Los gatos son animales especialmente difíciles de leer cuando algo les duele. Sucede que su comportamiento puede cambiar de forma imperceptible y no siempre aparecen señales tan evidentes como un maullido o una renguera.
Precisamente por eso, la valoración del dolor felino se apoya cada vez más en herramientas capaces de identificar pequeñas modificaciones en la expresión facial y en la conducta.
Una de las más estudiadas es la Feline Grimace Scale, desarrollada y validada por investigadores de la Universidad de Montreal.
La herramienta se centra en cinco rasgos de la cara y ha demostrado una buena capacidad para diferenciar gatos con dolor agudo de animales sin dolor.
¿Qué debemos mirar en la cara de un gato?
El veterinario Víctor Algra explica en sus redes sociales que el primer elemento son las orejas. Cuando el animal se encuentra relajado tienden a mantenerse erguidas y orientadas hacia delante. A medida que aparece dolor pueden separarse y girarse progresivamente hacia los lados.
Los ojos dan otra pista. La escala no valora simplemente si el gato está despierto o dormido, sino el denominado estrechamiento orbital. Unos ojos progresivamente entrecerrados, especialmente cuando aparecen junto con otros cambios faciales, pueden elevar la puntuación de dolor.
El veterinario Víctor Algra detalla qué gestos pueden revelar dolor en gatos. Foto: IG @unveterinario
El hocico y los bigotes también cambian
La tercera zona que propone observar Algra es el hocico. En la Feline Grimace Scale se analiza su tensión. Una forma más redondeada y relajada corresponde a una expresión normal, mientras que la tensión alrededor de la boca modifica progresivamente el contorno.
También están los bigotes. En un gato relajado suelen presentar una posición más curva y lateral. “Cuando están rectos hacia delante, se asocian con dolor”, explica el veterinario. La escala original contempla precisamente ese cambio en la posición de las vibrisas como una de sus cinco unidades de acción facial.
La posición de la cabeza, la quinta pista
El último elemento es quizá uno de los más fáciles de observar sin acercarse demasiado. Un gato sin dolor suele mantener la cabeza elevada respecto a la línea de los hombros. Cuando existe malestar, puede bajar progresivamente la cabeza hasta situarla a la altura o por debajo de estos.
La posición de la cabeza puede ser un indicador de dolor. Foto: Pexels
Algra recomienda prestar atención cuando el animal adopta esta postura y parece especialmente apagado. La escala funciona sumando la información de las cinco zonas, y factores como miedo, estrés, sedación o determinadas enfermedades también pueden modificar la expresión del gato.
¿Sustituye esta escala a una visita al veterinario?
No. La propia Academia del Dolor Animal Comparado de la Universidad Complutense de Madrid incluye la Feline Grimace Scale entre las herramientas disponibles para valorar dolor agudo, pero estas escalas sirven para detectar y cuantificar señales compatibles con dolor, no para averiguar qué las está causando.
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"Feline Grimace Scale": una herramienta para valorar el dolor en gatos.
Si aparecen cambios persistentes en las orejas, los ojos, el hocico, los bigotes o la posición de la cabeza, “merece la pena consultar con tu veterinario”, explica Algra.
En este sentido, poder detectar rápidamente que algo ha cambiado es importante, especialmente en un animal que puede seguir comiendo, desplazándose y relacionándose sin mostrar de una forma evidente que siente dolor.
Casandra Maggio, La Vanguardia
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