28/08/2026 09:29
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Michael Phelps, 40 años: “Pensé que si hubiera tenido más pastillas, probablemente me las habría tomado y no sé si estaría hablando aquí hoy”

Michael Phelps, 40 años: “Pensé que si hubiera tenido más pastillas, probablemente me las habría tomado y no sé si estaría hablando aquí hoy”

El nadador más laureado de la historia revela cómo la depresión y el vacío que sintió tras el éxito le llevaron a tocar fondo.

Michael Phelps fue durante 20 años el atleta total: un físico privilegiado, una disciplina extrema y una capacidad competir y ganar fuera de lo común. Pero detrás del nadador más laureado de la historia —23 oros olímpicos y 28 medallas en total— se escondía una realidad mucho más compleja, marcada por problemas de salud mental que él mismo ha decidido visibilizar en los últimos años.

Nacido en Baltimore en 1985, Phelps dominó la natación mundial entre los Juegos Olímpicos de Sídney 2000 y Río 2016. Su punto más alto llegó en Pekín 2008, donde firmó una gesta irrepetible con ocho medallas de oro en una sola edición. Su envergadura, su técnica y su capacidad de trabajo lo convirtieron en un referente global, en una figura casi inalcanzable dentro del deporte. Sin embargo, esa misma exigencia que lo llevó a la cima acabó pasándole factura.

En una entrevista reciente en la cadena estadounidense NBC, el exnadador ha repasado su trayectoria con una sinceridad poco habitual en figuras de su nivel, poniendo el foco en el impacto psicológico de su carrera.

Perder el propósito tras ganarlo todo. Foto: FB/michaelphelps

Perder el propósito tras ganarlo todo

Phelps explica que el momento más duro no llegó en la derrota, sino tras alcanzar el éxito absoluto. “Después de ganar ocho oros, pensé: 'vale, ¿y ahora qué?'; mi estado mental no era bueno, estaba cayendo en espiral y no tenía ganas de seguir compitiendo’’, reconoce. Esa sensación de vacío tras cumplir todos los objetivos marcó un punto de inflexión en su vida.

Durante años, su única respuesta fue seguir compitiendo. “Lo más duro no fue perder, fue ganar todo y quedarme sin propósito; llegar a la cima me dejó sin ningún sitio al que ir’’, admite. Una reflexión que desmonta la idea clásica del éxito como meta definitiva.

El estadounidense también ha hablado de la desconexión emocional que sufrió durante su carrera. “Toda mi carrera me miraba al espejo y solo veía a un nadador con gorro y gafas, nunca a una persona con emociones; no sabía quién era realmente’’, explica. Esa despersonalización convivía con problemas de salud mental que, en muchos casos, permanecían ocultos. “La gente veía una máquina en el agua, pero nadie sabía que estaba luchando con depresión mientras batía récords y ganaba medallas’’, asegura.

El origen, en parte, se remonta a su infancia. Diagnosticado con TDAH y marcado por la separación de sus padres, encontró en la piscina un refugio. “Para mí, nadar era terapéutico: venía de una infancia complicada y el agua era el único sitio donde encontraba silencio y podía liberar la rabia’’, recuerda.

Momento límite y cambio de enfoque

Phelps no esquiva los episodios más duros. “Hubo un momento en el que pensé que si hubiera tenido más pastillas, probablemente me las habría tomado todas; no sé si estaría hablando aquí hoy contigo’’, confiesa. Ese punto crítico le obligó a pedir ayuda por primera vez.

Esa crisis llegó en setiembre de 2014, cuando Phelps se había retirado de manera provisional. El nadador de Baltimore fue detenido en dos ocasiones por conducir bajo los efectos del alcohol, cayó en una depresión y se encerró en su casa varios días hasta tocar fondo y buscar terapia, ingresando en una clínica de rehabilitación de la que salió a finales del mismo año.

Familia y momento actual. Foto: FB/michaelphelps

Tras su redención personal, volvió a competir, preparándose para Río 2016, donde ganó cinco medallas de oro y una de plata. Un regreso que tuvo un gran cambio de enfoque: empezó a hablar abiertamente de depresión, ansiedad y salud mental en el deporte de élite.

Familia y momento actual

Michael Phelps tiene 41 años y ya retirado ha dado un giro de 180 grados a su visión del deporte. Casado con la modelo californiana Nicole Jhonson, con quien tiene cuatro hijos, es muy tajante hablando de vincular a sus familiares con el deporte. “Tengo 4 hijos y no quiero que naden, no quiero que vivan lo que yo pasé durante más de 20 años con el equipo de Estados Unidos, no se lo deseo a nadie”, aseguró en otra entrevista reciente con Whoop. Aun así, matizó que solo aceptaría “si se lo pidiesen” y bajo la tutela de un entrenador de su confianza.

“Tengo 4 hijos y no quiero que naden, no quiero que vivan lo que yo pasé durante más de 20 años"

Ahora, alejado de la competición, centra su actividad en la divulgación y en su fundación, con la que busca concienciar sobre la importancia de la salud mental. “Que alguien me pare por la calle y me diga “me has salvado la vida” es más importante que cualquier medalla olímpica que haya ganado’’, reconoce.

Pau Ortiz

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