31/08/2026 23:04
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El adiós de Messi: la noticia que Chiqui Tapia no quería escuchar

El adiós de Messi: la noticia que Chiqui Tapia no quería escuchar

No se va de la Selección sólo un futbolista. Se va la columna que sostuvo una época. La debilidad creciente de Tapia y sus cómplices.

Hasta el mediodía de este lunes, en que la carta de Messi despidiéndose de la Selección conmovió al mundo deportivo, la conversación futbolera en la Argentina pasaba, cuándo no, por los arbitrajes, las acusaciones y las sospechas.

De algún modo, Messi aparecía otra vez para rescatarnos del horror cotidiano (se habla de fútbol) y de la evidencia repetida de que la competencia local sufre una degradación profunda.

Se hablaba del penal atajado a Almada en Banfield-River, que hicieron repetir; del penal atajado por Cambeses de Racing, que no hicieron repetir (y la misma invasión de área ocurrió en ambos partidos), del agotamiento moral de Guillermo Barros Schelotto, quien desobedeció la orden de no hablar en conferencia luego de ser expulsado, para pedir públicamente que dos árbitros no dirijan más a Vélez, y de la inédita suspensión a esos árbitros anunciada a las diez de la noche del mismo sábado, apenas horas después del pedido del entrenador y sin ningún análisis que justificara la sanción.

La conversación circular en nuestro fútbol desde hace años: inconsistencias y oportunismo dentro y fuera de la cancha, y maniobras de la AFA y de la dirección de árbitros de Beligoy que el VAR no puede impedir. Al contrario, sumó otra alternativa a las posibilidades de manipulación.

Hasta que llegó el posteo del mejor futbolista del mundo. Puede pensarse como la síntesis de una época concentrada en un instante: Messi permitiéndonos olvidar la desesperanza que representan Chiqui Tapia y quienes lo sostienen en la AFA.

Podría ir más atrás el paralelismo, pero la vuelta olímpica de la Selección en la Copa América de Brasil 2021, la primera victoria continental de Messi con la Selección mayor, es un buen punto de partida. Aquel festejo ocurrió apenas meses después de que se anularan todos los descensos en los campeonatos locales, un hito en el manoseo de los reglamentos desde la AFA que fue agravándose con los años.

Para la Argentina, más tarde llegaría la consagración mundial en Qatar, luego la segunda Copa América en los Estados Unidos y finalmente el subcampeonato mundial de hace meses. Un ciclo de cinco años de gloria, vueltas olímpicas, admiración internacional y comunión definitiva de Messi con los hinchas.

También de una contracara menos glamorosa. Por un lado, un sistema con gigantes sospechas de corrupción con Chiqui Tapia y Pablo Toviggino, tesorero de la AFA, a la cabeza, con desvíos de dinero (gran parte recaudados gracias a la figura de Messi) que hoy son investigados en los Estados Unidos, al mismo tiempo que exponen las internas y los flancos débiles de la justicia argentina.

Por el otro, la manipulación deportiva a través de los arbitrajes, herramienta imprescindible para disciplinar a los cómplices y asustar a los dirigentes críticos.

En ese recorrido, cada foto de Tapia con Messi -y fueron decenas- era un salvavidas simbólico para el dirigente. Tocarlo a él significaba meterse con el futbolista, nos decía Tapia.

Esa época terminó ayer. Hoy debe empezar otra

Una necesidad que se hace patente cada fin de semana. No de casualidad el grito de "Chiqui Tapia botón..." se convirtió en una consigna compartida por la mayoría de las hinchadas. En las tribunas saben que ni siquiera la obediencia y el silencio pagan.

No se fue de la Selección un futbolista. Se fue la columna en la que se sostenía lo bueno y lo malo. No cambiar sería traicionar su amor por el fútbol argentino..

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