“La regla del cuidado capilar no está en el producto, está en el diagnóstico”, explica María José Salgado, farmacéutica. “Para lucir un buen cabello debes saber si necesitas hidratación o proteínas”, añade. En otras palabras, antes de llenar el baño de mascarillas o sérums, conviene identificar qué le está ocurriendo realmente a la fibra capilar.
Cuando tu cabello necesita hidratación
La deshidratación es uno de los problemas más frecuentes durante el verano. La exposición prolongada al sol, el viento o el agua del mar favorecen la pérdida de agua de la fibra capilar, haciendo que el cabello pierda flexibilidad y brillo. “Cuando necesita hidratación, la fibra capilar precisa agua. ¿Cómo se manifiesta? Pues encrespamiento y pelo apagado, pero no se rompe”, detalla Salgado.
Es el típico cabello que cuesta peinar, presenta electricidad estática, pierde movimiento y parece áspero al tacto, aunque mantiene su resistencia. En estos casos, el objetivo es devolverle hidratación y reforzar la película protectora que recubre la fibra para recuperar su suavidad y elasticidad.
Es el típico cabello que cuesta peinar, presenta electricidad estática. Foto: FB/FarmaciaVeranoCaboalles
¿Es deshidratación o ha perdido son proteínas?
No todos los cabellos secos están simplemente deshidratados. En ocasiones, el daño va mucho más allá y afecta directamente a la estructura de la fibra capilar. “Cuando necesita proteína es porque la fibra capilar ha perdido parte de su estructura. Se manifiesta en puntas abiertas y, cuando el pelo está mojado, tiene un aspecto chicloso. Aquí sí que se rompe el pelo”, explica la farmacéutica.
Ese efecto elástico, gomoso o “chicloso” cuando el cabello está húmedo suele ser uno de los signos más claros de que la fibra ha sufrido un deterioro importante y necesita tratamientos reparadores capaces de reconstruirla.
El verano suele provocar los dos problemas a la vez
Lo habitual, sin embargo, es que tras las vacaciones ambos procesos convivan en la misma melena. “Durante el verano se manifiestan las dos cosas: deshidratación y daño estructural”, señala Salgado.
La explicación está en cómo actúan los diferentes agentes externos. La radiación ultravioleta degrada progresivamente algunas de las proteínas de la cutícula y oxida los lípidos naturales que protegen la fibra capilar. El agua salada favorece la pérdida de hidratación, mientras que el cloro altera esa película protectora y aumenta la sensación de sequedad. A ello se suman el calor ambiental, el uso frecuente de secadores o planchas y, en muchos casos, coloraciones o decoloraciones previas que hacen que el cabello sea todavía más vulnerable.
Por eso, muchas personas notan que su pelo está al mismo tiempo encrespado, apagado y, además, se rompe con mayor facilidad.
Una rutina sencilla para recuperar el cabello. Foto: FB/FarmaciaVeranoCaboalles
Una rutina sencilla para recuperar el cabello
Una vez identificado el problema, la farmacéutica recomienda combinar hidratación y reparación estructural con una rutina sencilla adaptada al estado del cabello. Y estos son los productos que puedes necesitar.
Mayka J. de Aranoa
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