Angelito tiene 75 años y vive a unos 3.000 metros de altura, en las faldas del cerro Mama Cotacachi, en Ecuador. Desde hace 23 años permanece solo en una vivienda construida con caña, tierra y paja, rodeado por montañas, neblina y animales.
Su rutina está ligada al cuidado de unas 90 alpacas pertenecientes a la comuna. Cada mañana las lleva a pastar y por la tarde las guarda para protegerlas de los pumas. También cultiva papas, habas y otros alimentos que utiliza en su vida cotidiana.
"Vivo solo desde hace 23 años a 3 mil metros de altura en una casa de paja y lodo", cuenta Angelito durante el recorrido por su hogar. Allí tiene una lámpara para iluminarse, una radio que funciona con batería y una cocina donde prepara sus comidas con leña.
La vivienda de Angelito tiene paredes de caña y tierra y techo de paja. Foto: YouTube: Ecuador Y Sus Paisajes Oficial @josueyeli.
El hombre asegura que la soledad no le genera miedo porque mantiene una profunda fe religiosa. Cuenta que durante la madrugada suele salir al patio para rezar y que siente que Jesús lo acompaña. Sus perros, un gato y las alpacas también forman parte de su compañía diaria.
Una vida marcada por el trabajo
Angelito recuerda que comenzó a trabajar desde niño. No asistió a la escuela y aprendió las tareas del campo junto a quien considera su padre adoptivo. Desde pequeño pastoreaba ganado y ayudaba a sembrar y cosechar papas y otros productos.
Su infancia estuvo marcada por una historia familiar difícil. Cuenta que, cuando tenía alrededor de un año y medio, fue entregado a otra familia que necesitaba un hombre para cuidar animales. Durante mucho tiempo no conoció a sus padres biológicos y más tarde intentó buscarlos.
A los 75 años, Angelito continúa levantándose cada día para cuidar a los animales, trabajar la tierra y preparar su comida. Foto YouTube: Ecuador Y Sus Paisajes Oficial @josueyeli
Según su relato, creció trabajando en condiciones muy precarias, muchas veces sin zapatos ni pantalón. También recuerda a su padre adoptivo como un hombre estricto. Con el paso de los años, esa experiencia quedó ligada a su manera de vivir y trabajar en la montaña.
Actualmente, además de cuidar sus propios cultivos, es responsable de las alpacas de la comuna. Por esa tarea recibe un pago mensual. Conoce a los animales y utiliza silbidos para reunirlos y llevarlos al corral, una tarea que realiza todos los días.
El guardián de las alpacas
La protección de los animales es una de sus principales preocupaciones. Angelito explica que los guarda por la tarde para evitar los ataques de los pumas. En una ocasión, según cuenta, uno de estos animales llegó a comerse 13 alpacas.
El hombre cultiva papas, habas, ocas y otros alimentos. Foto YouTube: Ecuador Y Sus Paisajes Oficial @josueyeli
También cultiva papas, habas, ocas y otras plantas. Durante el recorrido diferencia frutos que pueden comerse de otros que son venenosos y muestra productos que utiliza para preparar sus comidas. Su alimentación depende en buena parte de lo que produce en la montaña.
Su casa es sencilla. Las paredes están hechas con caña y tierra, mientras que el techo es de paja. El piso también es de tierra y conserva algunos objetos fabricados por él mismo, como pequeños bancos que utiliza para sentarse.
Una de las mascotas que acompaña a Angelito. Foto YouTube: Ecuador Y Sus Paisajes Oficial @josueyeli
Para movilizarse utiliza un cuadriciclo. Antes realizaba los trayectos caminando y, cuando el vehículo se avería, puede necesitar varios días para desplazarse a pie. Desde su vivienda hasta Cotacachi, calcula que son unas dos horas caminando.
Una compañía en medio de la montaña
Aunque vive prácticamente aislado, Angelito no está completamente desconectado. Tiene una vecina que suele invitarlo a comer y compartirle productos como leche, queso y otros alimentos. También conserva su radio como compañía durante las noches.
A los 75 años, Angelito continúa levantándose cada día para cuidar a los animales, trabajar la tierra y preparar su comida. En medio de la neblina, mantiene una rutina sencilla, sostenida por el trabajo, la fe y la tranquilidad que encontró en las montañas.
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