Mireia Belmonte, una de las nadadoras más exitosas de España. A sus 35 años continúa entrenando con una rutina muy exigente que combina trabajo en el agua, fortalecimiento físico y preparación psicológica.
Al describir su método de entrenamiento, la deportista fue contundente: "Dedico alrededor de 30 horas a la semana solo a la piscina", una cifra que refleja el nivel de compromiso necesario para competir al máximo nivel.
La campeona olímpica reveló cómo es el entrenamiento que sostiene desde hace años. (Foto: EFE/LAVANDEIRA JR).
Lejos de reducir las cargas con el paso del tiempo, Belmonte mantiene una planificación que prioriza la constancia y la mejora continua, adaptando cada sesión a objetivos específicos.
Hasta cuatro horas por día dentro del agua
La nadadora explicó que esas 30 horas semanales equivalen a unas cuatro horas diarias de entrenamiento exclusivamente en la piscina. Sin embargo, esas sesiones no consisten simplemente en nadar durante varias horas.
Cada bloque está diseñado para trabajar aspectos concretos como la técnica, la resistencia, la velocidad, las salidas, los virajes o el ritmo de competición.
Mireia Belmonte continúa entrenando con una rutina de alta exigencia a los 35 años.(Foto: EFE).
Según explicó el preparador físico Octavio Pérez al analizar sus hábitos de entrenamiento, en algunos de los momentos más intensos de su carrera Belmonte llegó a realizar "12 sesiones de entrenamiento de agua, tres sesiones de fuerza, tres de crossfit, tres de carrera en montaña y tres de ciclismo indoor", además de "unas 9 horas de entrenamiento diarias".
El entrenamiento de la campeona olímpica también incluye "trabajo de gimnasio para fortalecer el cuerpo y evitar lesiones".
El entrenamiento de la campeona olímpica también incluye gimnasio para desarrollar fuerza. (Foto: EFE/Hannibal).
La importancia del aspecto mental
Belmonte también considera que el trabajo psicológico resulta indispensable para competir al máximo nivel. Por ese motivo trabaja con un psicólogo deportivo para mejorar la concentración, gestionar la presión y afrontar tanto los éxitos como las derrotas.
Además, utiliza herramientas como la visualización de objetivos y distintas estrategias para controlar el estrés durante las competencias. La recuperación ocupa otro lugar central dentro de su planificación. El descanso, las sesiones de fisioterapia y el sueño forman parte del entrenamiento tanto como las horas que pasa dentro de la piscina.
Para la nadadora, la excelencia no depende de un esfuerzo extraordinario realizado de manera aislada, sino de repetir durante años una rutina cuidadosamente planificada. Esa disciplina cotidiana es, según sostiene, uno de los pilares que le permitió mantenerse entre las mejores del mundo durante buena parte de su carrera.
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