La realidad de los talleres mecánicos en España es la de un sector amplio y muy atomizado, en el que predominan los pequeños negocios independientes.
Según datos de la Confederación Española de Talleres de Reparación de Automóviles y Afines (CETRAA) y de la Federación Española de Empresarios Profesionales de Automoción (CONEPA), en 2024 la facturación del sector se ubicó en 16.822 millones de euros, confirmando una evolución positiva.
Sin embargo, lo que puede llegar a facturar cada taller no siempre refleja la realidad su económica. En una entrevista con el emprendedor Adrián G. Martín, Kike Ferrer, al frente de "Talleres Kike", reveló qué hay detrás de las cuentas de este tipo de negocios.
Facturación vs. ganancias: cuánto le queda al taller en realidad
Cuando se habla de un taller mecánico, la primera cifra que suele llamar la atención es cuánto dinero puede ingresar al año. Sin embargo, facturar cientos de miles de euros no significa necesariamente que esa cantidad termine en el bolsillo del propietario.
A la hora de contar su experiencia, la respuesta de Ferrer y los números parecen contundentes. Sucede que frente a la consulta sobre su facturación, el mecánico asegura que: "Depende del volumen de trabajo. Las cifras pueden estar entre medio millón, 800 mil y 1 millón de euros. Depende del año también".
Pero hay un dato que el experto no deja pasar y aclara de inmediato, y es que facturar montos grandes no significa que las ganancias sean igual de altas. En este sentido, la cifra puede parecer elevada, pero el propio empresario advierte de que hay que distinguir entre ingresos y rentabilidad.
En una entrevista, Kike Ferrer habló de su experiencia al frente del taller. Foto: Captura
De acuerdo su experiencia, "la rentabilidad neta suele ser de un 20 por ciento. O sea, lo que es dinero para el dueño del taller, si se lleva un 20 por ciento, es un éxito".
Es decir, un taller que alcanza una facturación de un millón de euros no estaría obteniendo un millón de euros de beneficio ya que a esto hay que descontarle los costos necesarios para mantener el negocio en funcionamiento.
El secreto del éxito
Uno de los gastos principales está relacionado con los recambios. Ferrer explica que su modelo de negocio se basa en ofrecer precios competitivos y que, para conseguirlo, resulta fundamental controlar el costo de los repuestos.
"¿Dónde está el secreto? En la compra de las piezas", señala. Así, comprar a un precio más bajo le permite reducir el importe final para el cliente y, al mismo tiempo, conservar un margen que haga viable la actividad.
Además, su modelo se basa en el concepto "low cost", una estrategia que consiste en trabajar con precios ajustados y buscar una elevada eficiencia en cada reparación.
Una de sus estrategias es contar con empleados capacitados. Foto ilustrativa: Shutterstock
Para conseguirlo, "Talleres Kike" desarrolló una organización del trabajo en la que cada empleado se especializa en determinadas tareas. El objetivo final es, también, es reducir tiempos y aumentar la rotación de vehículos.
Un nuevo paradigma: transparencia y clientes más informados
El empresario también sostiene que el escenario económico del sector cambió en los últimos tiempo. De acuerdo a su experiencia, antes de la pandemia, en 2020, los talleres podían obtener mayores beneficios.
Desde entonces, el aumento de costos y los cambios de hábitos de los consumidores obligaron a los negocios a prestar más atención a los márgenes y a la gestión.
A esto se suma la transformación de la relación entre los talleres y sus clientes. En esta línea, el experto considera que hoy existe mucha más información disponible y que los conductores pueden comparar precios, consultar qué problema tienen y buscar referencias antes de aceptar una reparación.
Es por eso que considera que la transparencia se ha convertido en una herramienta fundamental para generar confianza. "He visto cómo iban y le decían a mi padre: 'Haz lo que quieras'. Claro, mi padre hacía lo que quería y cobraba lo que quería, y la gente no se quejaba porque había dinero", recuerda en la entrevista realizada hace un año.
En su propio negocio, asegura que procura que el cliente conozca desde el principio cuánto va a pagar. La intención es evitar uno de los principales recelos que históricamente han acompañado al sector: ir al taller sin saber exactamente cuál será el valor final de la reparación.
"Existe el estigma de 'hostia, voy al taller a ver qué me pasa'. Yo creo que en Talleres Kike lo he conseguido eliminar. Aquí somos transparentes: si te digo que esto cuesta tanto cuando me dejas el coche, cuando vienes a recogerlo, eso es exactamente lo que cuesta", asegura sobre este detalle.
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