Suiza atraviesa una crisis estructural en su sector de la construcción que no deja de agravarse. El país acumula más de 20.000 vacantes sin cubrir, con una escasez especialmente marcada entre albañiles y jefes de obra, y ha salido a buscar en el extranjero, incluida España, a los profesionales que le faltan.
Un problema de relevo generacional
Los datos procesados por la Oficina Federal de Estadística de Suiza (OFS) y los análisis de la Sociedad Suiza de Empresarios Constructores (SBV) apuntan a un mercado laboral tensionado. La falta de trabajadores coincide con una demanda elevada de nuevos proyectos de vivienda, infraestructuras y rehabilitación.
El problema tiene un componente demográfico claro. Imagen: IA
El problema tiene un componente demográfico claro. Una parte importante de los profesionales que actualmente trabajan en la construcción pertenece a generaciones próximas a la jubilación, mientras que el relevo entre los jóvenes suizos no es suficiente: muchos optan por formarse y trabajar en sectores como la tecnología, la banca, la farmacia o la ingeniería.
Sueldos de hasta 8.900 euros al mes
El atractivo económico es uno de los principales ganchos para captar mano de obra extranjera. Un peón o trabajador sin experiencia puede situarse en torno a los 4.700-4.880 francos suizos brutos al mes (entre 5.019 y 5.211 euros), mientras que un ayudante con experiencia puede alcanzar entre 5.180 y 5.450 francos (entre 5.532 y 5.821 euros).
Con horas extraordinarias, complementos o puestos de mayor responsabilidad, las remuneraciones pueden ser considerablemente superiores y alcanzar cifras cercanas a los 8.900 euros mensuales. Es una diferencia notable si se compara con España, donde un albañil cobra habitualmente entre 1.400 y 1.800 euros al mes.
Convenio colectivo y jornada laboral
Las condiciones laborales están reguladas por el Convenio Colectivo Nacional de la Construcción (LMV/LNC), el marco de referencia del sector, que establece salarios mínimos en función de la cualificación y de la categoría profesional. La jornada habitual ronda las 40,5 horas semanales, y las horas extraordinarias deben ser remuneradas.
Los trabajadores también cuentan con cobertura frente a accidentes laborales, sistemas de pensiones y protección por desempleo o baja médica, un paquete de garantías que refuerza el atractivo de estas ofertas frente a otros mercados europeos.
Los trabajadores también cuentan con cobertura frente a accidentes laborales. Imagen: IA
El otro lado de la moneda: el coste de vida
Sin embargo, el elevado sueldo debe ponerse en relación con el coste de vida suizo. El alquiler, el seguro médico obligatorio y los impuestos pueden absorber una parte importante de los ingresos, especialmente en las zonas con precios de vivienda más elevados.
El alquiler de un estudio o una vivienda modesta puede rondar entre 1.200 y 1.800 francos al mes, aunque muchos trabajadores optan inicialmente por compartir piso para reducir gastos. A ello se suman el seguro médico obligatorio, que puede suponer varios cientos de francos mensuales, la alimentación, el transporte y los correspondientes impuestos y cotizaciones. En el caso de determinados trabajadores extranjeros, los impuestos se descuentan directamente de la nómina mediante el llamado impuesto en la fuente, cuya cuantía depende del cantón y de las circunstancias personales.
Una vía de acceso para los españoles y latinos
Para intentar cubrir las vacantes, las empresas suizas están recurriendo cada vez más a la contratación de profesionales extranjeros, y los trabajadores españoles cuentan con una ventaja de partida gracias a los acuerdos de libre circulación dentro de la Unión Europea, que facilitan la obtención de un permiso de trabajo. Aun así, contar con nociones del idioma suele ser determinante para acceder a las mejores condiciones y a los puestos de mayor responsabilidad dentro del sector.
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