04/09/2026 23:05
Titulares
Focos de resistencia al sueño tecnológico libertario Un busardo colirrojo rescatado que no podía volar por una severa lesión volvió a su hábitat natural gracias a los esfuerzos de una organización especializada "No lloré en el funeral de mi padre; lloré un mes después, cuando marqué su número por costumbre y lo dejé sonar y sonar, porque el timbre se parecía más a su voz que cualquier otra cosa que me quedara" En 1982, un trágico accidente aéreo marcó para siempre a Washington y cambió los protocolos de seguridad de la aviación comercial en Estados Unidos Quiniela de la Provincia: resultado del sorteo de la Nocturna de hoy, viernes 04 de septiembre Delfí Vilaseca, 56 años, después de 34 maratones: “Se puede empezar todo a cualquier edad, cuidarse no es abstenerse de cosas ni protegerse de la vida, es encontrar un equilibrio” Exequiel Palacios tuvo su primer partido como titular en la Premier League, pero el que festejó fue Alexis Mac Allister Los Pumas y Boca coinciden en Mendoza: cómo es el gigantesco operativo de seguridad que paraliza a la ciudad Focos de resistencia al sueño tecnológico libertario Un busardo colirrojo rescatado que no podía volar por una severa lesión volvió a su hábitat natural gracias a los esfuerzos de una organización especializada "No lloré en el funeral de mi padre; lloré un mes después, cuando marqué su número por costumbre y lo dejé sonar y sonar, porque el timbre se parecía más a su voz que cualquier otra cosa que me quedara" En 1982, un trágico accidente aéreo marcó para siempre a Washington y cambió los protocolos de seguridad de la aviación comercial en Estados Unidos Quiniela de la Provincia: resultado del sorteo de la Nocturna de hoy, viernes 04 de septiembre Delfí Vilaseca, 56 años, después de 34 maratones: “Se puede empezar todo a cualquier edad, cuidarse no es abstenerse de cosas ni protegerse de la vida, es encontrar un equilibrio” Exequiel Palacios tuvo su primer partido como titular en la Premier League, pero el que festejó fue Alexis Mac Allister Los Pumas y Boca coinciden en Mendoza: cómo es el gigantesco operativo de seguridad que paraliza a la ciudad
Boom de Noticias - Villa Carlos Paz
Nacionales

"No lloré en el funeral de mi padre; lloré un mes después, cuando marqué su número por costumbre y lo dejé sonar y sonar, porque el timbre se parecía más a su voz que cualquier otra cosa que me quedara"

"No lloré en el funeral de mi padre; lloré un mes después, cuando marqué su número por costumbre y lo dejé sonar y sonar, porque el timbre se parecía más a su voz que cualquier otra cosa que me quedara"

Una llamada cotidiana desencadenó un llanto que no había aparecido durante el funeral. La neurociencia ofrece una explicación para esa reacción inesperada.

Las despedidas no siempre provocan la reacción que los demás esperan. Una persona puede atravesar un funeral sin llorar y, semanas después, quebrarse ante una situación cotidiana que aparentemente no tiene relación con la muerte.

Una historia publicada por el sitio Bolde cuenta el caso de un hombre que perdió a su padre y que, durante el funeral, permaneció con los ojos secos mientras su madre, sus hermanas y otros familiares lloraban.

Después de la ceremonia, incluso algunos familiares se preocuparon por esa reacción. El protagonista, sin embargo, pensaba que estaba bien y que quizá simplemente procesaba la pérdida de una manera diferente.

Las lágrimas llegaron un mes después, cuando una situación doméstica lo llevó a hacer algo que había repetido muchas veces durante años: llamar a su padre.

Una llamada cotidiana que terminó en llanto

El motivo era un grifo de la cocina que llevaba alrededor de una semana goteando. No era una emergencia y, según cuenta el relato, era el tipo de problema que antes habría resuelto llamando a su padre para pedirle ayuda.

Tomó el teléfono y marcó su número casi por costumbre, antes de que su mente alcanzara a recordar que ya no podía contestar. El teléfono empezó a sonar y el protagonista dejó que siguiera sonando porque ese sonido era lo más cercano que tenía a la voz de su padre.

Durante años, las llamadas habían formado parte de una rutina: podía consultarle por un grifo, un automóvil, la calefacción o cualquier otro problema doméstico y esperar que atendiera. Su padre era una presencia asociada con esas respuestas cotidianas. No necesitaba explicarle demasiado antes de ponerse a buscar una solución.

Por eso, el funeral había sido una experiencia muy distinta. Era una ceremonia formal, alejada de las situaciones habituales que durante años habían definido la relación entre ambos. El teléfono, en cambio, reprodujo durante unos segundos una rutina conocida.

Durante el funeral, el hombre permaneció con los ojos secos mientras su madre, sus hermanas y otros familiares lloraban. Foto: Pexels/Pavel Danilyuk.

La ausencia de una respuesta hizo evidente que algo había cambiado, y el protagonista terminó llorando en la cocina, frente al teléfono que seguía sin ser atendido.

Por qué el cerebro tarda en aceptar una ausencia

La experiencia puede parecer extraña, pero coincide con una explicación que la neurocientífica Mary-Frances O'Connor, de la Universidad de Arizona, desarrolla en su trabajo sobre el duelo.

O'Connor plantea que el duelo puede entenderse, desde la perspectiva del cerebro, como un problema de aprendizaje. Las personas que queremos forman parte de los mapas mentales que utilizamos para desenvolvernos en la vida cotidiana: sabemos dónde están, cuándo suelen aparecer y qué esperamos que ocurra cuando interactuamos con ellas.

El cerebro también funciona como un sistema de predicción. A partir de las experiencias acumuladas, construye expectativas sobre lo que probablemente ocurrirá después. Cuando una situación coincide con un patrón conocido, esas predicciones permiten actuar casi sin pensar.

O'Connor utiliza el ejemplo de un hombre cuya esposa regresaba a casa a las seis de la tarde todos los días. Después de su muerte, un ruido a esa hora podría hacer que su cerebro completara por un instante el patrón conocido y esperara escuchar la puerta del garaje. Después aparece la realidad: ella ya no está.

Esto ayuda a entender por qué saber que alguien murió no significa que el cerebro haya actualizado de inmediato todas sus expectativas. Una persona puede comprender intelectualmente la pérdida y, al mismo tiempo, seguir esperando durante un tiempo que determinadas rutinas continúen.

Según O'Connor, esas predicciones cambian de forma gradual porque el cerebro necesita nuevas experiencias. Cada mañana en la que la persona no está, cada comida que ya no comparte y cada llamada que no se realiza aportan información que ayuda a construir un nuevo mapa de la vida cotidiana.

Por eso, la especialista sostiene que el duelo tiene menos relación con el simple paso del tiempo que con las experiencias que se acumulan mientras aprendemos a vivir después de la pérdida. Un mes transcurrido sin nuevas experiencias no enseñaría al cerebro lo mismo que un mes vivido en una rutina diferente.

La ausencia de respuesta hizo visible esa pérdida de una manera diferente. Foto: Pexels/Cottonbro Studio.

La historia publicada por Bolde encaja con esa idea: el funeral confirmó de forma explícita que el padre había muerto, pero la llamada reprodujo una de las rutinas que durante años habían precedido su voz. El sonido del teléfono activó una expectativa conocida y, después, la ausencia de respuesta hizo visible esa pérdida de una manera diferente.

El vínculo no desaparece de un día para otro

La historia también cuestiona una idea bastante extendida sobre el duelo: que superar una pérdida implica dejar atrás por completo a la persona fallecida.

Diversas investigaciones sobre el duelo concluyen que muchas personas mantienen una conexión con quienes murieron a través de hábitos, recuerdos, rituales o conversaciones internas. Eso no significa necesariamente que estén atrapadas en el pasado, sino que el vínculo puede adquirir una forma diferente después de la pérdida.

En el caso del relato, esa conexión aparece en una acción tan sencilla como marcar un número de teléfono. La reacción no llegó cuando el protagonista esperaba que llegara, pero eso no significa que el duelo estuviera ausente.

A veces, una pérdida se vuelve más tangible cuando una rutina cotidiana revela que la persona que durante años estuvo al otro lado del teléfono ya no va a contestar.

Comentarios

Debes iniciar sesion o registrarte con una cuenta de lector para comentar.

Todavia no hay comentarios aprobados.

Boom FM
Boom FM En vivo