seguridad desde el tótem.
En ese momento Lucas no dudó: “¿El móvil policial? Si fue un accidente doméstico y él está en el Rivadavia, ¿por qué tiene que ver la Policía? No hace falta policía porque si no lo puedo contactar yo, los médicos contactan a mi madre y hablo con ella".
Y completó antes de regresar a su departamento: “Por ahí está en un chequeo. Yo justo lo llamo y no me contesta. Mi mamá me llamó a mí a preguntar qué pasó y le dije que papá se patinó, se fue de boca en casa, se chocó contra la mesita de madera y se lastimó cerca de las manos”.
"Tuve problemas en casa"
Daniel Grinstein llegó a la guardia del Hospital Rivadavia. Eran cerca de las 2.30 del 20 de junio de 2025 cuando el hombre ingresó solo. Tenía la ropa mojada, pero lo que más le llamó la atención a los médicos de turno fueron las quemaduras en sus brazos, cara, pecho y piernas.
Lucas Grinstein viajó a Brasil luego de tirarle aceite hirviendo a su padre.
"Tuve problemas en casa", llegó a decir Daniel antes de ingresar a la terapia intensiva, con pronóstico de riesgo de vida. Según el primer diagnóstico, tenía más del 75 por ciento del cuerpo invadido por un líquido que "corroía los guantes de látex e irritaba los ojos del personal médico”.
Luego de compensarlo, fue trasladado al Sanatorio Agote. Allí estuvo en terapia intensiva hasta el 14 de julio, casi un mes después, cuando falleció producto de las quemaduras internas que sufrió.
Según el análisis que se realizó, fue quemado con una sustancia vegetal, es decir, aceite hirviendo. También tenía en su cuerpo otro líquido corrosivo.
“Aceite y sal"
Al tomar conocimiento del hecho, la esposa de la víctima se contactó con su hijo. Él era el principal sospechoso, ya que esa noche lo había llamado a su padre para que vaya al departamento porque sentía que tenía ataques de pánico.
Lucas Grinstein (38), acusado de matar a su padre tirándole aceite hirviendo.
La mujer no quería que su esposo fuera a asistir al hijo de ambos. Tenía sus motivos. Padre e hijo tenían mala relación y el joven lo había agredido y amenazado anteriormente, pero Daniel nunca lo había denunciado.
Es más, les había pedido a los vecinos del edificio que, si escuchaban ruidos molestos o tenían algún problema, que no llamaran a la Policía sino a él, quien prometía que vendría a controlar a su hijo.
El mismo día del hecho, Lucas se comunicó con su madre y le pidió que le comprara medicación y que se la llevara. La mujer hizo caso y fue hasta la propiedad. Cuando ingresó, le llamó la atención un sillón cama ubicado en un lugar distinto al de siempre.
Cuando declaró en el expediente, la mujer aseguró que su hijo le había dicho que su padre se había quedado dormido en ese sillón y que -cerca de las 2 de la madrugada- él estaba cocinando cuando, al querer retirar de la hornalla una olla, pasó su gato y derramó esa agua caliente sobre su padre. La Justicia nunca creyó esa versión.
La madre nunca perdió contacto con su hijo. Pocas horas después de atacar a su padre, al acusado se tomó un avión hacia Río de Janeiro, donde fue detenido a los pocos días por provocar desmanes en uno de los hoteles en los que se alojó, en la zona de Barra de Tijuca.
Lucas tenía una mala relación con su padre.
Poco antes de caer preso mantuvo una comunicación vía WhatsApp con su madre en donde ella le preguntó si estaba en shock o asustado, y él le respondió con ataques y denuncias contra su padre, que aún seguía vivo en situación crítica.
“Estoy en shock, no caía. Premeditación, sí; emoción violenta, no; comprensión de la criminalidad del acto, no; antijuricidad, sí. Absolución/sobreseimiento. Daniel era un criminal que me estaba jodiendo demasiado la vida y la voluntad. Engaños reiterados sobre cuestiones graves y negación de la identidad. Yo no lo "podía" denunciar. Uso del fetiche de la plata para ‘calmar’. Plata y falso diagnóstico psiquiátrico, los usaba para cometer delitos contra mí y tapar mi enojo. Se investigue a fondo relaciones clandestinas de Daniel en torno a mí. Negador de la realidad”, respondió Lucas, en la charla del 1° de julio del 2025.
En una de sus últimas conversaciones, la madre le escribió y le preguntó de manera directa: “¿Con qué lo quemaste a tu papá?”.
“Aceite y sal hervía (sic)”, respondió Lucas, sin rodeos.
"Aceite y sal hervía": la confesión de Lucas Grinstein.
Otra de las personas del círculo íntimo que declaró en la causa, que comenzó en la Justicia porteña, pero que actualmente está en manos del fiscal Marcelo Solimine, a cargo de la Fiscalía N° 14 del fuero nacional, fue una de las hermanas del imputado, hija de la víctima.
“Esto iba a pasar, lo quiso matar, se la tenía jurada. Mi papá estaba dispuesto a poner el cuerpo para que mi hermano le pegara, lo basureara, lo humillara (…) hubo agresiones físicas, le agarraba la cabeza, todo el tiempo hostigándolo, lo insultaba, que era una mierda, imbécil, no servía para nada”, indicó la mujer.
Una de las querellantes, con la representación de los abogados Vadim Mischanchuk y Martín Etchart, también afirmó que en los días previos a la muerte de su padre había recibido amenazas de su propio hijo, reclamándole que si no le daba seis mil dólares “lo iba a matar, no se merecía vivir”.
Las otras causas del imputado
Tras la muerte de su padre, a Lucas se le imputó el delito de "homicidio agravado por el vínculo", pero no es el único expediente que posee el joven, quien es defendido por el letrado Roque Mazziotti.
El Juzgado Civil N° 85 lleva adelante la causa para establecer si está en capacidad de comprender el hecho por el cual continúa detenido en una Alcaldía 4 porteña, a la espera de una evaluación interdisciplinaria para ser derivado a un centro neuropsiquiátrico, de ser autorizado.
Según fuentes cercanas al expediente, el juez civil decidió suspender la pericia para determinar su capacidad hasta que no se realicen la evaluación para determinar si es o no imputable del homicidio de su padre.
Lucas fue denunciado por varias mujeres por hostigamiento. Una de ellas fue su propia psiquiatra, con quien se obsesionó y llegó hasta enviarle fotos íntimas y decir que el hijo de ella era también suyo.
Otras de las mujeres que lo denunció fue una empleada de un local ubicado dentro de un importante shopping porteño. A ella la llamaba por el nombre de “Macarena”, y fue a quien nombró en más de una conversación con su madre.
Una de las convesaciones de clave en el expediente que investiga a Lucas Grinstein.
En una de esas charlas, Lucas le pedía a su madre que le reconociera que Macarena y él eran “gemelos por inseminación artificial”, y que la mujer tendría que estar imputada también en la causa junto con otra persona identificada como “Charrier”, quien era un conocido del imputado, pero que hacía mucho tiempo que no tenían contacto.
“Hoy habrá novedades. Maca y Charrier también deberían estar imputadas. Lo hice yo, pero la idea fue de Charrier. Y hablé con Charrier por teléfono mientras hervía el aceite. Macarena hizo que a (la) medianoche el aceite me llegara rápido por aplicación”, escribió el 22 de junio, cuando ya estaba en Brasil.
AA - EMJ
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