Los equipos de rescate en Nepal corren contra el reloj para encontrar a cientos de trabajadores desaparecidos, atrapados en túneles de centrales hidroeléctricas dañados por las inundaciones repentinas que han dejado más de 1.000 muertos en Nepal y China.
Casi 4.500 personas siguen desaparecidas en Nepal y en la región autónoma china del Tíbet, seis días después del gigantesco alud que arrasó la región tras el derrumbe de un glaciar.
Al menos 900 trabajadores de proyectos hidroeléctricos siguen en paradero desconocido, y se cree que unos 500 estarían dentro de túneles, según autoridades y representantes del sector.
El acceso a esos túneles se ha visto obstaculizado por las inundaciones, los escombros y los daños en la infraestructura, lo que complica que los rescatistas lleguen a los operarios.
La supervivencia de las personas atrapadas depende de muchos factores, entre ellos el acceso al oxígeno, los alimentos y el agua.
Los expertos afirman que las primeras 72 horas son cruciales, ya que las posibilidades de supervivencia disminuyen sin acceso a agua potable.
Un aspecto importante es si los túneles contaban con protocolos de emergencia en caso de un apagón o un desastre natural, afirmó la epidemióloga especializada en desastres Jennifer Horney, de la Universidad de Delaware.
De ser así, los trabajadores podrían haber recibido capacitación sobre la ubicación de las salidas. Sin embargo, la fuerza de la inundación podría provocar que el lodo cubra dichas salidas, dificultando así los planes de rescate, explicó Horney.
Rescatistas revisan túneles llenos de escombros
Equipos asistidos por expertos extranjeros trabajan en varios proyectos hidroeléctricos afectados, explicó el portavoz del ejército nepalí, el general de brigada Raja Ram Basnet. Las imágenes distribuidas por el ejército mostraban a rescatistas entrando en túneles oscuros y llenos de escombros, avanzando entre el lodo y trepando sobre rocas mientras buscaban a los desaparecidos.
Mohan Kumar Dangi, presidente de la Asociación de Productores Independientes de Energía de Nepal, comentó que las inundaciones dañaron al menos 12 proyectos hidroeléctricos en los distritos de Rasuwa y Nuwakot, con una capacidad combinada de 670 MW. Cuatro de ellos estaban en construcción, siete estaban ya operativos y uno se encontraba en fase de pruebas, agregó.
Los proyectos hidroeléctricos pasan evaluaciones de riesgo y otros estudios antes de su construcción, pero Dangi calificó las inundaciones del 26 de agosto como “algo inimaginable”.
Daños por las inundaciones complican acceso a túneles
El mayor desafío para los rescatistas es llegar hasta estos sitios.
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Buscan a trabajadores desaparecidos en túneles tras la riada en Nepal
Muchos de los proyectos hidroeléctricos de Nepal están en zonas remotas y montañosas, donde el terreno escarpado y las carreteras estrechas pueden dificultar el acceso. Las inundaciones han empeorado las condiciones, causando daños en los viales y limitando las rutas hacia algunos sitios.
Los rescatistas también se enfrentan a túneles bloqueados o dañados.
Las inundaciones arrastraron lodo, rocas de gran tamaño y escombros hacia los pasajes subterráneos, derrumbando tramos y atrapando a los trabajadores. Incluso donde se puede acceder a los túneles, los equipos deben retirar grandes cantidades de escombros antes de llegar a las secciones más profundas.
Los escombros ocultan la ubicación de los trabajadores
Encontrar a los operarios desaparecidos también está resultando complicado.
El cineasta y piloto de drones Manish Maharjan, quien ha estado colaborando como voluntario con el ejército nepalí, manifestó que algunos de los túneles estaban “llenos de lodo como la pasta de dientes en un tubo”. En un proyecto hidroeléctrico, utilizó un avión no tripulado para buscar hasta el final de un túnel, pero no encontró señales de vida.
Durante las primeras horas posteriores a la crecida, algunos trabajadores pidieron ayuda y otros que lograron escapar contaron que había compañeros bajo tierra. No estaba claro si desde entonces los rescatistas habían logrado contactar con esos operarios o si seguían con vida.
Los expertos dicen que las primeras 72 horas después de un desastre pueden ser críticas. Quienes se quedan atrapados bajo tierra pueden sobrevivir sin comida durante algún tiempo, pero la escasez de agua potable y de aire respirable puede volverse rápidamente una amenaza para su vida.
Anil Pokhrel, experto en reducción del riesgo de desastres y exdirector de la agencia de manejo de desastres de Nepal, afirmó que las inundaciones expusieron debilidades en la capacidad de rescate del país. Los rescatistas perdieron un tiempo muy valioso localizando el punto exacto de entrada del túnel y sus coordenadas, dijo agregando que faltaba maquinaria pesada y personal con la capacitación adecuada.
“Los lugares inhóspitos y remotos, con un clima inclemente, empeoraron la situación. Además, no contábamos con recursos humanos debidamente capacitados para llevar a cabo este tipo de operaciones”, sostuvo.
Nepal tiene más de un siglo de experiencia en la construcción de túneles, pero sigue estando mal preparado para rescates complejos en ese tipo de infraestructura, señaló Pokhrel.
“Nos enfocamos en el diseño y la construcción de túneles, pero no estamos suficientemente preparados para las operaciones de rescate”, manifestó.
Con información de Associated Press
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