“Tu hermano a tu edad ya hacía esto”, “tu prima siempre fue más ordenada” o “él es el más inteligente de los tres”. Las comparaciones entre chicos pueden aparecer en conversaciones familiares sin que padres o abuelos les atribuyan demasiada importancia.
La psicología, sin embargo, lleva años estudiando un fenómeno relacionado: el trato diferencial, que ocurre cuando los miembros de una misma familia perciben diferencias en el afecto, la atención, la disciplina o las expectativas que reciben.
Las investigaciones se han concentrado principalmente en padres e hijos, aunque estudios recientes también comenzaron a analizar qué sucede entre abuelos y nietos.
Las comparaciones entre chicos pueden aparecer en conversaciones familiares sin que padres o abuelos les atribuyan demasiada importancia.
Qué es el trato diferencial
El trato diferencial no implica necesariamente que un adulto quiera más a un chico que a otro.
Los hijos tienen edades, personalidades y necesidades diferentes, por lo que resulta inevitable que determinadas situaciones requieran respuestas distintas. El problema puede aparecer cuando esas diferencias son interpretadas como favoritismo o rechazo.
Por eso, los investigadores no estudian solamente qué hacen los adultos. También analizan cómo perciben los chicos el lugar que ocupan respecto de sus hermanos.
Los hijos tienen edades, personalidades y necesidades diferentes, por lo que resulta inevitable que determinadas situaciones requieran respuestas distintas.
El estudio que reunió datos de casi 27 mil chicos
Una de las investigaciones más amplias fue realizada por Alexander C. Jensen y Alexandra E. Thomsen, de la Universidad Brigham Young.
Los científicos reunieron 88 fuentes y 43 muestras, que en conjunto incluyeron información sobre 26.451 niños y adolescentes de entre 3 y 19 años. El metaanálisis encontró que recibir un trato menos favorable que un hermano estaba asociado con mayores problemas emocionales y de conducta.
Qué ocurre entre abuelos y nietos, según la psicología.
Además, cuanto mayores eran las diferencias percibidas entre hermanos, más importantes tendían a ser esas dificultades.
Por qué importa cómo lo percibe el chico
Uno de los resultados más interesantes apareció al analizar quién informaba sobre el trato recibido.
Algunas asociaciones eran más fuertes cuando los propios chicos describían las diferencias respecto de sus hermanos. Esto muestra que la intención del adulto y la experiencia del niño no siempre coinciden.
Un abuelo puede pensar que un comentario es solamente una observación. Para el chico, en cambio, escuchar reiteradamente que su hermano o primo obtiene mejores resultados puede adquirir otro significado.
Qué ocurre entre abuelos y nietos
La mayor parte de la evidencia disponible corresponde a padres e hijos. Pero un estudio publicado en 2026 analizó específicamente las diferencias dentro de las relaciones entre abuelas y nietos adultos.
Destiny Ogle, J. Jill Suitor, Megan Gilligan y Shawn Bauldry utilizaron información del Within-Family Differences Study y estudiaron a 221 nietos de 81 familias.
Los investigadores encontraron que la percepción de trato diferencial por parte de las abuelas era frecuente. Los resultados también mostraron que sus efectos podían ser más complejos que simplemente dividir a los nietos entre “favoritos” y “no favoritos”.
Los investigadores encontraron que la percepción de trato diferencial por parte de las abuelas era frecuente.
Ser el favorito tampoco siempre es una ventaja
Entre las mujeres participantes, considerarse la nieta emocionalmente más cercana a la abuela estaba asociado con más síntomas depresivos. Esa relación no apareció de la misma manera entre los varones.
Ser el favorito no siempre es una ventaja.
Las entrevistas aportaron una posible explicación. Las nietas que mantenían vínculos especialmente estrechos podían asumir más tareas de acompañamiento y apoyo emocional, lo que también aumentaba su exposición a preocupaciones relacionadas con los problemas y el envejecimiento de sus abuelas.
El resultado muestra que ocupar un lugar privilegiado dentro de una relación familiar no produce necesariamente beneficios.
Tratar diferente no siempre significa tratar injustamente
La investigación tampoco sostiene que todos los chicos deban recibir exactamente el mismo trato.
Un adolescente puede necesitar reglas diferentes a las de un niño pequeño. Un nieto que vive cerca puede pasar mucho más tiempo con sus abuelos que otro que vive a cientos de kilómetros.
La clave está en diferenciar esas circunstancias de establecer comparaciones permanentes sobre capacidades, personalidad o logros. Los estudios encuentran asociaciones entre el trato diferencial y el bienestar, pero tampoco permiten afirmar que una comparación aislada provoque por sí sola problemas psicológicos.
Lo que sí muestran es que la experiencia subjetiva importa. Un adulto puede considerar insignificante una diferencia que para un chico se vuelve especialmente visible.
Por eso, comparar constantemente a un nieto con su hermano o primo no permite motivarlo necesariamente. Puede conseguir algo muy distinto: hacer que empiece a preguntarse cuál es, dentro de su propia familia, el lugar que los demás creen que merece ocupar.
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